lunes, 26 de agosto de 2019
sábado, 17 de agosto de 2019
sábado, 27 de julio de 2019
La UBV tiene un nuevo comienzo...
Hacia un nuevo comienzo... Jornada de Recuperación de Bienes en la sede de La retirada - Eje Geopolítico Territorial Cacique Mara #UBV #ConBolivarYChavezVenceremos pic.twitter.com/vLTTT8kOPf
— UBV CACIQUE MARA (@UBVCaciqueMara) July 27, 2019
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martes, 16 de julio de 2019
La UBV cumple 16 años!!!
Palabras pronunciadas en la celebración de los 16 años de la Universidad Bolivariana de Venezuela
Por
José Javier León
![]() |
| Foto: Norman Prieto |
La
UBV tiene prácticamente los años de la revolución bolivariana.
Nació en el 2003 pero viene de antes, de los sueños de libertad con
los que recorrió Bolívar la América meridional, de la mano del
espíritu rebelde de su maestro, Simón Rodríguez. La UBV es la
imagen de un proyecto que intenta hacer posible una universidad del
pueblo y para el pueblo, y en ese sentido, posee una originalidad y
una fuerza distinta a la de las universidades conocidas en las que se
han privilegiado históricamente el estatus y los conocimientos
llamados universales pero que no son sino la cristalización de las
ideas hegemónicas y dominantes, que consideran el conocimiento un
bien privado, restringido y excluyente. La UBV, en tanto universidad
bolivariana, hace honor al Libertador, por lo que debemos lograr que
cada vez más ese honor sea verdaderamente honrado. Y por si no fuera
poco y obligante el deber que le debemos a Simón Bolívar, debemos
además rendirle honores a Chávez quien soñó para la UBV lo mejor,
lo más grande.
La
UBV ha estado llamada desde su nacimiento a subvertir el orden
colonial del conocimiento universitario. Pero la UBV somos nosotros,
es decir, el conjunto de cada uno de nosotros, y somos por tanto los
llamados a hacerlo, por lo que esa subversión debe ocurrir antes
aquí dentro, en nosotros y, en consecuencia, se hará no como mera
proyección sino carne, músculo y nervio en la UBV. La Universidad
Bolivariana de hoy es lo que hemos aprendido en ese proceso de
subversión, y se parece a lo que hemos creído y crecido. En otras
palabras, nosotros somos la UBV hoy y de hoy. Y en nuestra
transformación y renacimiento está la UBV de mañana.
Yo
he venido pensando que los problemas son directamente proporcionales
al avance de la revolución bolivariana, es decir, los ataques a los
que hemos sido sometidos, de afuera y de adentro, tienen una
violencia que se corresponde con la resistencia de las fuerzas
revolucionarias. Buscan destruir con alevosía lo mucho que hemos
avanzado. Casi he llegado a pensar que son propios de la revolución
los muchos y acumulados problemas, porque no hay manera de
transformar de raíz sino trastornando el sentido acostumbrado de las
cosas. En 1823 Bolívar llegó a exclamar “la época de la patria
ha sido la época del crimen y del saqueo”. Hoy tenemos patria y
como ayer, mil demonios se han desatado contra ella. Necesitamos una
mente esclarecida, un mirar visionario, temple y firmeza en lo que
emprendamos, para poder avanzar sobre los escombros de la Venezuela
rentista y parasitaria que nos jalona y que nos dice que esa y no
otra es Venezuela. No. Son los estertores de la muerte de lo viejo lo
que estamos viviendo, es lo que no se resiste a dejar de ser lo que
en muchos casos nos rodea para inocularnos desesperación y
desesperanza. Compañeros, la vida nace de y en lo que se pudre, lo
viejo es abono. Por eso no veo mayor problema en los problemas, sino
la evidencia de que estamos haciendo y avanzando en la dirección
contraria a las fuerzas de la muerte, que son las de la cultura del
capital. Es evidente que deben haber contradicciones y que no siempre
compartamos criterios porque lo que está en construcción está en
movimiento y el movimiento es cambio y el cambio tiene mucho de
desconocido. En otras palabras, donde no hay problemas no hay
transformación. Y si los problemas arrecian, es porque arrecian las
contradicciones. Debería ser evidente que la importancia de
Venezuela en el mundo, su papel estelar en la geopolítica, venga
acompañado de una crisis del tamaño de los intereses que están en
juego y que pueden dar pie a una conflagración mundial. No es poco
entonces lo que está en juego.
La
guerra que estamos padeciendo es híbrida y multifactorial, ya se ha
dicho, y parte de esa guerra trajo desmantelamiento de nuestra
infraestructura en comunicación, alimentación, salud, educación,
ámbitos en los que avanzamos en una década vertiginosamente. El
ataque a la UBV es similar al sufrido en otras sedes universitarias y
a muchas y diversas instituciones estatales y públicas. No es ni de
cerca un caso aislado. Lo mismo la disminución de la matrícula.
Pero proporcional a los ataques ha sido la respuesta revolucionaria.
¿O no fue poco ganar las alcaldías y gobernaciones como las
ganamos? ¿No fue sorprendente y no quedó el mundo abismado al ver
cómo vencimos la violencia de la guarimba con la Constituyente? ¿No
fue un golpe maestro de la política la contundente victoria en la
elección presidencial que prácticamente acabó con la oposición,
hasta el punto de no dejarle a los EEUU otra alternativa que quitarse
la careta e inventarse -de la nada- un presidente de alfeñique?
Todos esos triunfos se convirtieron y son hoy garantía de paz, una
paz que hay que cuidar y proteger contra todas las provocaciones y
contra la fábrica desatada de mentiras, contra todos los sabotajes y
actos terroristas. Una paz también, relativa y problemática,
asaltada y vulnerada por la guerra económica llevada adelante por
factores internos y externos que ya todos conocemos bastante bien.
Pero, en ese marco de desestabilización generalizada ocurren en
nuestra realidad muy particular acciones de la más alta importancia
estratégica: el renacimiento de una ciudad que estaba tirada al
abandono, calles destruidas, montañas de basura, desmantelada la
infraestructura vial y de luminarias, los servicios públicos todos
al borde del colapso, hospitales y escuelas en ruinas, en fin, la
destrucción sistemática de la ciudad para provocar la sensación y
la condición de inviabilidad que se tradujo entre otros factores en
una huida de profesionales y jóvenes. Pero entre las acciones y
respuestas a lo planteado por la derecha fascista y retrógrada, hay
una para mi fundamental, la toma por las fuerzas bolivarianas del
Centro de la Ciudad. Yo creo que debe estar claro que ese Centro no
es sólo geográfico sino sobre todo simbólico y que de allí la
gestión de la gobernación y en especial de la alcaldía han de
irradiar a toda la ciudad y a todo el Estado. Controlar la capital y
su centro es el paso previo al control territorial de lo simbólico.
De modo que debemos inscribir el nacimiento del Corredor
Universitario Hugo Chávez en la retoma histórica, geográfica,
cultural de Maracaibo en alianza estratégica con el sur y todas las
coordenadas este y oeste de la ciudad y municipios vecinos. Debemos
recordar y enfatizar que la revolución bolivariana tiene en lo
territorial un anclaje fundamental. Así que para emprender cualquier
proyecto productivo, es requisito primordial el conocimiento y el
control del territorio. Eso lo comprendió y asumió la UBV como
parte orgánica y estructural de su ontología y praxis.
De
más está decir que soy uno de ustedes y que he padecido los
problemas, y en lo posible contribuido a la construcción de la UBV
en nuestra sede, cuando nacimos allá en la Rinconada y ahora, en
este momento coyuntural, complejo y difícil. Con respecto a la sede
en La Rinconada he pensado una frase que creo contundente y casi
lapidaria: lo tuvimos todo y no supimos qué hacer. Veo en esta
síntesis contradictoria un reflejo de la revolución bolivariana
pero también una evidencia de la capacidad de soñar, de ir por
sobre la realidad a paso de gigante, del Comandante Chávez, cuando
pensó -utópico y telúrico- que podíamos desarrollar un Núcleo de
Desarrollo Endógeno siendo que todos los llamados a ejecutar ese
sueño veníamos de universidades enclaustradas, coloniales,
rezagadas, aunque también de diversas luchas revolucionarias que
debían en la UBV juntarse y caminar juntas -sin haberlo hecho en un
proyecto similar jamás-. Fue sin duda con la revolución liderada
por Chávez y a través de los años poco a poco y no de la noche a
la mañana como si fuera una revelación de iluminados que nos fue
naciendo la urgencia de construir conocimientos arraigados en la
diversidad cultural y productiva, un concepto de economía raigal
diametralmente opuesto al rentista petrolero propio de lo que fuimos
durante todo el siglo XX, una colonia norteamericana. No teníamos
para darle forma al sueño del Comandante sino las armas melladas del
conocimiento libresco y especulativo. No podíamos en verdad, hacer
más. Sin embargo, desde muy temprano, imbuidos por el impulso de
Chávez, comenzamos a desaprender, a mirarnos por dentro, a
reconocernos en dinámicas inéditas, a aprender haciendo. Y eso es
lo que hemos hecho en estos 16 años. Aprender, equivocarnos y
aprender. Sin los errores es imposible el conocimiento y la
sabiduría. ¿Podíamos saber -como lo sabemos hoy- que necesitábamos
producir nuestros alimentos, por allá en el 2004? ¿Era posible
hacerlo viviendo en la burbuja de los petrodólares? Sólo Chávez y
su experiencia campesina lo sabía y nos mandaba a construir lo que
hoy sí sabemos nos pueden salvar: los gallineros verticales. Por esa
razón, no somos los mismos, mucha agua ha corrido bajo el puente y
hoy estamos en mejores condiciones para afrontar esta y todas las
crisis que vengan, porque tenemos una experiencia que debemos saber
valorar y dimensionar. Sabemos que sólo unidos podemos vencer, que
el conocimiento tenemos que arraigarlo en prácticas y saberes
tradicionales, que debemos explorar las vetas productivas de nuestros
PNF y PFG, hasta dar con una fórmula inédita en las universidades
venezolanas: la unión estratégica de conocimiento y tecnología,
comunidades y territorios. En la intersección de todas esas claves
está la UBV.
Por
eso me parece tan providencial que en medio de la crisis, hablemos de
renacimiento, de un nuevo nacimiento. Pongamos pues al servicio de
ese alto sueño todo lo que sabemos. Toda la unión y toda la
sabiduría acrecentada por la resistencia, por los muchos dolores
pero sobre todo por la alegría de sabernos juntos construyendo la
patria de todos y todas.
Compañeros,
como ya lo saben estoy asumiendo una dirección que sólo tendrá
éxito si es colectiva. Tengo en mis manos las sistematizaciones de
todos nuestros aportes en sucesivas jornadas de discusión y
construcción universitaria. Estamos hoy en plena revisión
curricular. Asumamos todos esos procesos con optimismo y con la
mirada puesta en el más alto de los objetivos: la transformación de
la realidad. Como lo decía de alguna manera Chávez en el 2011:
Las instituciones de educación
universitaria deben desarrollar componentes socioproductivos apoyados
en las capacidades científico-técnicas e innovadoras para impulsar
la transformación del capitalismo rentístico en un nuevo modelo
productivo socialista, que permita el desarrollo del protagonismo
socioproductivo del estudiantado y del Poder Popular, aunado al
potencial productivo y científico- tecnológico local, regional y
nacional,
Las instituciones de educación
universitaria deben priorizar el interés del trabajo liberador por
encima del interés por el capital, favoreciendo la elaboración de
estrategias que apoyen la vinculación
universidad-producción-innovación, a través de la organización,
creación y generación de conocimientos y la formación y educación
del estudiantado del pueblo, para que asuman el control directo de
los procesos de producción, distribución y comercialización de
bienes y servicios imprescindibles para satisfacer sus necesidades y
contribuyan a la construcción del modelo productivo socialista, a
través del vínculo conocimiento-producción,
Las instituciones de educación
universitaria deben contribuir al desarrollo del protagonismo
socioproductivo y del potencial creativo para acompañar el
desarrollo humano integral del Poder Popular, en la construcción de
una nueva sociedad democrática, basada en la ética del trabajo y en
la participación activa y protagónica del pueblo trabajador en los
procesos de transformación social, a través de sus proyectos de
vida colectiva entrelazados con los planes de desarrollo local,
regional y nacional,
La
transformación universitaria pasa por el estímulo y apoyo al
desarrollo del protagonismo socioproductivo de las y los estudiantes,
de modo progresivo y diferencial, así como de la multiplicación del
número de proyectos productivos universitarios, que contribuyan a
innovar con fuentes de trabajo y a generar nuevas oportunidades de
inserción socio-productiva, con el fin de promover condiciones para
la producción autónoma de base científico-técnica independiente,
como vía de fortalecimiento de la soberanía nacional.
He
citado ampliamente algunos considerandos de la RESOLUCIÓN Nº 1282
del 27 de julio de 2011. Está plenamente vigente en su espíritu
transformador. Hago propias esas palabras y las invoco para que
juntos y juntas, las hagamos realidad.
jueves, 27 de junio de 2019
Conversatorio: PERIODISMO Y POSVERDAD
PERIODISMO Y POSVERDAD en el marco del Día Nacional del Periodista, moderado por Alexis Blanco y que tuvo lugar en el Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez
La
verdad es un desiderátum
Depende
de quien la dice, y por eso está entrañablemente vinculada al
poder, que la impone a la fuerza. En otras palabras, quien tenga el
poder para imponer su verdad, la tendrá.
El
pueblo (si cuando decimos pueblo hablamos de un sujeto histórico en
pugna contra los poderosos que lo niegan e invisibilizan) puede
conocer alguna verdad incluso como testigo directo, como testimonio,
como actor o protagonista, pero si no tiene el respaldo de la fuerza
para imponerla, su verdad no se hará efectiva, vale decir, no se
sabrá.
La
verdad del pueblo es amasada con la ética que es el refugio de lo
humano a donde no llegan ni la fuerza ni la muerte.
La
verdad del pueblo encarna en hombres y mujeres que, de pronto, son el
pueblo todo, el pueblo mismo.
La
verdad nos hará libres, reza el evangelio. Pero lo que nos libera,
finalmente, es la ética. No por decir la verdad seremos libres, sino
por sostenerla aun en el más completo de los silencios incluso con
la vida.
Las
operaciones de intoxicación contra la verdad están dirigidas a
corromper la relación Verdad-Realidad y Verdad-Ética
Resulta
obvio que los medios tengan que mentir. El capitalismo sería
insostenible si se supiera la verdad.
Lo
novedoso es que lo medios mientan con tanta frecuencia e intensidad.
Acaso se deba a la relativa facilidad con que los ciudadanos/usuarios
de las redes pueden hoy enterarse de ciertas verdades que los poderes
fácticos necesitan mantener ocultas.
Al
proliferar las fuentes (por la multiplicación exponencial de
usuarios de las redes con capacidad potencial y siempre creciente de
producir contenidos) han proliferado los medios alternativos, en
consuno con las redes. Por eso, el poder se ve obligado a
controlarlas si no puede controlar del todo las fuentes. También las
controla a éstas, desacreditándolas, bien de manera individual,
bien de manera colectiva, desautorizando las posiciones y tendencias
ideológicas.
El
espacio de la comunicación tiene que ser ocupado por la
“comunicación” mediática, siempre y por definición, mediada.
Pero
el ascenso de las voces alternativas y su correspondiente fuerza
mediática vienen acompañados por un declive del prestigio del poder
de la fuerza de los medios. Ese declive es compensado con el
ejercicio del poder al desnudo, sin afeites ni adornos.
Se
impone así el terrorismo mediático y el sicariato, simbólico o
físico, aunque el primero siempre precede al segundo.
Por
otro lado, el declive de las formas tradicionales del poder (lo que
sería la pérdida de la hegemonía) se traducen en el ascenso de las
formas para-estatales o para-privadas (mafias de toda laya cuyo único
signo ideológico es la protección a muerte de los mecanismos de
acumulación de riqueza de los ricos) del poder de la violencia. Si
no se puede ocultar la violencia, y luego no se puede disimular,
entonces se precisa de una violencia opaca, secreta, sorda, terrible,
(por) omnipresente.
Otra
estrategia consiste en colmar el espacio mediático con la
proliferación de fuentes “alternativas” con mayor poder y
capacidad mediática que hagan el trabajo de intoxicación o
contaminación de la atmósfera o medioesfera. Y por supuesto, captar
voces alternativas que se han labrado un reconocimiento o prestigio
poniendo transitoriamente a salvaguarda su ética, pero que
finalmente ceden a las presiones, a los chantajes, al cansancio o la
desesperanza.
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jueves, 9 de mayo de 2019
Lecciones de los maestros (Nota de libro)
Lecciones
de los maestros, de
George Steiner.
Ediciones Siruela. Fondo de Cultura Económica. México. Pp. 187
José Javier León
“Sin soledad no hay visión;
sin audiencia, por restringida que sea,
no se puede revelar ninguna verdad”
“Una sociedad como la del beneficio
desenfrenado, que no honra a sus maestros,
es una sociedad fallida”
“El único Maestro auténtico es la muerte”
G. Steiner
¿Qué enseñamos cuando enseñamos? Esta pregunta me la hice por
primera vez hace un tiempo en un salón de clases frente a un grupo
de estudiantes un poco perplejos. No creo que sea común que el
profesor, docente o maestro se pregunte en vivo sobre asuntos sobre
los cuales no tenga respuesta, como las que de alguna manera exigen y
reclaman los estudiantes en general. Porque ahí está la cuestión;
les decía: ustedes creen que yo sé y, si pregunto, suponen que
sé la respuesta como suponen también que yo
sé que ustedes no la tienen, o no al menos como yo la tengo, en
ese silencio hay un abismo expectante y escrutador y sus ojos se
fijan en mi como si se tratara de un oráculo. Ha sido
establecido que el maestro sabe y que los estudiantes no. Yo soy, les
dije, en este momento, quien sabe y quien administra lo que aquí se
sabe o debe saberse. Y será esta medida la que se tome para medir,
evaluar, sancionar sus saberes sobre las cuestiones tratadas.
Fue esta cadena de supuestos la que se desbarató cuando les dije: yo
no sé la respuesta de lo que pregunto y es más, me he valido hasta
ahora de esta autoridad para preguntar y exigir
respuestas. Renuncio, y desde ahora, sépanlo, hablaré
sólo de(sde) lo que no sé.
La autoridad del docente es sin duda alguna un fetiche, instaurado en
las conciencias de todos los que hemos sido formados bajo este
sistema escolar, levantado sobre técnicas filosóficas-académicas
cuya vigencia según Steiner, se remonta a las “catastróficas
circunstancias de los siglos III y IV” (p. 48) Hemos creído
incluso sin saberlo pero con fe ciega que el maestro, el docente, el
profesor, sabe. Podemos dudar de su saber, pero la situación en la
que nos hemos encontrado es de tal minusvalía que perderíamos
tiempo y energía dudando, por lo que antes bien preferimos aceptar
su saber como cierto y a partir de allí, aceptamos dócilmente la
evaluación.
Valga la introducción para anunciar que la nota que seguirá sobre
el libro de George Steiner (París, 1929), que deja afuera un sinfín
de temas palpitantes como la oralidad frente a la escritura, los
rasgos biográficos y los intríngulis del amor y el erotismo,
partirá de ese asombro que se refugia en la duda del maestro, en las
dudas sobre su saber e intentará detenerse un paso atrás, antes del
intento de formular un concepto, su mirada particular sobre un
fragmento del mundo.
Y ese paso atrás, he aquí lo interesante, no está hecho de
palabras sino de silencios y en el silencio habla el cuerpo, su
presencia: “No acudí al Maggid para oír la Torá -rememora el
rabino Leib-, sino para ver cómo se desata sus zapatos de fieltro y
se los vuele a atar” (p. 148) ¿De qué está hecho ese gesto? No
se trata de algo ejemplarizante, más bien sólo muestra, revela,
enseña, una forma del tiempo hecha cotidianidad, una
presencia fugaz que nos constata que la realidad está ahí para
desaparecer para siempre y no dejar huella. Colige con la frase: “La
enseñanza ejemplar es actuación y puede ser muda” (p. 13) como
dialoga en el mismo idioma con esta otra, líneas más abajo: “Con
respecto a la moral, solamente la vida real del Maestro tiene valor
como prueba demostrativa. Por tanto, “Queda siempre abierta la
cuestión, dice Steiner, de si las doctrinas del Maestro pueden
expresarse con palabras, pueden trasmitirse verbalmente” (p. 150).
“Sócrates y los santos enseñan existiendo” (p. 13). La clave
parece estar entonces, en la existencia. “Hombre no es sólo el que
vive, ‘es el que sobrevive’” (p. 106).
Convertir en ejemplo la nada que somos, mostrar que somos mortales y
que en absoluto algo quedará (de nosotros), está de alguna manera
latiendo en el Eclesiastés: Vanidad de vanidades, todo es vanidad.
“La suprema norma moral es ne pas réussir [no
tener éxito]” (p. 106). Más adelante, la misma idea nos
acosa: “El auténtico escritor debe ‘ser capaz de ser pobre’”
(p. 122) y en la página siguiente cita que Henry Adams era “un
ejemplo representativo de educación: pero de una educación llevada
hasta el fracaso, en contraste con la educación normal, que se
detiene en la fórmula del éxito” (p. 123).
Pretender que esto se sepa pone en peligro la riqueza de los que
tienen, pues sus haberes se valen del prestigio, y derruir el
prestigio de las cosas ha sido la tarea de los maestros que se
despojan hasta de su propia existencia. De ahí la dificultad de
convertir la enseñanza en un oficio por el cual percibir dinero,
siendo que enseñar es desposesión, despojamiento. “Si el maestro
es verdaderamente un portador y comunicador de verdades que mejoran
la vida, un ser inspirado por una visión y una vocación que no son
en modo alguno corrientes, ¿cómo es posible que presente una
factura?” (p. 23) “La auténtica enseñanza es una vocación. Es
una llamada” (p. 25) “¿Cómo es posible poner precio a la
revelación?” (p. 27) De aquí se sigue: ¿Cómo evaluar a los
estudiantes, a los que se les ha entregado una revelación? “Que
los raspe la vida”, nos dijo alguna vez el poeta Hesnor Rivera, a
la sazón profesor en la escuela de Letras de la Universidad del
Zulia ante una pila de trabajos por corregir… En verdad, como diría
Marx citado por Steiner: “sólo se puede cambiar amor por amor y
confianza por confianza” (p. 33).
Soy del parecer que la enseñanza no es un oficio intercambiable por
dinero, creo con Steiner que “Una sociedad enfocada hacia las cosas
esenciales podría proveer de las necesidades materiales a sus
enseñantes” (p. 28). Entiendo el enseñar como la búsqueda del
reino de Dios, por tanto, lo demás ha de venir por añadidura.
Educar el espíritu humano en lo estético, filosófico e intelectual
“eterniza no sólo al individuo sino a la humanidad” (p. 59).
“Hasta en un nivel humilde -el del maestro de escuela-, enseñar,
enseñar bien, es ser cómplice de una posibilidad trascendente”
(p. 173).
Steiner atribuye a la americanización de la enseñananza el
paso a la “burocracia empresarial” de la academia (p. 166), y el
negocio, deberíamos saberlo, es la negación del ocio (nec
otium), y ocio viene del griego skhole,
de donde nos llega trasegando siglos la palabra ‘escuela’.
Recuperar pues, la gratuidad y el ocio, está de alguna manera en las
bases y en la esencia de la humanidad. “La necesidad de trasmitir
conocimientos y habilidades, el deseo de adquirirlos, son una
constantes de la condición humana” (p. 169), además “el deseo
de conocimiento, el ansia de comprender, está grabada en los mejores
hombres y mujeres. También lo está la vocación de enseñar. No hay
oficio más privilegiado” (p. 173).
Enseñar -nos- salva. Es lo que pienso. Comparto por ello la idea de
que “Llegar a Schopenhauer es entrar en un bosque elevado que nos
permite respirar a pleno pulmón y restablecernos” (p. 110).
Ahora bien, callar en un mundo en donde el ruido, el escándalo, la
palabrería es un valor, puede llegar a ser un insulto a la razón
dominante, al sentido común. Incluso, un delito. “La enseñanza
auténtica puede ser una empresa terriblemente peligrosa” (p. 101)
advierte Steiner. A Orfeo, a Sócrates, a Jesús, los matan sus
conciudadanos (p. 20) “Enseñar sin un grave temor, sin una
atribulada reverencia por los riesgos que comporta, es una
frivolidad” (p.101), insiste. Acaso el poder sospeche que “Enseñar
con seriedad es poner las manos en lo que tiene de más vital un ser
humano” (p. 26). Más adelante arrecia la misma idea: “Hasta la
posesión carnal consumada es una minucia comparada con la temible
imposición de manos en los vivo de otro ser humano, en su
despliegue, que está implícita en la enseñanza” (p. 135).
Las formas del poder que conocemos, tanto como desprecian la
verdadera enseñanza, estimulan la enseñanza mediocre, una que
arranque “de raíz la esperanza”. Las metas utilitarias, afirma
Steiner, son destructivas (p. 26). Además, enseñar es “despertar
dudas” y forma “para la disconformidad” (p. 102), y ambos
sacudimientos, duda y disconformidad no se avienen con las certezas y
la conformidad que exige el plan de mantenimiento y sometimiento al
poder. El peligro está en paradojas como esta: “el ateísmo es la
sal que conserva a la fe libre de corrupción” (p. 104).
Que leer libros como el de Steiner nos acompañen como esta máxima
de Martin Buber: “La alegría da una casa al espíritu; la tristeza
lo envía al exilio” (p. 149).
jueves, 25 de abril de 2019
Participación en el Taller Comunicación en tiempos de guerra
Comunicación en tiempos de guerra
Realizado el sábado 20 de abril de 2019
en el Centro Cultural Juan de Dios Martínez, municipio San Francisco
José Javier León
joseleon1971@gmail.com
Tengo un tiempo trabajando la relación de la comunicación con la memoria y el territorio partiendo de algo muy sencillo, que puede ayudarnos a pensar más cosas. Se trata de lo siguiente: el capitalismo tiene un objetivo central, que es el que le permite el que todos conocemos, a saber la acumulación de riquezas. Sin embargo, lo que digo es que previo a este tiene un objetivo central: destruir la memoria de la humanidad, la memoria de los territorios y por ende de la gente. Por eso, objetivos militares son: bibliotecas, museos, los grandes y más importantes edificios, y por supuesto las personas que tienen o guardan la memoria de sus pueblos: líderes espirituales, religiosos, sabios en el manejo de la palabra, como los pütchipü'ü o palabreros. Esto tiene la finalidad de que las poblaciones queden sin referentes, esto es, sin a quién ni a qué acudir, sin poder dirigirse en un momento de conmoción a un lugar específico porque desapareció, o porque ha sido borrado o derruido. El capitalismo busca que las personas pierdan los lugares de referencia y, cuando eso ocurre, quedan desorientadas y por tanto vulnerables, pues no pueden acudir por ejemplo a sus líderes espirituales ni pueden ir a un lugar donde pudieran reencontrase y reconstituirse. Esa destrucción sistemática la practican en guerras declaradas o en guerras no convencionales, las cuales por cierto, siempre han existido.
La guerra no convencional antecede a la guerra regular o convencional, a la intervención militar con disparos y bombas. La que vivimos es una guerra de ablandamiento, como la que se practica a un país sitiado como se sitiaban antes castillos y fortalezas, o ciudades enteras. La mitológica guerra de Troya fue un sitio de 10 años y Homero la cantó en el siglo IX a.C., cuando ya era memoria oral. Sólo cuando la ciudad ya no se puede sostener ocurre la ocupación. No estamos pues, ante un escenario novedoso.
La humanidad siempre ha buscado autodestruirse, tal vez por un extraño sentido tanático, un amor por la muerte que parece acompañar la condición humana. Por eso pienso que debemos ver la actualidad con un sentido antropológico pues ciertamente, lo sociológico aunque está candente, si tratamos de reflexionar debemos ir más allá y por eso, creo, ir a lo antropológico.
Estos encuentros, esta necesidad que tenemos de hacer un control de daños y un control espiritual, nos sirven para ver cómo está avanzando en nosotros el conflicto. Por eso me parece fundamental traer a la reflexión cómo el capitalismo ataca la memoria. ¿En ese escenario qué nos toca hacer? Sin duda, fortalecer la memoria, trabajarla. Pienso al respecto que EEUU ha cometido algunos errores, como lo cometieron en Siria, en Irak, naciones milenarias. Han cometido el error de medirnos con su rasero tecnológico. En sus círculos pensantes debieron prever que si nos quitaban la electricidad y nos quitaban el acceso a la tecnología, que sin duda es, para ellos una adicción, un fenómeno que han estudiado por años, caeríamos en una suerte de estado de crispación por abstinencia o algo así, una suerte de colapso emocional que desencadenaría brotes de violencia en cadena. De hecho, cuando inició este conversatorio la compañera Tania partió de lo tecnológico mostrando una serie de equipos reproductores, grabadores y de telefonía que por algún tiempo fueron hitos tecnológicos. Ese cálculo lo hizo la inteligencia norteamericana pero en nosotros, que somos caribe, indios, negros, que tenemos una memoria popular, se activó exactamente lo contrario.

Activaron la resistencia, lo que apenas una generación atrás nos constituye. Mi papá, por ejemplo, creció criando cochinos. Es decir, lo campesino (un mundo fundamentalmente no eléctrico) lo tenemos en la pata de la oreja. Muchos son campesinos, es decir, están vinculados directamente a la tierra, vale decir, a la memoria, al madrugar para aprovechar el sol desde que nace y acostarse como dicen, con las gallinas. Se trata entonces de un error de cálculo que, o bien puede prolongar la guerra en tanto se prolonga el sitio, como también tomando conciencia de este potencial vinculado a la tierra y a la producción en el campo, puede convertir el sitio en otra cosa e incluso, llevarnos a ganar la guerra, por cuanto habremos tomado plena conciencia de nuestros propios y soberanos procesos.
Con respecto a lo estratégico de la comunicación, he pensado que nuestros gobernantes se equivocan cuando ocultan o se reservan información, muy al contrario creo que deben informar. Yo pienso que hay que decir la verdad. La gente no se merece, por un asunto de cálculo político, desconocer la gravedad del asunto. Si eso lo hubiera hecho Fidel la revolución cubana hubiera caído. La conciencia del pueblo cubano viene de que Fidel informaba con números pormenorizados el estado de la guerra. Lo que sostiene al Che no es la iconografía capitalista sino que decía la verdad. Y la podía decir porque tenía moral para ello, porque era inflexible y justo. Nuestros gobernantes en cambio, calculan demasiado y se equivocan. Tienen que informar y cuentan con los medios para hacerlo.
Por otro lado, he pensando que los gobiernos deben cumplir esa suerte de mandato de Jesús de optar y comenzar por los más débiles. Creo que un gobierno revolucionario debe partir de esa lógica cristiana de que los últimos sean los primeros, porque muy al contrario he visto que las zonas populares, al oeste de la ciudad, o bien algunos sectores llamados periféricos (cuando no marginales, por vivir al margen del… derecho a la ciudad, a la salud, a la educación, a la cultura...), son discriminados en el acceso a los servicios. Ciertamente, cuando servicios en crisis como en este caso el eléctrico comienzan a ser medianamente controlados, estos sectores resultan más golpeados con horas de racionamiento más largas que los del norte de la ciudad, donde por cierto vive menos gente pero donde se consume y derrocha más electricidad. Parece instruirse que deben resistir y aguantar los más pobres. Una lógica perversa, no sé decir si maquiavélica.
Eso es parte de lo que mencioné arriba como “cálculo político”. El pueblo sin embargo, noble, se moviliza y ha votado mayoritariamente a favor de la revolución en distintos eventos electorales, a pesar digo, de ser sistemáticamente golpeado en escenarios como el actual, porque no es nuevo que son esos sectores los que más llevan. Responde ello a ese cálculo, como también, a un uso perverso de la comunicación institucional puesto que se protegen y privilegian intereses contrarios a los del pueblo.
Asistimos también a un renacer, producto de la guerra, de cosas que teníamos perdidas, que tienen que ver con la memoria y que nosotros desde nuestros espacios, desde nuestros sitios de trabajo y trincheras, tenemos que impulsar y dar la mayor de las fuerzas, entendiendo que en ellas se concentra la vida. Cuando llega la noche y llega la oscuridad, llegan la voz del anciano, la voz de la abuela, la voz de la experiencia, llegan los cuentos, llega la lectura nocturna con velas o linternas y se extiende la posibilidad mágica de la noche, se hace presente y presencia la vida. Yo leí a un filósofo alguna vez comentar que los japoneses cultivaban la oscuridad, la noche, lo oscuro para tener encuentros con lo esencialmente humano*. Los gringos pues, se equivocaron. Pretendieron quitarnos la tecnología y nos entregaron la noche, y la noche es la maravilla. Nuevos amigos, reencuentro con los vecinos, solidaridad, noviazgos, porque en la noche se cultiva el amor y la amistad. Eso es maravilloso, pero debemos saber conscientemente que todo ese mundo inexplorado está ahí, a flor de cotidianidad.

Finalmente, debemos hacer todo lo posible para que nuestros gobernantes e instituciones entiendan que tienen que informar. La información y la verdad por dura que sea, tiene que venir acompañada de acciones de gobierno. Porque el pueblo está resistiendo por su naturaleza, por su ascendencia negra, caribe, campesina, indígena. Pero tenemos que incorporar todo eso a la conciencia, convertirlo en programa y llevarlo a la escuela, a los liceos, a los talleres, incluso, aunque haya luz, hay que hacer la noche. ¿A qué me refiero? Al cultivo de la palabra y la memoria. Debemos llevar la palabra a los medios y aprender a producir comunicación como memoria. Tenemos que lograr que sea atractivo, pues resulta muy atractiva la noche, ahora bien, cómo llevamos la noche a los medios entendiéndola claro está, como una dimensión mágica y profunda. En otras palabras, cómo llevamos la memoria a la radio, las redes y la televisión para construir la vida.
En síntesis, planteo que sólo podemos resistir si nos salimos de la lógica de producción, distribución y consumo del capitalismo.
Igualmente, es muy importante organizarnos a partir de la verdad que sabemos, que podemos saber y descubrir con la organización popular y sus equipos de estudio e investigación, porque ciertamente, la verdad es una construcción colectiva.
Lo otro que no debemos perder de vista es que estamos embarcados en una guerra civilizatoria, que formamos parte de una guerra del capital. Se están moviendo las placas tectónicas del poder mundial, está reapareciendo la antiquísima Ruta de la Seda, y con ella unas riquezas enormes de las que no tenemos dimensión. Una extensa región del mundo está pasando a concentrar el poder económico, amén de que cuenta con la mayor cantidad de población del planeta y de todo eso, apenas si tenemos noticias. Nuevos y enormes bancos están desplazando a la banca sionista, norteamericana y europea. Esa realidad emergente no la puede parar EEUU, con sus presiones, chantajes y aspavientos. Muy probablemente ya no cuenta con la capacidad militar ni productiva para detener lo inevitable, además porque hace años, precisamente por su afán desmedido de riquezas, trasladó sus capitales golondrinas al Asia y a otras regiones del planeta buscando mano de obra barata. Además, tiene una deuda astronómica impagable por lo que estamos ante un país quebrado y peor aún, moralmente quebrado, que ya no puede erigir su hegemonía ni con más Hollywood ni campañas pronorteamericanas.
Nosotros somos víctimas, por estar en este hemisferio, de esa vocación de llamarnos “patio trasero” producto de esa Doctrina Monroe que según Bolton está viva y muy viva. Pero se trata de bravuconadas. Debemos pues, saber que estamos en una situación límite que incluso podría arrasarnos, pero no podrán hagan lo que hagan detener la realidad emergente. Venezuela es hoy por hoy un proveedor seguro de petróleo para China y otros países en crecimiento, además somos una potencia en gas y oro, y el oro volverá a ser respaldo para la diversa canasta de monedas del nuevo orden económico, pues el dólar va a desaparecer como moneda de referencia, como de hecho ya está ocurriendo.
Ahora bien, somos actores y protagonistas en todo esto y sólo la conciencia podrá salvarnos. Debemos aprovechar esta coyuntura para concentrarnos en la palabra, en la construcción colectiva de la memoria y desentrañar la síntesis que ya mencioné: resistiremos si y sólo si escapamos de la lógica del capitalismo.
__________________________________________
*
En
un fragmento del artículo, se lee: "El
capitalismo también prohíbe las horas oscuras y
para eso tiene que incendiar el mundo.
El capitalismo prohíbe el aburrimiento y para eso tiene que impedir
al mismo tiempo la soledad y la compañía ¡Ni
un solo minuto en la propia cabeza! ¡Ni un solo minuto en el mundo!
¿Dónde entonces? ¿Qué es lo que queda? En el mercado, donde la
televisión está siempre encendida, donde la música está siempre
sonando, donde las luces siempre destellan, donde las vitrinas están
siempre llenas, donde los teléfonos celulares están siempre
llamando, donde incluso las pausas, las transiciones, las esperas,
nos proporcionan siempre una emoción nueva. El capitalismo lo tolera
todo, menos el aburrimiento. Tolera el crimen, la mentira, la
corrupción, la frivolidad, la crueldad, pero no el tedio. Berlusconi
nos hace reír, las decapitaciones en directo son entretenidas, la
mafia es emocionante. Eso que el filósofo Stiegler ha llamado la
“proletarización del tiempo libre”, es decir, la
expropiación no sólo de nuestros medios de producción sino también
de nuestros instrumentos de placer y conocimiento,
representa el mayor negocio del planeta.
El
capitalismo y su industria del entretenimiento construyen todo lo
contrario de una cultura del ocio. En griego, ocio se decía
“skhole”,
de donde viene la palabra “escuela”. Pero a nosotros nos
divierten, nos entretienen, nos distraen.
Y sin embargo, el primer espectáculo, aquel que define al ser humano como precisamente humano, aquel del que ha surgido todo lo que hemos hecho y todo lo que somos, tiene que ver con la oscuridad y la quietud.
Y sin embargo, el primer espectáculo, aquel que define al ser humano como precisamente humano, aquel del que ha surgido todo lo que hemos hecho y todo lo que somos, tiene que ver con la oscuridad y la quietud.
(…)
Para nosotros, nunca llega a hacerse realmente de noche, de manera
que hemos perdido la posibilidad de ver la Vía Láctea; es decir, la
galaxia en la que habitamos y que nos permite orientarnos en el
cosmos. Nuestros cielos son tapas o valvas que ocultan el firmamento.
Como moluscos, estamos encerrados dentro.
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lunes, 8 de abril de 2019
Entrega de Combos Cárnicos en Sierra Maestra
San Francisco, 04 de Abril de 2019
Por: Jesús Parra
En el Barrio Sierra Maestra, sector 14 B1 se hizo la entrega de Combos Cárnicos a los Líderes de Calle del referido sector.
La actividad se desarrolló en casa de la señora Aida Pirela, habitante de dicha comunidad.
Allí
estuvieron presentes::La señora Gladys Alvarado (Muchy), lider de la
comunidad, quien se encargó de hacer la entrega de los combos, Monica
Rincón, jefa de Brigada SOMOS VENEZUELA, quien expuso algunos
lineamientos para la obtención de beneficios a través del Carnet de la
Patria, y por último, los líderes de calles de la estructura del CLAP
Batallas Revolucionarias.
Se
aprovechó la ocasión para tratar otros asuntos de agenda como:
Conformación y Actualización de Hogares de la Patria, Censo "Tanque
Azul", Parto Humanizado y Lactancia materna.
Esto
representa un logro más del Ecomomista Omar Prieto Fernández,
Gobernador del Estado Zulia, Lic. Dirwings Arrieta Alcalde de San
Francisco y Carlos Olivares, Consejal de San Francisco, todos unidos y
de la mano de nuestro presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros.
Es
una clara y contundente demostración, que a pesar de la crisis
económica implantada e inoculada por la oposición venezolana y por el
Imperialismo Yankee, se siguen librando las batallas para el respeto,
soberanía y dignidad de nuestro pueblo venezolano. ¡Venceremos!
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sábado, 6 de abril de 2019
Metodología y análisis de la política pública. Propuestas. Caso Venezuela. Deporte 1999-2010
De
Eloy
Altuve Mejía
Universidad
del Zulia. Ediciones del Vice Rectorado Académico
2011.
Pp. 120
Por: José
Javier León
“Consideramos
que América Latina y el Caribe deben avanzar
hacia la
construcción colectiva de modelos de ocio y tiempo libre,
centrados en
la reivindicación y cultivo de la condición humana
y capaces de
garantizar la participación de toda la población”
Eloy Altuve
La claridad
metodológica se agradece y Eloy Altuve Mejía la presenta en las
primeras de cambio. Sin perderse en abstracciones, apunta al
“presupuesto”, el verdadero -el real diríamos nosotros, en el
mundo gris de la gerencia burocrática- “plan de acción político
y administrativo”. La asignación de recursos refleja -dice- “con
fidelidad” “la orientación ideológica del gobierno” (p. 18).
Sobre esta base, el libro de Eloy avanza revelando el estado de la
cuestión deporte en la primera década del gobierno bolivariano.
Dime cuánto
inviertes y te diré qué orientación tienes y qué buscas. Igual
como revela la intención (del libro y del gobierno), también se
dejan ver las contradicciones y en especial las tensiones, porque
ciertamente “los valores y conductas del deporte mundial en su
dinámica ordinaria, actualmente, son -en esencia- opuestos o
contrarios a los sustentando por la política deportiva del estado en
Venezuela” (p. 78).
Pareciera que el
punto es el siguiente: cuánto se destina al deporte, cuánto a la
educación física y cuánto a simple y llanamente, jugar. “Es
conveniente destacar, afirma Eloy, como festividades, celebraciones,
reuniones sociales, juegos… creados y recreados por la gente de
América Latina y el Caribe a través de la historia, han disminuido
progresivamente su importancia social con respecto a la aparición y
crecimiento progresivo del protagonismo del deporte: han sido
eliminadas; se ha reducido su duración; se han readecuado y
articulado con el deporte” (p. 96)
Porque el
deporte, apunta Eloy, aquí y en su extensa investigación sobre el
tema “hoy tiene una, dinámica y orientación, sustancialmente
distintas a la educación física y a la recreación; su esencia es
distinta, independientemente de tener elementos comunes” (p. 31).
Para cerrar con este latigazo, deducido de la lectura atenta del
artículo 111 de la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela: “los conceptos de educación física y recreación
aparecen como accesorios y complementarios, apéndices del concepto
matriz: deporte” (p. 18)
¿Qué implica
ello? En principio, que una cosa se dice y otra se hace, o en este
caso que una cosa es la letra de la ley y otra la realidad, la praxis
y la política. Advierte el investigador: “los valores y conductas
del deporte mundial en su dinámica ordinaria, actualmente, son -en
esencia- opuestos o contrarios a los sustentados por la política
deportiva del estado en Venezuela” (p. 78). En este debate
precisamente se mueve el breve pero dinámico libro de Eloy Altuve.
¿Hacia dónde se orienta? Hacia la des-portivización de lo lúdico,
en efecto, “oponerse rotundamente a que el juego adquiera la
lógica, orientación, valores y dinámica deportiva” (p. 103)
Aunque el
concepto “deporte” priva o prevalece, será con Barrio Adentro
Deportivo que “por primera vez en la historia del país se
establece la posibilidad real de incorporación de la mayoría de los
venezolanos a una actividad física deportiva, recreativa y de
prevención de la salud, de una manera regular, sistemática y con
basamento científico-técnico especializado” (p. 32). Y ello hace
parte del planteamiento de que hacer deporte supone de alguna manera
construir el socialismo, sobre la base -por confirmar, precisamente
es lo que busca Altuve- de que “La práctica sistemática del
deporte y demás actividades físicas y recreativas vinculadas con la
salud, contribuyen con el desarrollo integral del ser humano, mejoran
la calidad de vida y elevan el rendimiento del deporte competitivo
nacional” (p. 41)
Al respecto, el
cuadro publicado en la página 43 puede resultar revelador: los más
altos puntos de inversión, casi 10 millones de dólares para la
época se dedicaron al programa de Barrio Adentro Deportivo y al
Centro Nacional de Ciencias aplicadas al deporte. Le siguió en
inversión el deporte estudiantil con más de 8 millones de dólares
y la Copa América 2007 con 7 millones 500 mil dólares. Por lo visto
hay una correspondencia con el objetivo del BAD: “Propiciar el uso
positivo del tiempo libre, combatir el ocio y la violencia, atacar de
forma integral los factores que generan la degradación biológica,
social y sicológica del ser humano, a través de un programa que
busca articular ciudadanos activos, saludables y organizados para
desarrollar sus talentos y capacidades físicas e intelectuales, con
el propósito de afrontar la reconstrucción integral de la Patria”
(p. 50) En otro cuadro leemos que la más alta inversión, un poco
más de 10 millones de dólares, se dedicaron al Poder Deportivo
Comunal en Barrio Adentro, en contraste con los aportes más bajos
dedicados a la Corporación Deportiva Venezolana Empresa, con 500 mil
dólares y la Participación Ciudadana y Control Social en la Gestión
Deportiva con un poco más de 130 mil dólares. Al respecto concluye
Altuve: “Se mantiene -en el lapso estudiado- la creciente inversión
del Estado en deporte, la más alta en términos absolutos y
relativos en la vida democrática del país” (p. 79), amén de que
se ha mejorado “la capacidad organizativa y la formación, con la
incorporación de sectores sociales tradicionalmente excluidos, con
el impulso a la participación de la mujer y a la organización
comunitaria” (p. 80)
Decimos con
Altuve, a la altura de la página 77 que, “Destaca como positivo y
novedoso en la política deportiva del Estado, explícitamente
enmarcar sus definiciones en el proyecto de sociedad que se pretende
construir, en el socialismo del siglo XXI”. Como también se dejan
ver ciertos detalles, la preponderancia que en algún momento se le
otorga al término “actividad física” desplazando al
constitucional de “educación física” (p. 77). De acuerdo al
balance crítico general, no poco se debe hacer para ir más allá de
la ideologización de los medios de comunicación que se han
encargado de difundir la idea -de la que participan sin lugar a dudas
los altos voceros del gobierno en lo que al tema se refiere- de que
el deporte “es un espacio social universal positivo, de
igualitarismo absoluto, en contrapartida a las aberrantes diferencias
en producción, consumo y disfrute de bienes existente entre las
naciones y entre las clases sociales y sirviendo de justificación de
tales desigualdades” (p. 79).
Y como víctima
de la campaña y la ideologización mediática, el deporte nacional
(sobre todo el llamado de Alto Rendimiento) tiende a perder -salvo
algunas excepciones- la perspectiva de la inversión, el trabajo
lento, concentrado y tenaz. En efecto, Altuve, con números,
desencanto, preocupación y responsabilidad afirma que en nuestro
caso el deporte suele ir de lo sublime a lo ridículo, “de una
destacada actuación mundial en un día (puede) pasar a un
estrepitoso fracaso al día siguiente” (p. 83) Para concluir
lapidariamente: “Las auténticas potencias deportivas tienen una
maquinaria capaz de producir de manera permanente la generación de
relevo de deportistas exitosos de categoría mundial” (p. 83). Cabe
sin embargo, hacernos con el autor esta pregunta crucial: “¿Se
avanza hacia el socialismo del siglo XXI (o simplemente hacia el
socialismo), cuando desde el gobierno revolucionario se aúpan y
promueven directa e indirectamente actividades deportivas dotadas de
significaciones, conductas y valores capitalistas, reconociéndolas,
además, como valiosas socialmente y colocándolas como ejemplos a
seguir por la población?” (p. 94)
Interesante por
revelador puede resultar también la lectura del libro Metodología
y análisis de la política pública cuando
deja al descubierto formas y prácticas del gobierno y el manejo del
Estado, por ejemplo cuando denuncia que la participación de
Maracaibo, capital del estado Zulia “la ciudad más importante del
país después de Caracas” (p. 81) en debates y discusiones que se
pretenden nacionales, fue prácticamente nula, pues se hacen en
general desconociendo el aporte de investigadores que han dedicado su
vida al tema e ignorando a los institutos universitarios
especializados (p. 99), convocando de un día para otro o como se
dice coloquialmente (de) ‘hoy para ayer’” (p. 81). Según su
análisis, se debe a la poca claridad teórico conceptual, a
aspiraciones políticas coyunturales, a la discrecionalidad
intrínseca culturalmente a la administración pública, lo cual
genera que lo que un organismo hace, ocurra de manera aislada y
descoordinada de otro afín o concurrente.
Es el deporte un
espacio altamente politizado y polarizado, y las amenazas, Eloy, no
han cesado, o sea, sigue “teniendo sentido” (p. 90) para el
Estado defenderse y sobrevivir… Han pasado otra vez casi diez años
y como ayer tal vez más, sigue haciendo falta hoy altura y madurez,
fíjate que recientemente el director general de la selección
nacional de fútbol declaró haber sido emboscado por los intereses
“políticos” de una facción que acompaña en el exterior al
diputado Juan Guaidó (autoproclamado “presidente” ¡nada más y
nada menos! que de Venezuela, y por estos mismos días una selección
de kárate no pudo viajar a Panamá a representar a Venezuela, sin
que olvidemos que un juego de la final de la serie de béisbol
nacional casi no se celebra y que de paso el país fue despojado de
manera grosera e intempestiva de ser el anfitrión de la Serie
del Caribe. Y todo por causas espúreas, fanáticas, absurdas…
“políticas” o de eso que así llaman los interesados, entre
ellos el que más, el propio y ya completamente desembozado EEUU,
cabeza visible y ariete de los “grupos transnacionales
industriales-financieros-comunicacionales que se están lanzando a la
conquista directa del poder político” (p. 110), dedicados
abiertamente a defenestrar al gobierno presidido por Nicolás Maduro.
Creo como tú,
amigo Eloy, que “En Venezuela es extremadamente limitada la
reflexión profunda, seria, vibrante, sobre el problema del ocio, el
tiempo libre, la recreación”, que es “casi inexistente la
reflexión y el debate sobre estos temas” y que “la universidad
lo hace poco y el Estado casi nada” (p. 107). Ojalá nos
encontremos todos en un país en el que la vida en toda su plenitud
se aleje para siempre de los procesos de mercantilización y
privatización y que nos sea propicio seguir haciendo todo lo posible
para encontrarnos en uno definitivo donde reine la “praxis de la
libertad en el tiempo” (p. 108), uno que sea irreversiblemente, de
todos y todas.
viernes, 22 de marzo de 2019
La poesía es el sentido siempre naciente
Tomado de su BLOG

Es sabido, largamente, que los seres humanos somos seres de palabra. Que las palabras nos constituyen y conforman. Por lo que debemos saber, también, que todos los ataques al ser humano son, en el fondo y en esencia, ataques a la palabra, a sus palabras. De ahí la crueldad del ostracismo y el aislamiento, la desorientación y desolación que provoca que nos corten la comunicación con los otros, con el entorno, con el mundo. Nuestros verdaderos límites están en nuestras palabras. Podemos llegar al confín del mundo viajando en ellas. No hay prisión, si la palabra vuela. Esto lo sabe el poder que la cercena. Que la pervierte, la enajena y la borra.
He pensado que los que alejan a la poesía del
pueblo persiguen que este pierda el contacto con las palabras
esenciales, con la esencia de la vida que está en las palabras.
Alejan a la poesía creando una distancia, un muro ilustrado,
elitesco, haciendo creer que la palabra poética es asunto de
iluminados. Pero no. La poesía nació en el pueblo, sólo que llegada
a palacios y cortes se remilgó, edulcoró y pretenciosamente,
elevó. Sí, después del tránsito por la tierra, por los dolores y
amores de los hombres y las mujeres, la poesía derivó en fabla de(l)
poder.
La poesía, por ser y venir del pueblo, tiene
vocación de aire. Es efímera y se acomoda a los ritmos de la
respiración de los idiomas. Por eso, los primeros poemas escritos
que se conocen provienen de la oralidad y sólo tras muchos siglos de
trance aéreo fue que las castas de escribas llevaron a tablas,
pergaminos, papiros y papel, versos y hemistiquios. Cuando la poesía
llegó a la escritura, algo perdió. De ahí pienso que la mejor
poesía siente una nostalgia profunda por la oralidad, por su fuente
nutricia y albo alimento. La mejor poesía (y creo incluso lo mejor
de la literatura) se surte de lo oral, de la palabra viva.
Porque la escritura nació para la administración,
para llevar cuentas y haberes del mundo del dinero. Todo se podía
olvidar menos las deudas y el nombre de los morosos. Por su parte,
las leyes tampoco podían ser olvidadas y menos incumplidas y por
escrito debían quedar sus interdictos. Leyes y administración
nacieron para cuidar los bienes de los poderosos y la escritura fue
el vehículo para fijar, establecer, determinar. La ciencia y el
conocimiento, lo que tienen de fijo, establecido y determinado, les
vendría también de la escritura. En ese sentido, la literatura
sería muy posterior a esos usos mundanos. Y cuando llegó a la
poesía, esta sufrió su rigor: fue encapsulada en formas fijas,
estrictamente medidas. La poesía sin embargo, desembarazándose de
los impuestos, impregnó a la escritura de sus atributos, desafiando
la ortodoxia, la sintaxis y la ortografía. Recordando y retomando
sus orígenes, su fuego inaugural.
La escritura se encargó de desplazar a la
oralidad obviamente, por venir del pueblo; por ende, mira con desdén
los juegos de (la) palabra, su graciosa vitalidad. Hay una poesía
sin duda hecha a la medida de la escritura y de sus vicios, de la
escritura clasista y excluyente, y
sólo se acerca al pueblo cuando se acerca a la oralidad, a su espontánea y dúctil flexibilidad.
La verdadera poesía tiene claro que debe vérselas
con la escritura y su poder. La escritura procura cercar y dominar.
Procura controlar. Busca que la realidad no se desborde ni salga
de la horma. El poder que está detrás de la escritura y que con
ella se expresa, presenta dos opciones: la oscuridad opaca del
sentido o su transparencia inocua. Lo críptico que se despeña en
el vacío o el sentido que no tiene doblez ni trasluz. La escritura
necesita el sentido y sobre todo, fijarlo. El poder se construye
sobre la base del sentido y mientras más pétreo, mejor. Lo que
rompe el sentido y funda el sinsentido, busca escapar al cerco. He
ahí la liberación, la fiesta y celebración de la locura.
La verdadera poesía desafía el sentido
establecido e indaga en la realidad que se escapa como las imágenes
del sueño al despertar. La poesía es el sentido siempre naciente.
Por eso la verdadera poesía es indagación y revelación. El
universo no cabe en un idioma, querido Ramos Sucre, lo colma y lo
desborda en lo que tiene de imprevisto e impredecible, impronunciable
e indecible. La poesía funda sentidos, los abre, los descubre, los
revela, para llevarnos más lejos, más allá, para trascender la
realidad y descubrirnos parte del mundo en lo que tiene de sagrado e
inmortal. Y lo hace descubriendo en la realidad lo que nos
trasciende, a través de la grieta, el intersticio, la celosía, el
envés y el través. Las palabras en estado poético giran en su
gozne. Están aquí y allá, nos devuelven su sentido aquí y abren
uno y otro del otro lado. Con las palabras nuestras, las de todos los
días y las que bullen en la infancia y la memoria, des-conocemos el
mundo y nos abrimos camino en él, a tientas, asombrados. La poesía
se hace con las palabras de siempre, nombra lo que aún no existe
pero que comenzará a existir como imagen y posibilidad a partir de
su modulación. Es en la palabra cotidiana, de pronto extraña, por
donde asoma la vida que nos trasciende e ilumina.
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domingo, 17 de marzo de 2019
Del Apagón a los TES
Del
Apagón a los TES
José
Javier León
Maracaibo,
15 de marzo de 2019
Pasadas
las 5 se fue. Como se nos había ido en la noche del día anterior y
apenas nos estábamos acostumbrando a unas horas de energía
eléctrica e internet, pensamos que se trataba otra vez de ese
racionamiento no declarado, no oficializado, jamás explicado.
Rutina, pues. Lo raro era que se había ido en una hora rara, ni
media ni o’
clock.
Cuando oscureció y me asomé al horizonte vi con desazón que la
cosa iba para largo ya que las luces de cuando no tenemos en el
circuito pero sí al frente, no rutilaban para mi más profunda
envidia. Al contrario, todo iba de gris plúmbeo a negro espeso.
Y
nos agarraba sin cena, en nuestro apartamento sin servicio de gas
doméstico. Recurrimos a los teléfonos y la señal era rala y
escasa; la mía, muerta. Con el paso de los minutos nos fuimos
enterando de que la cosa no sólo iba para largo sino para lejos. Que
era un apagón de los mandados a hacer. Fui al carro porque no
tenemos radio en casa, esta no llega ni en condiciones normales (al
parecer por los muros de concreto), pero no encontré una sola
emisora trasmitiendo. El apagón tan temido nos estaba ocurriendo,
desguarnecidos.
Por
suerte la brisa donde vivo estaba y sigue estando maravillosa y
dormimos literalmente oyendo las olas del lago batir toda la noche. A
media mañana intentamos la primera excursión a las afueras, movidos
para ponerle picante a la cosa, por una cuasi emergencia médica: un
dolor como de apendicitis. Ya sabíamos que el apagón era en serio y
el carro, por si faltaba algo más, anunciaba un desperfecto. Dimos
varias vueltas de prueba sin atrevernos a salir de la isla (sí,
vivimos en uno de los tres islotes en la ribera norte de Maracaibo)
hasta que nos decidimos, arriesgándonos a quedar varados en una
ciudad que despertaba al desasosiego.
Era
viernes y los viernes están los gochos de las verduras. Mucha gente
pero el punto estaba pasando y la cola avanzaba hasta que, por
supuesto, dejó de pasar. Como somos clientes de años largos nos
fuimos con las bolsas y pagamos por transferencia. Todavía se podía
y se pudo por un par de días más hasta que a todos se nos ocurrió,
por supuesto a los comerciantes primero, que bien podían tasar los
productos en dólares, así los botellones de agua (porque de paso no
hay agua corriente en Maracaibo) salían a 2 por dólar aunque en
otros sitios salían a 3. Comenzó lo de siempre pero multiplicado:
la especulación, la discreción, el hago lo que me sale del forro y
si no te gusta ya sabéis lo que tenéis que hacer.
Compramos
lo que pudimos, fuimos a un centro de salud popular y el diagnóstico
de la doctora en calma y en penumbras despejó la urgencia; corrimos
a refugiarnos brevemente en la casa materna donde había la
posibilidad de cocinar con gas. Empezó el ir y venir y la
preocupación por lo que estaba en la despensa, congelado. Al tercer
día, el sábado, era evidente que teníamos que tomar una decisión
y optamos no sé si por la mejor pero sin duda la más caribeña:
hacer una parrilla. En nuestro caso, por vivir en una playa, la cosa
pintó perfecta, y no sólo para nosotros sino para familias enteras
que colmaron la costa y desde bien temprano sacaron mesas y
chinchorros mientras el humo sabroso alejaba el apagón. Jóvenes,
niños y uno que otro borracho, dominó, pelotas, risas y la alegría
más allá de todos los llamados (que no escuchábamos ni atendíamos
por no tener ni redes ni “medios de comunicación”) despejaron el
caos y el desastre. “Octavita de carnaval” la bautizó mi
comadre.
Amanecimos
lunes con las despensas críticas. Nos fuimos a casa de una amiga que
también tenía gas para cocinar y a continuar, con la angustia
creciente, el compartir, el juego y la conversa. Al caer la tarde
comenzaron las sirenas y las detonaciones. La poca información que
nos llegaba era nerviosa y electrizante. Yo pasé horas mirando el
horizonte extrañamente iluminado, como por un aura que no sé si era
fruto de la miopía o la esperanza. Noticias de que estaba llegando
la luz en algunas partes del país se confundían con las de los
saqueos. Agotado de esperar no sé qué y con la brisa fría, me
acomodé para dormir. Pasadas las tres, llegó.
Al
terminar de amanecer regresamos a la isla y aunque había pocas señas
de los desórdenes nocturnos, quedaba la calma chicha de que algo aún
no llegaba. En efecto, la noche del lunes y buena parte del martes,
se desató un vandalismo con intereses encontrados en el que las
aguas se mezclaron para dejar en la orilla los restos y arrestos de
un nuevo orden comercial.
Escribo
esto hoy, viernes 15, a una semana completa del apagón y tras pasar
toda la noche del jueves (otra vez el jueves…) sin luz -y
angustiados porque “al que lo mordió macagua, bejuco le para el
pelo”- por una sobrecarga (según informaron) que se largó varias
subestaciones y transformadores. Sin duda, esta será nuestra
cotidianidad quién sabe por cuánto tiempo más. Porque construir un
sistema alterno e independiente del gigante Guri llevará su
eternidad, amén de las inversiones que se han hecho, descuidado
cuando no abandonado para contar alguna vez con termoeléctricas
eficientes y al tiro y con el casi utópico parque eólico de la
Guajira, majestuoso Guri de vientos alisios.
Ojalá
lo aprendido a golpes nos lleve alguna vez a planificar desde las
bases formas de producción de energía autónomas. Mientras tanto
les dejo un enlace para que revisen esta propuesta, los TES
(Territorios Energéticamente Sustentables) acaso la más acuciosa
que puedan encontrar en miles de kilómetros a la redonda:
(https://drive.google.com/open?id=0B-qLVBvd0mI_SEluLWdMSGV1VjhqWXItb2EtdW9JcllNZlJr)
Que
las velas de Rodríguez nos iluminen y la tenacidad de Bolívar nos
acompañe. Venceremos!!!
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