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lunes, 12 de octubre de 2020

LA ARDIENTE PACIENCIA DE LA RESISTENCIA INDÍGENA

 

Miguel Fuenmayor.

Docente del PFG en Comunicación Social,

de la UBV Eje Cacique Mara.


 

 



            “La Nación que hoy es Venezuela debió redefinir su iden­tidad en varias circunstancias críticas, y en casi todas ellas sec­tores dominantes foráneos o internos impusieron al venezolano una autoimagen negativa. La primera de ellas ocurrió con la invasión europea (1498-1810), cuando los conquistadores realizaron un sostenido es­fuerzo por la violencia y la catequesis, aculturando a las etnias aborígenes y africanas para configurar una identidad que fuera remedo de las instituciones ibéricas”. (Brito, 2017: 57). A 522 años de la conquista española, hoy seguimos padeciendo la misma situación, con el imperialismo norteamericano y sus seguidores europeos.


Este 12 de octubre, Día de la Resistencia Indígena en Venezuela, es bueno recordar las cifras de la población indígena en Nuestramerica y en nuestro país, porque siempre se tiende a invisibilizarnos e ignorarnos. En nuestro continente coexisten más de 400 pueblos indígenas dentro de las fronteras nacionales, con una población superior a los 38 millones de personas; mientras que en el resto del planeta ascienden a más de 300 millones de indígenas, diseminados en más de 70 países. Según los resultados preliminares del Censo de Población y Vivienda realizado por Instituto Nacional de Estadística en año 2011 en Venezuela habitan 725.128 indígenas (2,7% de la población total). En el Zulia se encuentra el 61 por ciento de la población indígena del país, representada por los pueblos: Wayuu, Añú, Bari, Japreria y Yukpa.


Las cifras hablan por sí solas, pero lo más  importante de esta situación nos lo señala Andrew Gray, quien refiere que: “comparado con el número de culturas de Estados nacionales, las de los pueblos indígenas constituyen entre el 90 y el 95% de la diversidad cultural del mundo… Los pueblos indígenas del mundo representan por lo tanto la diversidad de la existencia humana, a pesar de que constituyen una minoría numérica”. (Gray, 2010: 39). Y es esa diversidad la que la que le da a la humanidad  un contraste de pensamiento y acción.


En Brasil, mientras los indígenas son guardianes de la Amazonía, los terratenientes agroindustriales arrasan con miles de kilómetros de selva con la anuencia del gobierno actual. En Colombia, a pesar de la firma de los tratados de paz, centenares de poblaciones indígenas son desplazadas de sus tierras por un conflicto que parece no tener fin. En Bolivia, “la derecha” asaltó el poder con una Biblia en la mano, imponiendo por la fuerza a una presidenta de facto, desplazando del gobierno al primer Presidente indígena elegido por el voto popular, en una nación de mayoría indígena. En Chile la población indígena Mapuche es catalogada como terrorista y son cotidianamente asediados por las fuerzas represivas de los carabineros. En resumen: el reconocimiento  y garantías que en la década pasada habían obtenido los pueblos indígenas y la población en general en nuestros países gracias a los líderes populares como: Hugo Chávez, Evo Morales, Lula da Silva y Fernando Lugo, han sido abruptamente eliminados por la revancha de la derecha en el poder, quedará en la conciencia de nuestros pobladores dejar perder totalmente los logros alcanzados. En la Venezuela asediada por los cuatro costados, se verá en las elecciones parlamentarias del próximo 06 de diciembre si la población ha aprendido a conocer quién es su enemigo.

 

SIGLO XXI: UN MUNDO OSCURO

 

La Pachamama, padece en estos primeros 20 años del siglo XXI, la vorágine cultural y material del capitalismo. En este escenario geopolítico mundial, Nuestramerica y, nuestros pueblos indígenas, en particular, padecen las secuelas de la colonización y dominación que se inició en 1498 y continúa por diversos frentes en estos días. Adicionalmente, fruto de lo anterior, los pueblos indígenas viven conflictos intraétnicos que ponen en tensión su supervivencia e identidad. El intelectual norteamericano Noam Chomsky al caracterizar al mundo de hoy, señala que, “Se pueden discernir dos trayectorias de la historia actual: una que apunta a la hegemonía y que actúa racionalmente dentro de un demencial marco doctrinario, a la vez que pone en riesgo la supervivencia; la otra, consagrada a la creencia de que es posible otro mundo, en las palabras que animan al Foro Social Mundial, desafiando el sistema ideológico imperante y buscando alternativas constructivas de pensamiento, acción e instituciones. Nadie puede anticipar cuál de estas trayectorias va a prevalecer. La dicotomía ha sido corriente a lo largo de la historia: la diferencia crucial es que hoy hay mucho más en juego”. (Chomsky, 2004:335). Adicionalmente, a la situación descrita por el investigador estadounidense, se presenta la pandemia del Covid 19, lo cual viene a enrarecer el panorama del mundo y la población indígena no lleva la mejor parte.

En el contexto venezolano actual de “Guerra Económica”, los pueblos indígenas y la población venezolana en general se han adecuado y adaptado rápidamente a la crisis de alimentos que vive Venezuela, los indígenas dan muestras de resistencia, supervivencia y aportes con sus prácticas ancestrales de producción, consumo, intercambio y tecnología. Se podría considerar que el consumo de yuca, auyama, topocho, mango, entre otros alimentos (producidos por familias wayuu en la periferia urbana de Maracaibo) en el segundo semestre del año 2017, salvó al pueblo zuliano de una hambruna generalizada, cuando las grandes industrias dejaron de producir harina precocida, elemento primordial de la dieta del pueblo venezolano. Pero en contraposición, también se activaron prácticas profundamente negativas entre los indígenas wayuu, asociadas al contrabando y al llamado “bachaqueo”, que ha mutado a la sustracción de materiales estratégicos del país hacia Colombia.

En consecuencia, en este momento debe emerger y potenciarse el sentir y el pensar del mundo indígena para liberarnos de la estructura colonial que se reproduce como la hidra en la conciencia de los pueblos, impidiéndoles avanzar en pro de un mundo mejor, donde impere el buen vivir entre otros modos de vida y pensar de nuestra región. Hoy los pueblos indígenas se hibridan para reafirmarse en su identidad, en el marco de este contexto resisten, recrean, y conviven con sus semejantes y los otros como sujetos históricos diversos en permanente transformación.

Finalmente, cabe destacar que el Día de la Resistencia Indígena fue una idea del Presidente Hugo Chávez con la intención de fortalecer la identidad étnica en nuestro país. Por su parte, desde la Universidad Bolivariana de Venezuela es bueno recordar que esta universidad contribuyó grandemente a saldar la enorme deuda educativa y social que tenía el estado venezolano con su población indígena. Por consiguiente, se podría considerar que la UBV es una Universidad Multiétnica y pluricultural. 

 


 


Bibliografía

- Brito García. Luis. (2017) El verdadero Venezolano. Monte Ávila Editores Latinoamericana. Caracas. Venezuela.

- Escobar, Arturo. 2007. La invención del Tercer Mundo. Construcción y deconstrucción del desarrollo. Fundación editorial El Perro y la Rana. Caracas, Venezuela

- Gray, Andrew. Los pueblos indígenas en las Naciones Unidad; en Mundo Indigena1995-1996; Copenhague, Naciones Unidas.

- Estadística. Disponible en www.ine.gov.ve/CENSO2011/ [Consulta: 11/07/2015)

 - Mignolo, Walter. Entrevista.  Tabula Rasa. Bogotá - Colombia, No.9: 285-310, julio-diciembre 2008. 

- Mignolo Walter.2005. La idea de América Latina. La herida colonial y la opción decolonial. Editorial Gedisa. Biblioteca Iberoamericana del Pensamiento. Barcelona-España.

- Chomsky, Noam. (2003) Hegemonía o Supervivencia. Grupo Editorial   Norma. Colombia.

- Fuenmayor, Miguel (2020). Proyecto de tesis doctoral.

martes, 6 de octubre de 2020

Crónicas minimalistas Wayuu:⁣ CIEN AÑOS DE SOLEDAD EN LA CASA DEL VIENTO⁣

 Desde la UBV Eje Cacique Mara, acompañamos al periodista Miguel Fuenmayor, docente del Programa de Formación de Grado en Comunicación Social, en un recorrido por sus Crónicas minimalistas Wayuu, con esta memoria titulada "Cien años de soledad en la casa del viento", como un homenaje a nuestros pueblos originarios. Síguelo en Instagram como @jobofuenmayor


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Crónicas minimalistas Wayuu

CIEN AÑOS DE SOLEDAD EN LA CASA DEL VIENTO

Miguel Fuenmayor / Docente UBV Eje Cacique Mara

Recientemente, mi paisano Odilon Montiel me envió desde Maicao una serie de fotografías que reflejan momentos de la historia del pueblo Wayuu. Entre ellas, se incluía una fotografía del escritor colombiano Gabriel García Márquez con una anciana indígena a su lado. Al ver la imagen recordé que en su obra Cien años de Soledad, aparecen dos hermanos Wayuu: Visitación y Cataure, quienes se refugian en Macondo huyendo de la peste del insomnio.


He leído y releído Cien Años de Soledad, pero como no recordaba perfectamente cómo presentó el nobel colombiano a los Wayuu en su obra maestra, me fui directamente al libro, para escribir este texto.

El escritor sitúa a los Wayuu en la base de la pirámide social: allí donde los ubicó el filósofo alemán, Emmanuel Kant. Sobre Cataure y Visitación escribe el Gabo: "Ambos eran tan dóciles y serviciales que Úrsula se hizo cargo de ellos para que la ayudaran en los oficios domésticos". Los personajes Wayuu son los distintos totales en la novela: son los que comen lagartijas, huevos de araña y hablan una lengua extraña. Son los refugiados, los que huyen, son unos personajes casi invisibles.
En sus memorias Vivir para contarla, García Márquez reconoce la enorme influencia de la cultura Wayuu en su vida "es la esencia de mi modo de ser y de pensar", escribió. A pesar de ello, en su obra literaria plasma una visión negativa de los indígenas, basta leer para darse cuenta.

Pero ya explicaba el lingüista, Teun Van Dijk que la discriminación es un discurso aprendido, que fluye sinuosamente en los textos, en la radio, en el cine, en las redes, en los Podcast, en la vida cotidiana y se asienta en la psique del ser humano.
¿Has leído una obra literaria donde aparezcan personajes indígenas? ¿Has reflexionado sobre cuál es la imagen que presenta el autor sobre los nativos americanos?
¿Crees que ha cambiado la percepción de los Wayuu como signo de ignorancia y atraso en la gente de a pie en Venezuela y Colombia?

Comenta si te gustó. Será para mí de gran estímulo y alegría que me escribas sobre estos temas étnicos desde cualquier parte del mundo.

¡Yo soy Wayuu!

Gracias. Sígueme en Instagram: @jobofuenmayor

#venezuela
#wayuu

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#vivirparacontarla 


sábado, 4 de julio de 2020

Consideraciones en torno al texto NUEVAS TECNOLOGÍAS Y MEDIOS ALTERNATIVOS EN AMÉRICA L ATINA, de Eduardo Shmidt

Por
José Javier León



"¿Se ha preguntado alguna vez de qué está hecho su teléfono celular? La tecnología que se utiliza no sería posible sin cuatro minerales: el coltán o tantalio, que almacena la electricidad para que suene; el estaño, que se usa para soldar los circuitos; el wolframio, que permite que su móvil vibre y el oro que se utiliza para cubrir el cableado. Son los llamados 'minerales de sangre' porque a menudo se extraen en zonas de conflicto donde los grupos guerrilleros ganan millones para comprar armas" Los minerales de sangre, materia prima de los celulares, http://www.rfi.fr/es/economia/20160210-los-minerales-de-sangre-materia-prima-de-los-celulares

El artículo de Smicht (http://www.invecom.org/eventos/2009/pdf/shmidt_e.pdf), escrito cuando cerraba la primera década del actual siglo, ofrece aspectos algo ingenuos por un lado, pertinentes por otro, pero especialmente alimenta premisas que se han convertido hoy en mitos de la tecnología. Por ejemplo, la idea de que el mundo está -ininterrumpidamente- interconectado, que existe una fluidez ininterrumpida de energía y que hay una comunicación verdadera. Como se ve, son ideas que la realidad tercamente desmiente, sobre todo hoy, viendo la acción genocida del capitalismo en buena parte del planeta, o si consideramos los números de la exclusión, de la desconexión, los abismos digitales y de todo tipo.

De modo que leer el texto de Eduardo Smidth sin este sumario, puede crear la ilusión de que ese mundo donde los problemas sólo atañen estrictamente a la tecnología, es el único posible con capacidad de convertirse o devenir presente y futuro. Por ejemplo, persiste la idea de que las tecnologías de la comunicación y la información constituyen "el principal sustento material, relacionado con la base ideológica-política para la hegemonía de un sistema de grandes corporaciones transnacionales, guiados por la lógica de la acumulación, la utilidad, la eficiencia y la productividad" (p. 183). Si se piensa que son el "principal sustento material" el verdadero queda oculto e invisible. Lo material, verdad de perogrullo, es material. Estamos hablando de materiales, de minerales, de recursos energéticos, que hacen posible la in-materialidad de la comunicación y la información, que antes ha pasado por aparatos, por superficies, por soportes, que han sido manipulados por hombres y mujeres que antes y durante han necesitado recursos materiales para hacer eso que hacen, desde vivienda, comida y vestido. ¿Por qué es importante decir esto? Porque el mundo de la información y la comunicación mediada por las TIC simplemente lo obvia y es por ello que habla de las TIC como del principal sustento material. Y al borrar la verdadera base "desaparece" la exclusión, la guerra aguas abajo, por la tierra, por la energía, por los recursos, que sí hacen posible ese mundo material y luego dialécticamente inmaterial, en el que las comunicaciones y la información le dan forma -ideológica- al mundo.

La hegemonía de las grandes corporaciones logra precisamente eso, que la base material real, desaparezca, mientras en la superfice, el mundo interconectado opera como si fuera esa la única realidad -posible.

Sin embargo, Smidth está consciente que la brecha digital "puede ser reducida en algún grado y ello no significa que así la profundización de las desigualdades vaya a disminuir" (p. 186), y en este punto donde coincido con su planteamiento ocurre la disyuntiva que me lleva en otra dirección. Es decir, no a  al asunto de si las mayorías disponen o no "de las herramientas para poder expresarse" (p. 186). Esta discusión desvía el acento o lo pone donde no es: porque el problema no es el acceso de las mayorías, cosa que nunca va a ocurrir mientras en el mundo dominen la relaciones capitalistas de producción, sino a qué se pretende acceder, en el marco de qué relaciones, bajo qué modelo de comunicación. Vale decir, no es un asunto de mayorías, sino de formas o modelo.

La comunicación e información que producen las minorías cada vez más minoritarias para las mayorías, no admiten réplica ni confrontación, buscan imponerse e imponer una realidad. No trabajan sobre el tiempo real, como dice Smidth, sino que construyen una ilusión de "tiempo real", de inmediatez, de "realidad". Todo sin embargo, responde a un recorte, a una sección de tiempos y espacios, en pocas palabras a una manipulación que se ex-pone como realidad.

Lo hacen privilegiando "el entretenimiento y la publicidad, dejando un espacio muy pequeño para
la reflexión de los ciudadanos sobre los diversos acontecimientos de la realidad" (p. 187), aunque esto último -lo que atañe a la "reflexión de los ciudadanos"- es prácticamente irrelevante porque lo esencial es lo que ese debate estéril de las mayorías sin acceso y las minorías con acceso esconde: la desigualdad que hace posible que unas minorías tengan acceso privilegiado a los recursos materiales, energéticos y mineros, que son el sustento del mundo real.

El sistema capitalista ha creado un tipo de comunicación que incomunica y un tipo de información que deforma la realidad con el objetivo de ocultar las relaciones de producción estructuralmente desiguales. Los mecanismos que ha empleado para ello son ideológicos y es aquí, en esta atmósfera ideológica, "mediaesfera" donde se concentran los debates y las discusiones, mientras en la realidad las condiciones de explotación siguen intactas e inobservadas.

Es por estas razones que el discurso de la "alternatividad" es políticamente inocuo, pues no se trata de crear contrapesos informativos dentro del modelo, sino de transformar políticamente las estructuras de la dominación. Comparto entonces que "lo alternativo adquiere significado si no se lo plantea como un fin comunicacional en sí mismo, sino como una visión nueva acerca de las relaciones de poder." (p. 188). Pero estas relaciones de poder deben ocurrir y expresarse territorialmente, en el acceso y el control de la tierra, la energía y los recursos, es decir, de los sustentos o bases materiales de la realidad. No es pues el control de los medios, sino del territorio donde estos medios se encuentran, y la soberanía territorial está enlazada inextricablemente al control político, al poder que se ejerce sobre los recursos, la energía y los minerales de un territorio por parte de la población y no de las corporaciones que buscan eliminar a esa población -indígena, campesina o urbana llegado el caso.

Como corolario a todo esto, la comunicación necesariamente territorializada, es muy distinta a la comunicación que conocemos, de masas y para masas, para sujetos aéreos, objetivados, segmentados y seccionados.

La comunicación territorial no debate el acceso de las mayorías a los medios. Construye a ras de tierra y de relaciones, una comunicación que reproduce la realidad porque permite la producción de alimentos, medicinas, vestido, viviendas y energía, las bases reales de la soberanía, y sólo sobre esta independencia, es que se levantarán los medios (y más que los medios, las formas y los mecanismos de comunicación, mediados o no tecnológicamente o no al menos como los conocemos) que ninguna corporación podrá acallar ni ocultar. No se trata de negar los "avances tecnológicos", sino de advertir que estos avances se sostienen hoy por hoy sobre la reducción a la era de piedra de sociedades y pueblos enteros, que sufren, son víctimas o resisten -invisibles, como el pueblo de Palestina, o Yemen, o como los campesinos y líderes comunitarios en Colombia- a la hegemonía criminal del imperialismo.

lunes, 15 de junio de 2020

La Curva de Molina para vivir


Por José Javier León

 Allí donde estaba una estación de servicios, vivía un señor poderoso de apellido Molina, dueño de una ferretería en cuyo frente no permitía el asentamiento de vendedores informales.
El negocio de Molina daría el nombre a todo el sector, pues los habitantes y visitantes se referían a la Curva “de” Molina, marcando así la extensión física pero esencialmente simbólica de su propiedad.
 Está en marcha la recuperación de este espacio vital del oeste de Maracaibo. El Plan Curva 2020 va más allá de la construcción de plazas, mercados, terminal de pasajeros y la recuperación de los servicios públicos. Los trabajos fueron iniciados por la Alcaldía Bolivariana de Maracaibo con el apoyo de la Misión Venezuela Bella y de la Gobernación del estado Zulia.
 En este ensayo José Javier León explica por qué este punto reúne tanto dinamismo y se convierte en símbolo del intento por transformar la ciudad.
Lo periférico alude a lo que es marginal de los muchos centros de las ciudades, lo que incluye hasta los centros comerciales. Pero lo que nos importa anotar es que centro y periferia están en permanente desplazamiento. No sólo el centro en su sentido físico. Como el centro de la ciudad, que se corre permanentemente, sino el centro como centro de poder o centralidad ideológica.”
Armando Silva (2006) 
Imaginarios urbanos. Nomos. Colombia
La Curva se encuentra en el oeste de Maracaibo y funciona como un nudo límite. Desde el punto de vista social y comercial es el punto más dinámico de este sector, y es adonde confluyen, derivan o escurren las rías de actividad de este lado de la ciudad.
En La Curva se consolidó un mercado que abastece una amplia gama de necesidades de las barriadas y poblaciones vecinas. Hacia La Concepción y especialmente cuando nos internamos por las carreteras que empalman con esta vía, hacia La Concepción y La Rinconada, percibimos grandes extensiones de tierra dedicadas a la siembra, amén de los restos (casas y nombres de algunos barrios, Ancón Bajo, Ancón Alto...) y la ya clásica presencia de los llamados hatos. Curiosamente, hay barrios que lleva este nombre "Ancón", palabra que tiene entre sus significados "puerto pequeño". El nombre debe apelar al pasado lacustre y de humedales, propio de esa región geográficamente muy cercana al Lago.
La actividad agropecuaria debió depender de un mercado cercano, puesto que el centro de Maracaibo se encuentra alejado. La Curva pues (o lo que luego se llamaría así), debió albergar desde entonces esta actividad.
Lo decimos también, porque las rutas que conducen a Cachirí, y en general a los municipios indígenas de Mara y Páez, pasaban (como lo siguen haciendo hoy) por este lugar, permitiendo el abastecimiento y la compra de diversos productos. Esta tesis la confirma el hecho de que en La Curva actualmente se consiguen alimentos a granel, en saco, para animales y consumo humano. Años atrás es probable que sólo se vendiera y comprara al “mayor” para suplir necesidades de fincas, haciendas y comunidades campesinas que avanzaban en caravanas de recuas hasta el mercado, para conseguir también productos agropecuarios y pesqueros de la Concepción, Mara y Páez, y probablemente, los que provenían del sur de Maracaibo y de otras partes del Zulia.
La Curva en sus inicios sería pues un lugar de aprovisionamiento para las comunidades y poblaciones cercanas, a las que en todo caso les resultaba mejor acercarse hasta aquí en lugar de continuar hasta el Centro de Maracaibo.
Decimos La Curva pero ciertamente este nombre proviene de la historia más reciente de este lugar. Estamos hablando de mediados del siglo XX, cuando según los testimonios de habitantes y comerciantes del sector, justo donde se encuentra hoy una estación de servicios, vivía un señor poderoso apellidado Molina, quien poseedor de una ferretería (negocio estable) celaba la ocupación de su “frente” y no permitía el asentamiento de vendedores ambulantes, hoy buhoneros o vendedores informales. El prestigio del señor Molina daría por extensión el nombre a todo el sector, cuando los habitantes y asiduos se refirieran a la Curva “de” Molina, marcando así la extensión física pero esencialmente simbólica de su propiedad. En cualquier caso, lo relatado hasta aquí son versiones recogidas a través de comerciantes y vecinos, algunas de las cuales mencionan la calidad humana del personaje.
En 1964 se funda uno de los barrios cercanos a La Curva, Raúl Leoni. Los habitantes ocupan un terreno destinado por la municipalidad a ser un cementerio. Cuando esto ocurre, ya el mercado estaba allí, amén de otros barrios. Es probable que la actividad comercial que (se) generaba (en) este cruce de vías actuara como un imán para grandes contingentes humanos que comenzaron a conformar la periferia de esta parte de la ciudad.
La Curva periférica
Por lo que llevamos dicho el de La Curva es un mercado periférico, surgido del cruce de importantes vías de comunicación que conectan la ciudad de Maracaibo con la Concepción y el municipio Mara. Es un mercado para la compra venta de alimentos a granel, al mayor y al detal, de donde se surten las poblaciones cercanas, las inmediatas que han ido creciendo a sus márgenes, o las más lejanas. Se puede afirmar que en La Curva se consigue “de todo”, como testimonian sus usuarios, ahorrándose el trayecto hasta el Centro o al interior de la ciudad.
Los negocios de La Curva van desde las tiendas por departamentos hasta las confiterías de los buhoneros, pasando por las tiendas de electrodomésticos y las mueblerías. Árabes, chinos, portugueses, colombianos, venezolanos y wayuu, comparten el espacio, cada grupo definiendo sus prácticas y sus productos de comercialización. Mas lo que aquí nos interesa observar es cómo el mercado de La Curva responde a una necesidad de aprovisionamiento de las poblaciones vecinas, de donde se deduce que es geográficamente necesario, esto es, que no puede existir en otro lugar sino aquí, donde las rutas mencionadas se encuentran (intentar mudarlo sería destruirlo, y si en ese caso las rutas no se modificaran no tardaría en reproducirse nuevamente.) Se trata pues, de un mercado que surge de la necesidad de sus usuarios y que ha ido creciendo de acuerdo a esta principal característica.
El de La Curva es también un mercado para usuarios en tránsito, que pasan por ahí para seguir a sus destinos, de habitación o de trabajo, que adquieren lo necesario y en cantidades que se pueden llevar en paquetes o bolsas. Muchas son las rutas de transporte público que llegan o salen de La Curva, porque está claro que no se trata de un lugar para “visitar”, para la permanencia, sino que existe exclusivamente como lugar de tránsito y aprovisionamiento.
Que no sea un lugar para permanecer lo hace antípoda de mercados del tipo mall, en los que se permanece y pasea como nuevos lugares de socialización. En La Curva la socialización es meramente comercial y mercantil, y no se generan encuentros salvo accidentalmente, que requieran de mayor tiempo y de espacios más adecuados. Por ejemplo, los lugares de comidas rápidas (si a lo lugares para comer añadimos encuentros interpersonales duraderos), son abundantes pero pequeños y con muy pocas mesas, y en algunos se consume simplemente de pie. Se come para seguir de largo o se elige comida para llevar, no para asegurar mayor tiempo de permanencia.
Un mercado como La Curva, que responde a prácticas sociales, marcadas por la necesidad tiende a transformarse, a ser dinámico, flexible, pero de un tipo de dinamismo que acuerda con las prácticas sociales que le dan existencia. Esto explica la versatilidad y el acomodo a las modas. Pero también, el impacto del contexto mediato e inmediato en su dinámica interior. En otras palabras, La Curva se vería afectada por transformaciones urbanas importantes como la que pudiera introducir un transporte masivo como el Metro.
La Curva depende del flujo de personas que viajan en transporte público, en carros por puesto, microbuses y buses; es más, son muy pocos los autos particulares estacionados para efectuar compras o hacer diligencias en La Curva, porque de hecho y naturalmente no tiene estacionamiento, exceptuando el frente de algunos comercios. Lo más frecuente es que los autos particulares decidan estacionarse donde mejor lo consigan. La policía municipal hace con frecuencia operativos de orden público para asegurar la afluencia del tránsito despejando estos estacionamientos improvisados y controlando el acceso en las paradas de los “carritos” por puesto.
El mercado de La Curva es el efecto de la aglomeración de comercios menores y mayores en las márgenes de las vías que ahí se encuentran, aprovechando precisamente el flujo, el tránsito diario. Su naturaleza es rizomática y observando con atención se descubre un ritmo, una lógica. En efecto, en la ruta que lleva al municipio Mara se encuentran las ventas de carne, pescado, granos y comida para animales por sacos y a granel, verduras y plátanos, fundamentalmente. En dirección al Mamón venden ropa, CD y DVD, reparan zapatos, relojes. También se consiguen supermercados y tiendas por departamentos, pequeñas ventas de comida, un par de panaderías e igual número de carnicerías. Las verduras y las fruterías se mantienen, aunque no en igual número. Del lado de la avenida La Limpia, lo abigarrado comienza a despejarse, se encuentran tarantines con ropas y zapatos, algunas peluquerías y ventas de ropa formales o de local permanente, pero también ventorrillos y asaderos de carne. Vía la Concepción, las ventas de ropa desaparecen y quedan los vendedores de electrodomésticos, DVD y televisores, equipos de música portátiles, ventiladores y algunas ventas de comida. Se observa con claridad que los negocios y el abigarramiento, la cantidad y variedad de ofertas, se orientan en dirección a los populosos barrios cercanos, Raúl Leoni, el Marite, Pinto Salinas, 12 de Marzo.
La Curva real
El mercado de La Curva es esencial para los barrios aledaños, en tanto que los abastece de todo lo necesario. Para los que vienen o van a La Concepción es un lugar de paso, tanto como para los muchos que van o vienen por La Limpia. Una imagen aérea nos descubriría que en dirección a las barriadas el mercado ofrece una gran variedad de tiendas, en filas que culebrean al borde de la carretera, creando angostos pasillos.
Un mercado como La Curva sufre desde leves metamorfosis cotidianas, cuya novedad puede pasar inadvertida, como un tenderete nuevo, una mesita con teléfonos, una venta provisional de pasteles, hasta otras no tan leves, en todo caso se trata de movimientos regidos por leyes internas, códigos controlados por poderes locales o municipales difusos. Resulta obvio que donde se crucen las rutas acontezca la mayor densidad de negocios, mas resulta interesante observar cómo la actividad comercial hacia el norte tiende a fortalecerse. Cerca del cruce, en la isla que divide las dos rutas, los negocios han aprovechado el mínimo espacio y prácticamente la mirada se consigue únicamente con negocios a pesar del intenso flujo de autos y buses, visión que contrasta con el horizonte despejado hacia La Limpia.
Por todo lo dicho, concluimos que un mercado como La Curva, hecho al ritmo de las necesidades, de acuerdo al tráfico de personas e intereses, integrado y constituido por los reflujos y reflujos de las comunidades y poblaciones que lo cruzan y allí se abastecen, genera dinámicas urbanas que replantean las ideas tradicionales de la ciudad de Maracaibo. Muchas personas de estos sectores, sobre todo los jóvenes, no “conocen” la ciudad de Maracaibo que aparece en la prensa o la televisión, la Maracaibo turística, la de las vallas, la de las postales, la ciudad que ofrece productos culturales y artísticos, etc. La periferia se torna suficiente y necesaria para sus ritmos y modos de vida. La Curva entonces deviene centro, toda vez que la ciudad tradicional se ha descentrado.
La Curva estuvo, está y por ahí se pasa, se cruza, se vive. La Curva hace rato que descentró a Maracaibo, como lo viene haciendo el Kilómetro 4, por ejemplo, al sur de la ciudad, o Los Plataneros.
En otro orden de ideas, la crítica sobre la ciudad contemporánea ha dado demasiada importancia al descentramiento. Descentramiento y red son naturales con respecto a los movimientos y flujos populares. Despegados del poder central, excluidos y desechados por la cultura dominante, han tendido redes de solidaridad y mercantiles resistentes al marginamiento de los poderes centralizados y despóticos. Los pobres han sobrevivido, y de electores esperanzados y una y otra vez engañados, pasaron al escenario político como los bárbaros en las ciudades cuadriculadas del imperio. El pensamiento elitista fabricador de gobiernos y Estados quiere devolver el golpe, cuando evalúa su profunda crisis y apela a las redes, a la horizontalidad, como si fuera una virtud y un desenlace de los flujos de capital virtual, financiero, acomodando dichas ideas y prácticas a la desregulación y la globalización. La semejanza no obstante es sólo aparente: las redes del pueblo son naturales porque no hay otra manera de vivir en sociedad a menos que se postule y se logre sobrevivir en el absoluto aislamiento.
Valga recordar que las comunidades periféricas, marginales, excluidas de las grandes ciudades, que habían luchado por la tierra y por los servicios básicos, que construyeron sus casas y aprendieron o pusieron en práctica, sobre la marcha, todos los oficios necesarios para el levantamiento de sus barrios, fueron en su momento sometidas a una sistemática desmovilización con la aparición de aparatos del Estado que enfrentaron su rebeldía y autosuficiencia. Estas figuras, las juntas promejoras, que luego derivaron en asociaciones de vecinos, languidecieron hasta desaparecer con los partidos políticos y el caduco Estado paternalista, desplazados en primer término por el neoliberalismo como etapa culminante del capitalismo y después por los pueblos indignados contra sus políticas de ajuste.
Un producto cultural como el mercado de La Curva generado por las prácticas sociales y comerciales de poblaciones específicas, hace tiempo hizo posible no sólo el descentramiento sino la articulación en redes y nudos que hoy son el salvavidas o la panacea (en lo que a la gente respecta sólo teóricas, puro divertimento intelectual, justificadoras entre otras muchas cosas del nuevo trabajo a destajo, freelance, sin seguridad social y caníbal) de las sociedades capitalistas, apegadas al pensamiento cibernético.
El viejo y populoso centro en la periferia, que es La Curva, está formado en definitiva, por el ir y venir de la gente.
Por José Javier LeónOficina de Comunicación e InformaciónAlcaldía Bolivariana de Maracaibo

sábado, 8 de septiembre de 2018

Fundación no, invasión

Cuartetas sobre la infundada fundación de Maracaibo

un 08 de septiembre de 1529 por el invasor Ambrosio Alfínger

según la versada versión de Yldefonso Finol





José Javier León

05 de setiembre de 2018







Vivía el añú en la ribera

desde siempre y desde antes

que de Europa se trajera

el hambre de oro, punzante



Pagar dispuso España

dando derecho a saquear

Alfínger puso la guadaña

caballo arcabuz y crueldad



Dos veces pasó el alemán

repartiendo sangre y terror

gritos y ladridos se oirán

la Historia dirá: Fundación



Con la letra, el olvido

y las ganas de borrar

el pasado del vencido

y el del vencedor honrar



Meses duró, unos trece

en una y otra expedición

fundó Ambrosio la muerte

pero una flecha lo venció



Llega hoy aquella flecha

para vencer el resabio

quede atrás la infausta fecha

y renazca, Maracaibo

miércoles, 2 de marzo de 2016

Hacia la batalla por el voto indígena

Miguel Fuenmayor 
puchimaajachi@hotmail.com
https://twitter.com/fuenmayormiguel

La población indígena de Venezuela según el Censo del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) realizado el año 2011 es de 725.128. El 61% del total de población indígena vive en el estado Zulia representada por 443.959. El diputado indígena electo el 6 de diciembre obtuvo un total de 1 millón 346 mil 787 votos no indígenas. 

Valga decir los alijunas imponen los diputados indígenas. Entre un 80 a 90 por ciento de los indígenas del país votó en las pasadas elecciones del 6 Diciembre del 2015 por los candidatos del chavismo, pero a pesar de ello, resultaron ganadores los candidatos de la oposición. La presente información fue señalada por la diputada wayuu Aloha Núñez, durante el acto de solicitud de interpretación del artículo 125 de la Constitución Nacional ante el TSJ en relación a los derechos políticos de los pueblos indígenas. 

Los resultados anteriores obedecen a que por los candidatos indígenas pueden votar indígenas y “no indígenas”. Analizando el caso del circuito Occidente Zulia­, Trujillo y Mérida, el total de electores no indígenas de estos 3 estados hace imposible que gane un candidato seleccionado por los pueblos indígenas. El Zulia tiene una población electoral de 2.334.529; Mérida y Trujillo 501.516. Por lo consiguiente siempre se impondrán los candidatos seleccionados y votados por los alijunas independientemente que sean indígenas de derecha o izquierda. La elección del postulado por el partido Guajiraven, Virgilio Ferrer, quien obtuvo un total de 1 millón 346 mil 787 votos (57,02 por ciento) según los últimos datos publicados en el portal web del Consejo Nacional Electoral, nos demuestra el aserto propuesto. El Zulia tiene 443.959 pobladores indígenas, Mérida 2.103 y Trujillo aproximadamente 1000 indígenas (Censo INE), aunque hasta la fecha la cantidad de población electoral indígena no se ha determinado, expertos señalan que no debe pasar de 150.000 electores. 

La Constitución Bolivariana en su artículo 125 dice lo siguiente: Los pueblos indígenas tienen derecho a la participación política. El estado garantizará representación indígena en la Asamblea Nacional y en los cuerpos deliberantes de las entidades federales y locales con población indígena, conforme a la ley. (CRB, 1999). Asimismo, el Artículo 143 del Reglamento General de la Ley orgánica de Procesos Electorales (Lopre), versa que “sólo podrán postular candidatos por la representación indígena a los cargos de elección popular, las comunidades u organizaciones indígenas”. 

La primera vez que en Venezuela se seleccionaron indígenas para su participación política activa fue durante la Asamblea Nacional Constituyente, momento en el cual se puso en práctica la disposición transitoria séptima del texto constitucional que entre otros requisitos estableció los circuidos indígenas y varias condiciones para postularse a diputado indígena, a saber: hablar su idioma materno. Estas condiciones se han mantenido hasta la fecha. 

El Estado venezolano ante una eventual reforma a la Ley Orgánica de Procesos Electorales (Lopre) cuenta entre sus herramientas para trabajar este tema: los resultados del censo indígena, reconociendo los diferentes tropiezos de esta herramienta; la cedulación indígena con la misma condición. Hoy nos preguntamos ¿Cuánta población indígena tiene el país y cómo reconocerla? Otro dilema es la condición de pedir a los postulados a la diputación indígena: dominar su idioma materno. El censo del INE indica que solo el 50 de la población indígena del país habla el castellano y su idioma materno. Reconocemos que el idioma es el sustento de la cultura, pero se puede dejar de lado al 50 por ciento de población indígena, sin derecho. Los resultados del 6D han servido la mesa para una urgente reforma pluricultural electoral. 

domingo, 1 de marzo de 2015

A dos años del asesinato del Cacique Sabino Romero Izarra


Nicanor Cifuentes Gil
ncifuentesg@gmail.com


Acá una página dolorosa. Un grito sobre papel para decir lo que hasta ahora sigue siendo deuda para con la familia Romero en el valle de Chaktapa en la Sierra de Perijá. La indemnización no llega y la justa demarcación de territorios se dilata en el tiempo.

Estamos en marcha activados en Machiques por la defensa de los bosques de Perijá. Los yukpas requieren todo nuestro apoyo y nuestra solidaridad para zafarse de las lógicas de la muerte. La sombra de la ceiba que era Sabino no está… y el sol quema. Matan a Sabino Romero y hieren a Lucía, su compañera. Anunciado estaba esto. Cuestión de meses, días... horas. Matan a quemarropa y de manera cobarde al líder indígena que desafiaba al poder ganadero y militar más corrupto de esta república que procura socialismo. Su voz aguda, su cuerpo sometido a la persecución mediática y fáctica ya no están en este plano, junto a este nosotros dolido en el que quedamos, ausentes, arrechos, ocupados en el agite de los días.



La sombra de la ceiba que era Sabino no está…y el sol quema 

Ahora vendrán los ostrones a decir lo que cobardemente nunca se atrevieron a decir desde sus cargos burocráticos. Ahora el dolor nos cobija y seguramente la mirada poblada de llanto–sal no permitirá ver claro el cúmulo de oportunistas, de "indigenistas" activados en el luto. Es por la tierra, compañeros y compañeras... que se da esta muerte maleva.

Así como la muerte de más de doscientos campesinos y campesinas de la matria de Bolívar en procura de dignificar la lucha por hacer del suelo más que terreno para vacas. Como en Palestina o la dolida Colombia, en el Paraguay golpeado por Monsanto, en Centroamérica adentro o en el Brasil cercano, es el mismo ardor, este mismo morirse en la más impune violencia de los terracogientes.

Es la misma metralla de los diarios de la derecha ultrosa. Matan a Sabino y yo hago silencio con
el cuerpo sin bajar la guardia, sin esconder la palabra precisa que legitime la digna rabia de asistir al dolor más injusto que pueda haber: La muerte de un gigante árbol, la sequía de un caudaloso río, el quejido más profundo de la verdad ancestral ahora ultimado por balas de metal y pólvora. O nos
acompañamos en la digna arrechera o mutamos a estúpidos agitados por la novedad incesante. Cae una inmensa ceiba, matan cobardemente a uno de los luchadores indígenas más lúcidos y valientes de este continente. Todo por la tierra, por la torpeza de burócratas en cargos ministeriales y por la fascista derecha maleva de siempre.

La solidaridad es ahora, la familia de Sabino Romero no debe quedar huérfana, a la intemperie en plena metralla. Es vital mostrar el corazón latiendo y decir como es deseado. Llora Perijá la muerte de uno de sus más luminosos defensores.

Alertados nos toca seguir diciendo verdades. Basta de esta torpeza humana enquistada en el Estado burocratizado exacerbada por la soberbia de la derecha ganadera rancia de Machiques (Gadema) y por el brazo cobarde del Diario La Verdad (con sede en Maracaibo) que nos aniquilan silente y selectivamente. Alertas que este dolor nos juntará y en abrazo colectivo seremos capaces de seguir insistiendo en lo digno y en la justicia para el pueblo indígena yukpa de la Sierra de Perijá, ecosistema frágil del occidente venezolano.