lunes, 12 de octubre de 2020

Elpidio González, profesor de Wayuunaiki en la UBV Zulia: “LA ENSEÑANZA DE LOS IDIOMAS ORIGINARIOS TIENE QUE VER CON EL SENTIDO DE PERTENENCIA DE NUESTRO ENTORNO, DE NUESTRO TERRITORIO, DEL PLANETA EN SÍ Y DE LA VIDA EN GENERAL”

 

Prensa UBV Zulia/Ana Cristina Chávez.- A propósito de conmemorarse en Venezuela un nuevo aniversario del Día la Resistencia Indígena, fecha decretada en el año 2002 por el presidente Hugo Chávez en sustitución del Día de la raza, o Día del Descubrimiento de América, conversamos con el profesor Elpidio González, docente de Wayuunaiki I y II, acerca de la enseñanza y aprendizaje de las lenguas indígenas como símbolo de resistencia cultural de nuestros pueblos originarios.

 González está adscrito al Centro de Idiomas Rosa Luxemburgo y al Centro de Estudios de Pueblos y Culturas Indígenas, del Eje Geopolítico Regional Cacique Mara, además es profesor fundador de la UBV Zulia y médico veterinario. Vía telefónica accedió a dialogar con nosotros, aquí sus planteamientos:

UBV: ¿Qué importancia tiene para usted la enseñanza del wayuunaiki en la Venezuela actual, y específicamente en el estado Zulia?

EG: Para mí la enseñanza del wayuunaiki y de todos los idiomas originarios en la Venezuela actual, es de una importancia estratégica, sobre todo en el caso del estado Zulia, donde alberga la población indígena -en este caso wayuu- de mayor cantidad del país, por lo tanto eso significa que hay un legado importante aquí que podemos compartir no solamente con el Zulia sino a nivel nacional, porque los idiomas originarios, o cualquier idioma no solamente consiste en el hablar, sino que cuando nosotros hablamos estamos viviendo toda una serie de valores, principios, que tienen que ver con toda una experiencia, una ancestralidad, una vivencia que ha tenido ese pueblo, incluyendo todas las potencialidades que tenemos los pueblos para la existencia misma y la trascendencia de la vida en lo educativo, la salud, la convivencia, de nuestras capacidades para sobrevivir y de las construcciones de viviendas.

Entonces hay todo un legado, toda una ancestralidad que está descrita, que está planteada en el mismo idioma, porque todo lo que es la cultura, todo lo que es la vida, todo lo que es la cosmovisión, se interpreta y se entiende es a partir de la palabra, a partir del idioma. Por lo tanto, en la medida que nosotros pensemos, sintamos y actuemos, realicemos acciones a partir de una interpretación de una cosmovisión que la tenemos a partir de la palabra, a partir del idioma, entonces vamos a tener una gran riqueza en la vida misma.



El otro aspecto estratégico también de la enseñanza y el aprendizaje de los idiomas originarios, es que eso conforma nuestra identidad. Nuestra identidad es el producto de todas esas vivencias que nosotros tenemos dentro de nuestros territorios. Si en la revolución bolivariana nosotros asumimos el antiimperialismo como una opción o como una manera de vivir, debemos hacerlo desde una identidad propia. Frente a ese imperialismo dominante y explotador, depredador de la humanidad y la naturaleza, debemos crear la otra identidad que se anteponga a ese concepto.

   De esa manera nos asumiríamos como antiimperialistas, proponiendo esa identidad diferente para actuar en el mundo y entenderlo de una manera diferente. Por lo tanto los idiomas originarios nos ayudan a entender el mundo de otra forma, porque son producto de toda esa vivencia ancestral que han tenido a través del tiempo en sus territorios, que tienen un valor importante, porque han sabido interpretar la naturaleza y la vida para llegar a la presencia actual, y en el caso de los wayuu una presencia en donde somos el pueblo más numeroso de Venezuela y de Colombia, eso tiene una importancia estratégica, y si nosotros decimos también -como se afirma en el preámbulo de la Constitución venezolana- que somos una sociedad participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural, entonces tenemos que afianzarlo a partir del aprendizaje y la enseñanza de los idiomas de los pueblos originarios y todo lo que eso implica.

 Además de eso debemos trabajar en el sentido de entender que esa sociedad de la que se habla en la Constitución y en el Plan de la Patria, en su cuarto objetivo histórico, es un concepto que no solo es válido desde la manera cómo se ve Venezuela con relación a otros países, sino también dentro del país cómo nos vemos nosotros. Por lo tanto la cultura y los idiomas de los pueblos originarios son sumamente importantes en este contexto, para dar una identidad de nuestras regiones y de nuestra plurinacionalidad, porque tenemos una unidad pero dentro de una diversidad, porque son distintos territorios donde existen distintas culturas, y una manera estratégica para producir esa identidad es a partir de la enseñanza de los idiomas.



UBV: ¿Qué dificultades se presentan con mayor frecuencia al momento de enseñar y aprender esta lengua?

EG: Todas las dificultades que se presentan a la hora de enseñar y aprender cualquier lengua. Tenemos que contar con las herramientas, equipos, textos, láminas… debemos reforzar el plantel de profesores para mejorar la enseñanza en la UBV. Necesitamos tener equipos, dispositivos tecnológicos e internet en el marco de la educación on line y en tiempo real.

UBV: En su experiencia profesional como docente de nuestra lengua originaria, ¿Cuál ha sido el logro más importante hasta el momento?

EG: El logro importante yo lo mediría por logros pequeños, por ejemplo en contacto con los estudiantes, me dicen que antes de entrar a la enseñanza del wayuunaiki, pensaban de los wayuu una cosa, y luego salieron pensando algo diferente. Es decir, tuvieron una amplitud para poder entender e interpretar la cultura wayuu. Eso para mí es un logro importante: que los estudiantes que pasen por Wayuunaiki tengan una mejor convivencia, una mejor comprensión para promover la interculturalidad, porque una sociedad como la de Maracaibo no puede estar alejada de la cultura wayuu, mis clases son una manera de promover ese acercamiento a la cultura para entender sus características.

   Partimos del hecho de lo que no conocemos no lo podemos querer porque no lo entendemos, tenemos que conocer el idioma y la cultura para poderla entender, para poder acercarnos y para que haya un nivel de afectividad. Promover la convivencia entre distintas culturas, yo creo que es un logro, que entre los estudiantes haya ese acercamiento y esa convivencia con los wayuu.

UBV: ¿Qué estrategias aplica para la enseñanza del idioma en las clases presenciales y cómo le ha ido en las clases virtuales protagonizadas en el semestre anterior?, ¿qué estrategias aplicó en el marco del programa Universidad en casa?

EG: Las estrategias que he aplicado en las clases presenciales es el intercambio en el aula, aparte de enseñar el idioma, las palabras y las relaciones que hay, para que los estudiantes aprovechen al máximo los dos niveles que nosotros ofrecemos y que para mí sigue siendo insuficiente. La estrategia que yo uso es enseñar el idioma pero también enseñar la cultura, y promover cierta discusión, para un mayor entendimiento de la cultura. Por ejemplo, hablamos de cómo los estudiantes han tenido un conflicto con los wayuu y los ven como un grupo distinto, agresivo. Siempre me dicen que ellos cobran la sangre, venden a los hijos, a las hijas, pero es por no entender por qué el wayuu actúa así, debemos tener claridad con argumentación para nosotros explicar las diferencias culturales que hay.

Con respecto a las estrategias que utilicé en el marco del Plan Universidad en casa, hice láminas con diapositivas, unos audios por whatsaap, pero no se logró el 100 % de los objetivos porque muchos estudiantes no tenían teléfono, o no tenían electricidad a tiempo. Y a pesar que yo particularmente no soy tan dado a este mundo virtual logramos algunos niveles de enseñanza y aprendizaje del wayuunaiki.


UBV: ¿Qué rol tiene para usted la interculturalidad en la filosofía educativa de la UBV?

EG: Para mí la interculturalidad es fundamental, sobre todo en la propuesta de este mundo multicéntrico y pluricultural. No podemos pensar en ese mundo a partir de una sola cultura, debemos entender que para entrar en las distintas culturas debemos aprender sus idiomas, y eso creo que es fundamental en esta filosofía educativa de la UBV, para también asumirnos como plurinacionales, sin que eso implique una pérdida, sino una ganancia, partiendo de la filosofía del respeto a lo diferente, y en vez de dividir tratar de unificarnos. La interculturalidad nos llevaría a la unificación, a lograr una mayor unidad dentro de la diversidad, haciéndolo con mucho respeto y responsabilidad para tener una identidad en nuestro territorio y poder coexistir en paz internamente como plurinación en el contexto del país y con el resto de los países.

UBV: Por último, según su opinión, ¿cómo se vive la resistencia indígena en el contexto venezolano y latinoamericano actual?

EG: Los pueblos originarios han protagonizado la resistencia desde el mismo instante en que se inició la colonización, la usurpación, la dominación de estos territorios y de estas comunidades. Los pueblos indígenas han sido resistentes pero también se han adaptado, porque parte del pensamiento indígena es que el mundo no es fragmentado sino que es un mundo más bien integrado, y desde este pensamiento de integralidad ellos se han adaptado a ese proceso de colonización, pero eso no significa que se entregaron, y es parte de lo que debemos entender nosotros desde la revolución bolivariana, debemos profundizar una estrategia que nos profundice esa identidad como pueblos en este contexto venezolano y latinoamericano, de la patria grande. Creo que debemos ir profundizando esa estrategia para promover una cultura plurinacional que sea irreversible y que sea la respuesta o que marque la transcendencia de la humanidad y de la vida, como dice en el quinto objetivo del Plan de la Patria, que tenemos que preservar la vida del planeta y la salvación de la especie humana.

La resistencia indígena tiene muchos elementos que aportar en ese sentido, parte de la enseñanza de los idiomas originarios tiene que ver con ese entendimiento o con esa conciencia, con ese sentido de pertenencia de nuestro entorno, de nuestro territorio, del planeta en sí y de la vida en general que tenemos que promover. La revolución profunda e irreversible no solo es política sino cultural y trascendente, y para lograr esto tenemos que hacer la estrategia, y dentro de esa estrategia consideramos que la enseñanza de los idiomas y de la cultura de los pueblos originarios es fundamental para lograr construir la base de ese nuevo mundo que nosotros estamos aspirando.

 



LA ARDIENTE PACIENCIA DE LA RESISTENCIA INDÍGENA

 

Miguel Fuenmayor.

Docente del PFG en Comunicación Social,

de la UBV Eje Cacique Mara.


 

 



            “La Nación que hoy es Venezuela debió redefinir su iden­tidad en varias circunstancias críticas, y en casi todas ellas sec­tores dominantes foráneos o internos impusieron al venezolano una autoimagen negativa. La primera de ellas ocurrió con la invasión europea (1498-1810), cuando los conquistadores realizaron un sostenido es­fuerzo por la violencia y la catequesis, aculturando a las etnias aborígenes y africanas para configurar una identidad que fuera remedo de las instituciones ibéricas”. (Brito, 2017: 57). A 522 años de la conquista española, hoy seguimos padeciendo la misma situación, con el imperialismo norteamericano y sus seguidores europeos.


Este 12 de octubre, Día de la Resistencia Indígena en Venezuela, es bueno recordar las cifras de la población indígena en Nuestramerica y en nuestro país, porque siempre se tiende a invisibilizarnos e ignorarnos. En nuestro continente coexisten más de 400 pueblos indígenas dentro de las fronteras nacionales, con una población superior a los 38 millones de personas; mientras que en el resto del planeta ascienden a más de 300 millones de indígenas, diseminados en más de 70 países. Según los resultados preliminares del Censo de Población y Vivienda realizado por Instituto Nacional de Estadística en año 2011 en Venezuela habitan 725.128 indígenas (2,7% de la población total). En el Zulia se encuentra el 61 por ciento de la población indígena del país, representada por los pueblos: Wayuu, Añú, Bari, Japreria y Yukpa.


Las cifras hablan por sí solas, pero lo más  importante de esta situación nos lo señala Andrew Gray, quien refiere que: “comparado con el número de culturas de Estados nacionales, las de los pueblos indígenas constituyen entre el 90 y el 95% de la diversidad cultural del mundo… Los pueblos indígenas del mundo representan por lo tanto la diversidad de la existencia humana, a pesar de que constituyen una minoría numérica”. (Gray, 2010: 39). Y es esa diversidad la que la que le da a la humanidad  un contraste de pensamiento y acción.


En Brasil, mientras los indígenas son guardianes de la Amazonía, los terratenientes agroindustriales arrasan con miles de kilómetros de selva con la anuencia del gobierno actual. En Colombia, a pesar de la firma de los tratados de paz, centenares de poblaciones indígenas son desplazadas de sus tierras por un conflicto que parece no tener fin. En Bolivia, “la derecha” asaltó el poder con una Biblia en la mano, imponiendo por la fuerza a una presidenta de facto, desplazando del gobierno al primer Presidente indígena elegido por el voto popular, en una nación de mayoría indígena. En Chile la población indígena Mapuche es catalogada como terrorista y son cotidianamente asediados por las fuerzas represivas de los carabineros. En resumen: el reconocimiento  y garantías que en la década pasada habían obtenido los pueblos indígenas y la población en general en nuestros países gracias a los líderes populares como: Hugo Chávez, Evo Morales, Lula da Silva y Fernando Lugo, han sido abruptamente eliminados por la revancha de la derecha en el poder, quedará en la conciencia de nuestros pobladores dejar perder totalmente los logros alcanzados. En la Venezuela asediada por los cuatro costados, se verá en las elecciones parlamentarias del próximo 06 de diciembre si la población ha aprendido a conocer quién es su enemigo.

 

SIGLO XXI: UN MUNDO OSCURO

 

La Pachamama, padece en estos primeros 20 años del siglo XXI, la vorágine cultural y material del capitalismo. En este escenario geopolítico mundial, Nuestramerica y, nuestros pueblos indígenas, en particular, padecen las secuelas de la colonización y dominación que se inició en 1498 y continúa por diversos frentes en estos días. Adicionalmente, fruto de lo anterior, los pueblos indígenas viven conflictos intraétnicos que ponen en tensión su supervivencia e identidad. El intelectual norteamericano Noam Chomsky al caracterizar al mundo de hoy, señala que, “Se pueden discernir dos trayectorias de la historia actual: una que apunta a la hegemonía y que actúa racionalmente dentro de un demencial marco doctrinario, a la vez que pone en riesgo la supervivencia; la otra, consagrada a la creencia de que es posible otro mundo, en las palabras que animan al Foro Social Mundial, desafiando el sistema ideológico imperante y buscando alternativas constructivas de pensamiento, acción e instituciones. Nadie puede anticipar cuál de estas trayectorias va a prevalecer. La dicotomía ha sido corriente a lo largo de la historia: la diferencia crucial es que hoy hay mucho más en juego”. (Chomsky, 2004:335). Adicionalmente, a la situación descrita por el investigador estadounidense, se presenta la pandemia del Covid 19, lo cual viene a enrarecer el panorama del mundo y la población indígena no lleva la mejor parte.

En el contexto venezolano actual de “Guerra Económica”, los pueblos indígenas y la población venezolana en general se han adecuado y adaptado rápidamente a la crisis de alimentos que vive Venezuela, los indígenas dan muestras de resistencia, supervivencia y aportes con sus prácticas ancestrales de producción, consumo, intercambio y tecnología. Se podría considerar que el consumo de yuca, auyama, topocho, mango, entre otros alimentos (producidos por familias wayuu en la periferia urbana de Maracaibo) en el segundo semestre del año 2017, salvó al pueblo zuliano de una hambruna generalizada, cuando las grandes industrias dejaron de producir harina precocida, elemento primordial de la dieta del pueblo venezolano. Pero en contraposición, también se activaron prácticas profundamente negativas entre los indígenas wayuu, asociadas al contrabando y al llamado “bachaqueo”, que ha mutado a la sustracción de materiales estratégicos del país hacia Colombia.

En consecuencia, en este momento debe emerger y potenciarse el sentir y el pensar del mundo indígena para liberarnos de la estructura colonial que se reproduce como la hidra en la conciencia de los pueblos, impidiéndoles avanzar en pro de un mundo mejor, donde impere el buen vivir entre otros modos de vida y pensar de nuestra región. Hoy los pueblos indígenas se hibridan para reafirmarse en su identidad, en el marco de este contexto resisten, recrean, y conviven con sus semejantes y los otros como sujetos históricos diversos en permanente transformación.

Finalmente, cabe destacar que el Día de la Resistencia Indígena fue una idea del Presidente Hugo Chávez con la intención de fortalecer la identidad étnica en nuestro país. Por su parte, desde la Universidad Bolivariana de Venezuela es bueno recordar que esta universidad contribuyó grandemente a saldar la enorme deuda educativa y social que tenía el estado venezolano con su población indígena. Por consiguiente, se podría considerar que la UBV es una Universidad Multiétnica y pluricultural. 

 


 


Bibliografía

- Brito García. Luis. (2017) El verdadero Venezolano. Monte Ávila Editores Latinoamericana. Caracas. Venezuela.

- Escobar, Arturo. 2007. La invención del Tercer Mundo. Construcción y deconstrucción del desarrollo. Fundación editorial El Perro y la Rana. Caracas, Venezuela

- Gray, Andrew. Los pueblos indígenas en las Naciones Unidad; en Mundo Indigena1995-1996; Copenhague, Naciones Unidas.

- Estadística. Disponible en www.ine.gov.ve/CENSO2011/ [Consulta: 11/07/2015)

 - Mignolo, Walter. Entrevista.  Tabula Rasa. Bogotá - Colombia, No.9: 285-310, julio-diciembre 2008. 

- Mignolo Walter.2005. La idea de América Latina. La herida colonial y la opción decolonial. Editorial Gedisa. Biblioteca Iberoamericana del Pensamiento. Barcelona-España.

- Chomsky, Noam. (2003) Hegemonía o Supervivencia. Grupo Editorial   Norma. Colombia.

- Fuenmayor, Miguel (2020). Proyecto de tesis doctoral.

martes, 6 de octubre de 2020

Crónicas minimalistas Wayuu:⁣ CIEN AÑOS DE SOLEDAD EN LA CASA DEL VIENTO⁣

 Desde la UBV Eje Cacique Mara, acompañamos al periodista Miguel Fuenmayor, docente del Programa de Formación de Grado en Comunicación Social, en un recorrido por sus Crónicas minimalistas Wayuu, con esta memoria titulada "Cien años de soledad en la casa del viento", como un homenaje a nuestros pueblos originarios. Síguelo en Instagram como @jobofuenmayor


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Crónicas minimalistas Wayuu

CIEN AÑOS DE SOLEDAD EN LA CASA DEL VIENTO

Miguel Fuenmayor / Docente UBV Eje Cacique Mara

Recientemente, mi paisano Odilon Montiel me envió desde Maicao una serie de fotografías que reflejan momentos de la historia del pueblo Wayuu. Entre ellas, se incluía una fotografía del escritor colombiano Gabriel García Márquez con una anciana indígena a su lado. Al ver la imagen recordé que en su obra Cien años de Soledad, aparecen dos hermanos Wayuu: Visitación y Cataure, quienes se refugian en Macondo huyendo de la peste del insomnio.


He leído y releído Cien Años de Soledad, pero como no recordaba perfectamente cómo presentó el nobel colombiano a los Wayuu en su obra maestra, me fui directamente al libro, para escribir este texto.

El escritor sitúa a los Wayuu en la base de la pirámide social: allí donde los ubicó el filósofo alemán, Emmanuel Kant. Sobre Cataure y Visitación escribe el Gabo: "Ambos eran tan dóciles y serviciales que Úrsula se hizo cargo de ellos para que la ayudaran en los oficios domésticos". Los personajes Wayuu son los distintos totales en la novela: son los que comen lagartijas, huevos de araña y hablan una lengua extraña. Son los refugiados, los que huyen, son unos personajes casi invisibles.
En sus memorias Vivir para contarla, García Márquez reconoce la enorme influencia de la cultura Wayuu en su vida "es la esencia de mi modo de ser y de pensar", escribió. A pesar de ello, en su obra literaria plasma una visión negativa de los indígenas, basta leer para darse cuenta.

Pero ya explicaba el lingüista, Teun Van Dijk que la discriminación es un discurso aprendido, que fluye sinuosamente en los textos, en la radio, en el cine, en las redes, en los Podcast, en la vida cotidiana y se asienta en la psique del ser humano.
¿Has leído una obra literaria donde aparezcan personajes indígenas? ¿Has reflexionado sobre cuál es la imagen que presenta el autor sobre los nativos americanos?
¿Crees que ha cambiado la percepción de los Wayuu como signo de ignorancia y atraso en la gente de a pie en Venezuela y Colombia?

Comenta si te gustó. Será para mí de gran estímulo y alegría que me escribas sobre estos temas étnicos desde cualquier parte del mundo.

¡Yo soy Wayuu!

Gracias. Sígueme en Instagram: @jobofuenmayor

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