lunes, 17 de septiembre de 2018

“Periodismo” o grado cero de la realidad

Por
José Javier León



Escribo esto motivado por unos tuit producidos por una “periodista” estrella de CNN. Las comillas son de rigor porque respeto a los periodistas, sobre todo porque los y las de verdad suelen convertirse en objeto de ataques y no en pocos casos, en objetivos militares de un ejército global que opera en las sombras o al descubierto al servicio de poderes fácticos y hegemónicos. La operadora en cuestión es Patricia Janiot. Ella escribió en dos tuits lo siguiente:

1. Aporto un poco a su entendimiento. La diferencia entre el éxodo de Colombia es que los que se quedaron tenían para comer y curarse en una economía productiva y mucho más diversificada que la de Vzla sin inflación, devaluación incontrolables y expropiaciones masivas, entre otros.”
2. El éxodo de venezolanos no es un “montaje de Hollywood”. Se trata de la peor crisis migratoria y humanitaria en Latinoamérica. Les comparto parte de lo que presencié desde la frontera colombo-venezolana hasta mi ciudad, Bucaramanga. 
 
La operación acometida por la periodista estrella consiste en tachar el pasado y rellenar su ausencia con una versión de la realidad hecha a la medida de los intereses que necesita(n) promover para que un sector de la clase media alienada y alineada a las trasnacionales de la “comunicación”, que ha hecho de la historia un vejestorio, de los datos paja, de la información dimes y diretes, de la lectura, el estudio y la investigación, plagio y descrédito, siga viviendo en la burbuja del consumo, consuma o no. La idea es que el mundo permitido o posible sea uno donde el consumo sea la regla y el que no pueda, pues que quede afuera, excluido.

Lo que me asombra -no debería asombrarme pero en todo caso me pareció un ejemplo extraordinario- es cómo en tan pocas palabras despacha(n) una historia cruenta y terrible, más de medio siglo de un conflicto que hunde sus raíces en el siglo XIX y en las sangrientas montoneras de conservadores y liberales. Cómo despacha a millones de colombianos y colombianas que huyen y huyeron de la violencia, de las operaciones paramilitares, de las fosas comunes, escapando de ingresar a juro y sin otra alternativa que cruzar la frontera como sea, en los ejércitos de guerrilleros, paramilitares o del ejército regular, para hacer frente y ser carne de cañón de una guerra pagada por el imperialismo y consentida por la oligarquía para convertir a Colombia en un estado fallido, en un narco estado, en el que tuvieron como congresista apenas ayer a un Pablo Escobar pero hoy, a Uribe, que además como todos sabemos fue presidente y que repite como todos también lo saben, con Duque. 
 
Dice José Francisco Niño Pavajeau, la verdad, uno de los tantos que han estudiando el fenómeno, que:

Un promedio de seis hogares fueron desplazados cada hora, durante 1997 en desarrollo de una estrategia político-militar que en algunos casos está ligada a fuertes intereses económicos y que se sustenta en el terror y la violencia indiscriminada contra de la población civil ajena a la confrontación armada. Esta consiste en realizar previamente una inteligencia de tipo militar, en la que se investigan personas y comunidades involucradas de cualquier forma con las fuerzas insurgentes, se elabora una lista preliminar de los elementos más peligrosos y luego con la lista en mano, se dirigen a las poblaciones en las que habitan y se eliminan en plaza pública con el pleno conocimiento de todos los habitantes. Esta forma de homicidio selectivo la comenzaron aplicar los paramilitares en Colombia a partir de los años ochenta en la región de Urabá.”1

Lo terrible es que lo que aquí se narra sigue sucediendo, hoy son más de 300 líderes sociales asesinados con el agravante de que está planteado un proceso de paz, evidentemente fallido. En la última amenaza hecha por las Águilas Negras están en la lista incluso representantes y voceros de Colombia Humana, el partido de Petro que se salvó en plena campaña de ser asesinado.

Pero para Janiot, para el grado cero del periodismo para el que ella juega y representa como ancla de CNN, nada de eso existe. Colombia es y fue un paraíso y los que se fueron, debemos suponer que por una extraña e incompresible razón, dejaron atrás el bienestar y el progreso, un país próspero que los acogía como a hijos queridos y no los perseguía ni los desplazaba ni los convirtió en las comunidades de inmigrantes más grande de América del Sur. Y esto último, no lo digo yo:

Colombia es un país que se sale de sus límites geográficos: aproximadamente 1 de cada 10 colombianos vive en el exterior. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Colombia es el país con mayor cantidad de emigrantes en Suramérica, seguido por Perú y Brasil, y es también uno de los países de la región que recibe menos inmigrantes.”2

Sin pasado no hay presente ni futuro. Parece obvio, pero para el “periodismo” anclado al capitalismo la frase cobra un escalofriante y paradójico sentido y la desprecia, burla y tuerce hasta la muerte.


1Las migraciones forzadas de población, por la violencia en Colombia. Una historia de éxodos, miedo, terror y pobreza”. En Scripta Nova  Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales. Universidad de Barcelona [ISSN 1138-9788] Nº 45 (33), 1 de agosto de 1999 http://www.ub.edu/geocrit/sn-45-33.htm

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