martes, 11 de diciembre de 2018

LA DEMOCRACIA EN VENEZUELA SE HACE DE “A POQUITO”




Por: Jesús Parra
Profesor universitario

Nuevamente se coloca en el “tapete” de la realidad nacional venezolana, una muestra minuta del concepto de democracia que a lo largo de los años se ha venido construyendo de la mano de quienes decidieron en un momento de inspiración heroica (gesta revolucionaria), rehacer en la praxis esos términos definitorios de país en función de una dinámica cambiante y diversa como lo representa lo social.
Me refiero a los conceptos de soberanía, pueblo, libertad y patria que el proceso revolucionario venezolano ha venido comandando, y los cuales han sido vetados, invisiblizados, tergiversados, de forma histórica, y según previo consenso hegemónico por fuerzas y/o potencias “agrupadas” bajo el autocalificativo de “naciones desarrolladas”.
Razón por lo que no aceptan ni soportan (oposición venezolana) en lo próximo y lejano el revés sufrido en cada contienda electoral, ya que el ejercicio democrático del sufragio, con máxima o poca participación, según fuera el caso, es sinónimo de legitimación de fuerzas, posturas, ideologías y demás; que prueban con firmeza la siembra que se ha venido haciendo con trabajo de “hormiga”, pero con ansias gigantescas del nuevo modelo revolucionario venezolano.
En este particular y en lo relativo al evento acontecido recientemente (elecciones de concejales), hay que hacer diferentes lecturas. La más próxima y la que generalmente tiende a destacar la oposición, es la del porcentaje de participación electoral, que según superficiales apreciaciones (las de ellos) con fuerte apoyo de los medios de comunicación, pretenden argumentar tanto la ilegitimidad y no transparencia del CNE como órgano rector, su proceso electoral como tal, así como los resultados finalmente obtenidos, y con ello fijar en la opinión pública nacional e internacional, que existe (según su escaso imaginario) “pérdida del hilo democrático" en Venezuela.
Es cierto que los “numeritos no fallan y dicen mucho” pero también hay que entender como otra lectura que cabe, que la democracia no es una representación simbólica estática, con un significado único atribuido por la máxima autoridad imperial, sino que se mueve al paso de los propios sujetos-participantes dentro de su propia condición humana, de conciencia y memoria histórica.
Un asunto que por su complejidad y su talante humano se va formando de “a poquito” y si a ver vamos, y es justa la razón en el tema electoral, toda participación por minúscula que sea, pero no minusválida, que es otra cosa, permite asentar como también entender el sentido de ciudadanía y el ejercicio democrático en ascendencia, su importancia y aplicación, desde perspectivas diversas y diferenciadas pero con fines comunes y colectivos, y como ejemplo de ello y a propósito de lo ascendente, se tiene que estas elecciones nunca han tenido un peso mayor según la demanda electoral en eventos anteriores, como ahora.
Por otra parte y siguiendo la ilación de hechos existen muchas contradicciones a lo interno de las fuerzas opositoras, situación consabida que los acredita vergonzosamente como tal, cuando apreciamos declaraciones como las ofrecidas por Gustavo Duque, Alcalde de Chacao, celebrando la victoria alcanzada por ellos en esa jurisdicción e invitando a la oposición para que se “reagrupe”, se organice y dejen las peleas “canibalescas” a lo interno.
Y como dato importantísimo que merodea ese mismo ambiente, la diputada de la Asamblea Nacional por UNT Delsa Solórzano, decide abandonar su militancia en ese partido porque no existe democracia interna ni debate político sino imposición de decisiones. Reza el documento que dirigiera a la directiva del partido.
En lo sucesivo, entonces, estamos frente a una oposición que enarbola el lema de la “unidad”, pero cada vez es más evidente su fragmentación. Dice no creer en el diálogo del gobierno nacional porque a lo interno de sus fuerzas no existe. Hacen llamados internacionales para restablecer una democracia que no se ha perdido, pero ellos no la ejercen. Sectores moderados afirman que la forma de vencer la crisis es a través del voto, pero los radicales llaman a la abstención. Vociferan la necesidad de agruparse en alarde de hacer propaganda, quizás, a la Unión Europea y a su “Grupo de contacto internacional", en vez de hablar de pueblo como colectivo, donde se ejerza la pacificación y el entendimiento político. En resumidas cuentas, ya entiendo por qué siguen siendo oposición, y para ello sobran las lecturas.





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