viernes, 10 de abril de 2015

Contra la injerencia, Unidad de los Patriotas



La más reciente y acaso la más grave injerencia norteamericana ha recibido certeros calificativos por parte del presidente de Ecuador, Rafael Correa quien la tildó de grotesca, ilegal, descarada, inaudita e injustificada. Semejante exabrupto cometido por el presidente Obama tiene sus razones:

- Una oposición que devino bagazo, inútil e incapaz de hacer su trabajo para el cual tiene más de una década recibiendo pingües beneficios.
- La subestimación de Nicolás Maduro por parte de toda la caterva opositora nacional e internacional y la consolidación de su liderazgo, pese a los ataques indiscriminados por todos los frentes.
- El mal ejemplo del chavismo que empieza a descolocar las piezas del ajedrez de la Otan, primero con Grecia y, por los vientos que soplan, en España.

- El desastre de todas las intervenciones en Oriente Medio, en donde se confunde la doctrina del caos constructivo con el fracaso más estrepitoso.

- La cada vez más difícil capacidad de EEUU para ocultar sus relaciones carnales con Al Qaeda, con el llamado “Estado Islámico” e incluso con Boko Haram, ejércitos de mercenarios armados y entrenados para hacer el trabajo sucio: sembrar vastos territorios de Estados Fallidos y robar recursos naturales sembrando el terror. Estos ejércitos tienen además, otra muy importante función: controlar la droga, el narcotráfico y, más recientemente, la explotación petrolera. En efecto, el mentado Estado Islámico ha sentado sus reales sobre pozos petroleros, los cuales administra de común acuerdo con las trasnacionales petroleras. A este regalo fruto del latrocinio y el cinismo se le debe sumar lo obtenido a través del fracking, que permitió llenar súbitamente el mercado petrolero para que los precios se precipitaran y con eso debilitar las economías dependientes de la renta petrolera como es el caso de la  venezolana.

La caída repentina de los precios debía coincidir con: la arremetida brutal del dólar cucuteño, el tráfico de alimentos y medicinas, el bachaqueo y el trasvase de gasolina al mercado colombiano que repuntó su PIB con petróleo robado.
Todo este paquete de “acontecimientos” debía acumular elementos para la bomba social y su estallido. De allí que a las colas en las cadenas de supermercados apuntaran todos los esfuerzos mediáticos para sembrar zozobra junto al accionar de operadores políticos que incitaran a los saqueos y provocaran el desmadre de la situación.

De más está decir que nada de lo mencionado, nacional, doméstico o internacional, incluyendo el desbocado ataque mediático madrileño, estadounidense, mayamero y colombiano, alcanzaron su cometido final: socavar el respaldo popular de Maduro, líder del PSUV y del Gran Polo Patriótico que se prepara para una aplastante victoria sobre una oposición hambrienta de un golpe de Estado como quien saca un conejo de la chistera.

Nicolás Maduro, por si fuera poco, está a punto de lograr -si es que ya no lo alcanzó-, un histórico acuerdo nacional en torno al aumento del precio de la gasolina, prácticamente congelado en la conciencia del pueblo venezolano desde los terribles acontecimientos del 27 de Febrero de 1989.

Todo esto y muchos más elementos han propiciado que los EEUU, el Pentágono y su títere el señor Obama hayan producido un peligroso bodrio jurídico que preanuncia una intervención militar en la patria de Bolívar.

La economía de EEUU ha sido desplazada por China, el dólar sucumbe a su falta de una economía real que lo respalde, la casi totalidad del mundo productivo transa sus negocios en monedas locales, el mundo asiático se reconstituye y, junto a los BRICS están reconfigurando el orden mundial.

A la Otan y a EEUU no le queda sino la guerra: el único escenario donde gravita su incapacidad de comprender el mundo.
Las declaraciones del “Premio Nobel de la Paz” sobre la fuerza de su ejército son la prueba fehaciente de su imposibilidad de “torcer el brazo” de los países que ya no le temen, como ha quedado demostrado, por citar sólo un ejemplo, en todas las elecciones llevadas a cabo en organismos multilaterales las cuales dejan al descubierto el aislamiento de Israel, EEUU y las islas Palau.
En este apretado escenario ocurre el dislate, peligroso, obtuso e irracional, de acusar a Venezuela de ser una amenaza a la seguridad de EEUU.

La patria de Bolívar sabrá responder a la insolencia y más aún si la bota extranjera llegado el caso, hoyase el suelo sagrado de la patria.
La movilización nacional e internacional, los anillos de protección legados por el Comandante Chávez y una reverberante unidad nacional darán al traste con la intención de derrocar al gobierno del Pueblo Maduro.

Suramérica fue declarada zona de paz y hacia allá están encaminados todos los esfuerzos. El pueblo venezolano, unido y a una sola voz, dice no al intervencionismo. La desesperación es mala consejera y la inteligencia imperial en su debacle cree contar con lo único que tiene: fuerza bruta. Sin haber ganado una sola guerra desde la Segunda Guerra Mundial y disputándole desde Hollywood el triunfo sobre los nazis a la Unión Soviética, pretende detener lo indetenible, el surgimiento de un nuevo orden mundial, más justo y equilibrado, sin el dominio cavernario de la guerra.
Por la paz, por la Victoria Perfecta sobre las pretensiones del Imperio y por la consolidación del gobierno popular, chavista y antiimperialista de Nicolás Maduro, hijo de Chávez, gritamos a una sola voz: “Yanqui go home”.


No hay comentarios:

Publicar un comentario