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lunes, 12 de octubre de 2020

LA ARDIENTE PACIENCIA DE LA RESISTENCIA INDÍGENA

 

Miguel Fuenmayor.

Docente del PFG en Comunicación Social,

de la UBV Eje Cacique Mara.


 

 



            “La Nación que hoy es Venezuela debió redefinir su iden­tidad en varias circunstancias críticas, y en casi todas ellas sec­tores dominantes foráneos o internos impusieron al venezolano una autoimagen negativa. La primera de ellas ocurrió con la invasión europea (1498-1810), cuando los conquistadores realizaron un sostenido es­fuerzo por la violencia y la catequesis, aculturando a las etnias aborígenes y africanas para configurar una identidad que fuera remedo de las instituciones ibéricas”. (Brito, 2017: 57). A 522 años de la conquista española, hoy seguimos padeciendo la misma situación, con el imperialismo norteamericano y sus seguidores europeos.


Este 12 de octubre, Día de la Resistencia Indígena en Venezuela, es bueno recordar las cifras de la población indígena en Nuestramerica y en nuestro país, porque siempre se tiende a invisibilizarnos e ignorarnos. En nuestro continente coexisten más de 400 pueblos indígenas dentro de las fronteras nacionales, con una población superior a los 38 millones de personas; mientras que en el resto del planeta ascienden a más de 300 millones de indígenas, diseminados en más de 70 países. Según los resultados preliminares del Censo de Población y Vivienda realizado por Instituto Nacional de Estadística en año 2011 en Venezuela habitan 725.128 indígenas (2,7% de la población total). En el Zulia se encuentra el 61 por ciento de la población indígena del país, representada por los pueblos: Wayuu, Añú, Bari, Japreria y Yukpa.


Las cifras hablan por sí solas, pero lo más  importante de esta situación nos lo señala Andrew Gray, quien refiere que: “comparado con el número de culturas de Estados nacionales, las de los pueblos indígenas constituyen entre el 90 y el 95% de la diversidad cultural del mundo… Los pueblos indígenas del mundo representan por lo tanto la diversidad de la existencia humana, a pesar de que constituyen una minoría numérica”. (Gray, 2010: 39). Y es esa diversidad la que la que le da a la humanidad  un contraste de pensamiento y acción.


En Brasil, mientras los indígenas son guardianes de la Amazonía, los terratenientes agroindustriales arrasan con miles de kilómetros de selva con la anuencia del gobierno actual. En Colombia, a pesar de la firma de los tratados de paz, centenares de poblaciones indígenas son desplazadas de sus tierras por un conflicto que parece no tener fin. En Bolivia, “la derecha” asaltó el poder con una Biblia en la mano, imponiendo por la fuerza a una presidenta de facto, desplazando del gobierno al primer Presidente indígena elegido por el voto popular, en una nación de mayoría indígena. En Chile la población indígena Mapuche es catalogada como terrorista y son cotidianamente asediados por las fuerzas represivas de los carabineros. En resumen: el reconocimiento  y garantías que en la década pasada habían obtenido los pueblos indígenas y la población en general en nuestros países gracias a los líderes populares como: Hugo Chávez, Evo Morales, Lula da Silva y Fernando Lugo, han sido abruptamente eliminados por la revancha de la derecha en el poder, quedará en la conciencia de nuestros pobladores dejar perder totalmente los logros alcanzados. En la Venezuela asediada por los cuatro costados, se verá en las elecciones parlamentarias del próximo 06 de diciembre si la población ha aprendido a conocer quién es su enemigo.

 

SIGLO XXI: UN MUNDO OSCURO

 

La Pachamama, padece en estos primeros 20 años del siglo XXI, la vorágine cultural y material del capitalismo. En este escenario geopolítico mundial, Nuestramerica y, nuestros pueblos indígenas, en particular, padecen las secuelas de la colonización y dominación que se inició en 1498 y continúa por diversos frentes en estos días. Adicionalmente, fruto de lo anterior, los pueblos indígenas viven conflictos intraétnicos que ponen en tensión su supervivencia e identidad. El intelectual norteamericano Noam Chomsky al caracterizar al mundo de hoy, señala que, “Se pueden discernir dos trayectorias de la historia actual: una que apunta a la hegemonía y que actúa racionalmente dentro de un demencial marco doctrinario, a la vez que pone en riesgo la supervivencia; la otra, consagrada a la creencia de que es posible otro mundo, en las palabras que animan al Foro Social Mundial, desafiando el sistema ideológico imperante y buscando alternativas constructivas de pensamiento, acción e instituciones. Nadie puede anticipar cuál de estas trayectorias va a prevalecer. La dicotomía ha sido corriente a lo largo de la historia: la diferencia crucial es que hoy hay mucho más en juego”. (Chomsky, 2004:335). Adicionalmente, a la situación descrita por el investigador estadounidense, se presenta la pandemia del Covid 19, lo cual viene a enrarecer el panorama del mundo y la población indígena no lleva la mejor parte.

En el contexto venezolano actual de “Guerra Económica”, los pueblos indígenas y la población venezolana en general se han adecuado y adaptado rápidamente a la crisis de alimentos que vive Venezuela, los indígenas dan muestras de resistencia, supervivencia y aportes con sus prácticas ancestrales de producción, consumo, intercambio y tecnología. Se podría considerar que el consumo de yuca, auyama, topocho, mango, entre otros alimentos (producidos por familias wayuu en la periferia urbana de Maracaibo) en el segundo semestre del año 2017, salvó al pueblo zuliano de una hambruna generalizada, cuando las grandes industrias dejaron de producir harina precocida, elemento primordial de la dieta del pueblo venezolano. Pero en contraposición, también se activaron prácticas profundamente negativas entre los indígenas wayuu, asociadas al contrabando y al llamado “bachaqueo”, que ha mutado a la sustracción de materiales estratégicos del país hacia Colombia.

En consecuencia, en este momento debe emerger y potenciarse el sentir y el pensar del mundo indígena para liberarnos de la estructura colonial que se reproduce como la hidra en la conciencia de los pueblos, impidiéndoles avanzar en pro de un mundo mejor, donde impere el buen vivir entre otros modos de vida y pensar de nuestra región. Hoy los pueblos indígenas se hibridan para reafirmarse en su identidad, en el marco de este contexto resisten, recrean, y conviven con sus semejantes y los otros como sujetos históricos diversos en permanente transformación.

Finalmente, cabe destacar que el Día de la Resistencia Indígena fue una idea del Presidente Hugo Chávez con la intención de fortalecer la identidad étnica en nuestro país. Por su parte, desde la Universidad Bolivariana de Venezuela es bueno recordar que esta universidad contribuyó grandemente a saldar la enorme deuda educativa y social que tenía el estado venezolano con su población indígena. Por consiguiente, se podría considerar que la UBV es una Universidad Multiétnica y pluricultural. 

 


 


Bibliografía

- Brito García. Luis. (2017) El verdadero Venezolano. Monte Ávila Editores Latinoamericana. Caracas. Venezuela.

- Escobar, Arturo. 2007. La invención del Tercer Mundo. Construcción y deconstrucción del desarrollo. Fundación editorial El Perro y la Rana. Caracas, Venezuela

- Gray, Andrew. Los pueblos indígenas en las Naciones Unidad; en Mundo Indigena1995-1996; Copenhague, Naciones Unidas.

- Estadística. Disponible en www.ine.gov.ve/CENSO2011/ [Consulta: 11/07/2015)

 - Mignolo, Walter. Entrevista.  Tabula Rasa. Bogotá - Colombia, No.9: 285-310, julio-diciembre 2008. 

- Mignolo Walter.2005. La idea de América Latina. La herida colonial y la opción decolonial. Editorial Gedisa. Biblioteca Iberoamericana del Pensamiento. Barcelona-España.

- Chomsky, Noam. (2003) Hegemonía o Supervivencia. Grupo Editorial   Norma. Colombia.

- Fuenmayor, Miguel (2020). Proyecto de tesis doctoral.

viernes, 24 de julio de 2020

Coro se escribe con “G” de Gracias

Ana Cristina Chávez A.

Miel y Salmuera / Diario La Mañana


En el 493° aniversario de Santa Ana de Coro, a celebrarse el próximo 26 de julio, debo obsequiarle mi infinita gratitud por la hospitalidad brindada, desde que llegué en el año 2005 a probar suerte en el ámbito laboral, luego de trabajar en Punto Fijo y en Pueblo Nuevo, proveniente de Maracaibo, la tierra donde nací.

De Coro conocía su casco histórico y los Médanos, parada obligatoria en los viajes rumbo a la Paraguaná de mi familia paterna, así que vivir la grandeza de esta ciudad y su gente ha sido un aprendizaje inolvidable. Coro es una metrópolis pequeña llena de enormes corazones, pero como todo, tiene su contraparte. La capital del estado Falcón cumple a cabalidad con el dicho aquel de “pueblo chico, infierno grande”, pese a la santidad a la que hace alusión su nombre y que sabe ampararse en los templos católicos y cruces de madera pacientemente devoradas por el comején.

Por favor, no me excomulguen, pero esta ciudad es una caja de sorpresas que aprendes a amar si logras entender los contrastes existentes en sus paisajes y contradicciones culturales. Por un lado, está su religiosidad arraigada por siglos, que se respira en cada esquina; por el otro, la tierra es dueña de un movimiento literario y artístico de vanguardia, que sin culpa alguna baña sus mejores creaciones en ardiente cocuy. En la otra cara, se encuentra una comunidad de jóvenes universitarios, que antes de la cuarentena colmaba las calles con los más variados acentos, nacionalidades y tendencias. Por último, en ella convive una tribu de políticos que no se cansa de manosearla a su conveniencia, indiferentemente de las siglas y colores que ostenten.

Todo esto se conjuga para que la ciudad se mueva dentro de lo tradicional, lo artístico, lo patrimonial y los intentos de modernidad y avance que sus dirigentes no atinan (o no desean) lograr. Sin embargo, ella sabe salir adelante arriesgándose, aunque los prejuicios que la invaden hagan eco en su cabeza.

Lo anterior, me motiva a ver a Coro como una dama antañona de elevada cultura, que con abanico y rosario en mano se sonroja ante las indiscreciones de los caballeros que la pretenden, pero que en privado, con total libertad, se despoja de enaguas y corsés para entregarse al más lujurioso y varonil de sus amantes.

 Aquí crecí como mujer y profesional, conocí a excelentes personas, amigos, compañeros de trabajo y de estudio. Quise y me quisieron. En esta ciudad me brindaron oportunidades, reconocieron mi labor pero también la condenaron. Parafraseando a Simón Bolívar, puedo afirmar que “yo moriré como nací: desnuda”, pero no dudo que mi alma se irá vestida con los recuerdos del Coro –que orgullosamente- decidí habitar en los últimos 15 años. Gracias ¡Nos seguimos leyendo!                

 anachavez28@yahoo.es @AnaChavez_   

domingo, 19 de julio de 2020

Esperanza y entusiasmo para construir patria



  En nuestro aniversario número 17, la profesora Ruth Jiménez, del PFG en Comunicación Social, nos regala memorias llenas de esperanza, entusiasmo y compromiso para  motivarnos a asumir la nueva normalidad

 A la pregunta: ¿Qué le regalarías a la UBV en su cumpleaños 17?, respondió: ¡Le regalaría la esperanza, el entusiasmo y el compromiso de todos para la construcción de la patria bonita, como aquel julio de 2004, cuando salimos sin distinción a dar el todo por el todo en la Misión Florentino. Le regalaría además los sueños inconclusos en el mundo postpandemia, si aprendemos la lección necesaria."




Imágenes de la participación de estudiantes de la UBV en la campaña por el NO en el marco del referéndum revocatorio del 2004, denominada Misión Florentino.








sábado, 18 de julio de 2020

Obsequio cultural en el décimo séptimo aniversario de la UBV



Décimo séptimo aniversario

Allí hemos estado construyendo sueños, compartiendo, intercambiando caminos de enseñanzas.

Allí hemos estado con todo nuestro ser y parecer para crecer.

Hemos sembrado libros, escritos, hemos defendido principios, derechos.

Hemos arado la tierra, sembrado comida, preparado alimentos. 

Hemos aprendido enseñando y enseñando hemos aprendido de los estudiantes que han pasado, se han graduado y ahora son nuestros hijos, nuestros amigos,  nuestros colegas.

Hemos defendido puntos de vista, tesis, ensayos, investigaciones, han sido innumerables los talleres, encuentros, simposios, congresos.

Allí hemos estado con nuestros talentos convencidos que el ser humano es capaz de conseguir sus metas sin atropellar al otro, sin matar al prójimo, "para la guerra nada" para la educación todo. 

Un año más contando anécdotas, viendo crecer un sueño del comandante Chávez, en honor a él hagamos realidad su legado, falta un año para su mayoría de edad, allí estaremos sus padres, sus hermanos, sus hijos para acompañarla en su mayoría de edad. 

Cuenta con nosotros querida UBV. 



Wilson José Solano 

Julio 2020
Tiempos de cuarentena.
Eje Cacique Mara














En el Zulia tenemos una gran caja de regalos para la UBV

Este 18 de julio de 2020, cuando se cumplen 17 años de la fundación de la Universidad Bolivariana de Venezuela, por parte del presidente Hugo Chávez, los trabajadores del Eje Geopolítico Regional Cacique Mara, armamos una gran caja de regalos, llena de buenos deseos y manifestaciones de cariño para nuestra Casa de los Saberes.


Yazmín Urdaneta Olmos
Profesora Yazmín Urdaneta Olmos: Yo me regalo ad honorem a mi universidad. Quiero estar toda mi vida en ella dando clases.

             PFG en Estudios Jurídicos.


Profesora Verónica Pirela: Le regalaría unas buenas autoridades. Ningún Rector o Rectora ha visto a la UBV como es.

    PFG en Comunicación Social.


Profesora Jenny Farías: Le obsequiaría una sede con internet.

    PFG en Comunicación Social.


Profesora Deyanira Henríquez: Le regalaría una sede digna, además un personal que la quiera y la respete, que no sea solo de 15 y último. Un personal que la dignifique.

                                 Asistente de investigación. 10 años de servicio. Jubilada.


Profesor Miguel Fuenmayor: Yo le regalaría más amor y más trabajo. 

Miguel Fuenmayor

            PFG en Comunicación Social


Profesora Lissette Pérez: Le regalaría una sede en buenas condiciones, que tenga desde internet y todos los implementos necesarios para una  educación adecuada a los momentos actuales.

Sin embargo, una adolescente que cumple sus 17 años, estaría pensando en su independencia y en un joven seleccionado por ella misma, en este caso una autoridad por votación. Pero no es el caso, por ahora nuestra adolescente también tiene que adaptarse a la realidad país, por lo que, una sede y sus herramientas para llevar a cabo el proceso de formación, sería lo básico por ahora, mientras seguimos luchando para salir de esta guerra económica y ahora también biológica. Espero que por fin alguien la tome en serio y no estén solo manoseándola, como hasta ahora, que la miran, la tocan y le ofrecen, pero ninguno le demuestra amor con acciones.

                                                 PFG en Comunicación Social


Profesor Narciso Antonio Maldonado Salas: Creo necesario que se debería hacer un voluntariado para apoyar en actividades internas y externas a la universidad en todos los campos: laboral, social y científico, además la universidad tiene distintos programas, estudios y conocimientos necesarios en los tiempos actuales para apoyar en asesoría de trabajos voluntarios en las comunidades e instituciones, como  contribución con el desarrollo del país. Y para cambiar el esquema de estar de espalda al trabajo social, hay que realizar proyectos  colectivos por el bien común del pueblo, tomando el ejemplo del Che Guevara. 

                                                                           PFG Psicología.


Profesora Yamira Acosta: Yo le regalaría unas autoridades, un gobierno regional y municipal de profunda convicción revolucionaria y sentido político chavista, que orienten su accionar para posicionar a la UBV como una verdadera universidad revolucionaria.

                                                        PFG en Comunicación Social


Profesor Pablo Araque: Le regalaría unas instalaciones acordes a sus necesidades académicas funcionales, donde podamos seguir con los encuentros de saberes postpandemia, para contribuir con el desarrollo de la patria. 

                                                      

                                                       PFG en Comunicación Social


¿Qué le regalaría a la UBV en sus 17 años de fundada?

"Le regalaría, para que lo reparta entre quienes la amamos y seguimos a su lado, un mapa inmenso en espacio-tiempo, del tamaño del territorio si es necesario, dibujado por nuestras propias manos, con barro, sudor, clorofila y saberes múltiples, que reflejen lo que ya no aguanta más para asomar su efervescencia".


Primero, un beso y un abrazo, por ser quien es, por insistir en seguir siendo a pesar de las dificultades y los abandonos.

Le brindaría la calma que tanto le falta al venezolano, como cantaba el viejo Simón Díaz, para que su madurez institucional la agarre bien parada, robusta y seria ante las veleidades de las cosas menos importantes, para ir buscando el reposo que la consciencia da y que Venezuela necesita para entenderse y para, a partir de allí, construir-se algo parecido a un Nosotros-perfil-identidad.

Le regalaría, para que lo reparta entre quienes la amamos y seguimos a su lado, un mapa inmenso en espacio-tiempo, del tamaño del territorio si es necesario, dibujado por nuestras propias manos, con barro, sudor, clorofila y saberes múltiples, que reflejen lo que ya no aguanta más para asomar su efervescencia.

Le regalaría la posibilidad de ser niña y abuela a la vez, para que el entusiasmo saltarín de la chiquilla y la paciencia sabia de la abuela le dibuje alas que permitan alzarse para ver el bosque desde arriba y posarse en las ramas, cuando sea necesario, para acariciar e iluminar con sus saberes a quien lo necesite.

Y unos lentes de aumento, multifocales, para comprender y armar desde todo punto de vista, y a toda escala posible, aquel tejido que nos arma y que tan poco hemos entendido, y que con las acciones que de estos entenderes emanen, comenzar a construir un perfil de Venezuela que del cual nos sintamos orgullosos por haber sido ingredientes esenciales en su construcción y apuntalamiento.

                                                                                        

JUAN CARLOS SOTILLO MENESES

PROFESOR AGREGADO

EGR CACIQUE GUAICAIPURO

PFG EN HIDROCARBUROS

CENTRO DE ESTUDIOS DE CIENCIAS DE LA ENERGÍA

16 AÑOS EN UBV

 (Hoy desde Caracas, pero hasta hace un año, por 15 años, desde Maracaibo).



José Javier León: A la UBV le regalaría una amplia discusión sobre el concepto de "trabajo"

"...estoy convencido de que la UBV es de las pocas instituciones que nacieron en el fragor de la revolución bolivariana llamadas a responder al compromiso de construir un concepto de trabajo liberador para una economía otra, socialista".




  En su cumpleaños, a la UBV le regalaría una amplia discusión sobre el concepto de "trabajo". La historia académica universitaria dependiente y colonial llevó a las instituciones que conocemos a un estado de depresión que las preparó para el asalto del mercado. Era eso lo que el pueblo venezolano paró casi en seco en el año 89 y que luego con Chávez se expresaría en la negativa constitucional a la privatización. La crisis sin embargo ha generado en muchos aspectos condiciones pre-Chávez en instituciones clave: PDVSA, Comunicaciones, Educación, Empresas Básicas, Salud... Es la lucha del capital (de naturaleza privatizadora) contra el trabajo, vale decir, contra el ser humano. 

  El trabajo que necesitamos asumir pasa por derrotar la privatización y eso sólo lo podemos hacer produciendo, para lo cual necesitamos generar dentro de los espacios y centros de trabajo, formas de producción no capitalista, y generarlas -he ahí lo complicado- contra el modelo y las formas de ser y hacer que ha impuesto el capital históricamente y que se expresa en los manuales, en los sistemas de experto, en los procedimientos, en las rutinas establecidas, en las certificaciones, en los modelos "probados", etc. En empresas de por sí capitalistas el proceso desprivatizador es sumamente difícil -si no imposible- y las universidades llamadas autónomas y tradicionales la verdad no se plantean ni de cerca ese particular objetivo histórico, al contrario funcionan al servicio de esa ideología, no importa que las conduzca hacia su desaparición como ha venido ocurriendo. 

  De modo que estoy convencido de que la UBV es de las pocas instituciones que nacieron en el fragor de la revolución bolivariana llamadas a responder al compromiso de construir un concepto de trabajo liberador para una economía otra, socialista. El reto -lo que nos toca y nos cuesta a veces ver- es reinventarnos -dentro de la propia institución-, luchar contra nosotros mismos y en el compás histórico que nos ofrece este tiempo de crisis, proponer al país un concepto de trabajo (y producción y organización social y comunal) que irradie a todas las instituciones a través de sus nuevas y nuevos profesionales. Si la UBV no participa en la construcción de este nuevo concepto, difícilmente otras instituciones lo hagan.

                 

José Javier León

Director del Eje Geopolítico Regional Cacique Mara


 

 

 


María Chamorro: Un testimonio de agradecimiento en el 17 aniversario de la UBV

   

"En la UBV entré con aquel espíritu invencible recién graduada de Bachiller Mercantil, con muchas expectativas de qué será lo nuevo que traería, sin imaginar que iba ser parte de una nueva esperanza, lucha amorosa y patriótica".


  A la UBV la conocí en el 2004, en medio de un espléndido espacio natural. Llegué con la esperanza puesta en mis hombros al ser excluida de la casa de estudio tradicional de mi región. En la UBV entré con aquel espíritu invencible recién graduada de Bachiller Mercantil, con muchas expectativas de qué será lo nuevo que traería, sin imaginar que iba ser parte de una nueva esperanza, lucha amorosa y patriótica. Llegué en ese año y el recibimiento fue caluroso y ameno, no lo puedo olvidar, me abrieron sus puertas e ingresé con mucho ahínco y alegría porque algo me decía en lo más profundo de mi ser que sería increíble el camino que emprendería y sí, he pasado los más increíbles años, vaya que sí. 

  Comenzaron primero los cinco largos y enriquecedores años, con bellas experiencias, como lo fue la inserción de la Misión Robinson en el PIU que tuve la oportunidad de impartir en mi humilde hogar, con abuelitos de mi comunidad en compañía de batalladores camaradas de esta universidad, luego me obsequió el sueño más anhelado desde la niñez, pues a través del Eje Estético Lúdico y el  área deportiva, pude pertenecer al equipo de Artes Marciales (Karate-Do) de la universidad. Igualmente, hice parte de la promoción de proyecto comunitario y pude agradecerle a través  de la reconstrucción de experiencias, y así muchas vivencias más que pudiera agregar pero que harían extenso este breve agradecimiento. Como profesional egresada de esta casa de estudios, me abre nuevamente sus puertas, dándome otra nueva oportunidad en un concurso e inducción docente con grandes expectativas y aprendizajes, ¿Qué más podría pedir? Por eso actualmente  como parte del cuerpo docente de la joven institución que se acerca a su mayoría de edad, agradezco infinitamente.

   ¿Qué le regalaría? Infinitas gracias, le obsequio mi agradecimiento así como las experiencias y los años de estudiante y ahora de docente, tiempo que he compartido desde antes de llegar a mi mayoría de edad hasta la actualidad, con esta majestuosa Casa de los Saberes en conjunto con Dios y nuestro Eterno Comandante Hugo Rafael Chávez Frías. A pesar de la situación y todo lo que estamos pasando, en Dios deseo que sean muchos años más que la UBV perdure.

 

María Chamorro

Eje Cacique Mara

Centro de Estudios: Cesacodevi

 


martes, 14 de julio de 2020

LOS LIBROS QUE SOY


Miguel Fuenmayor. 
Docente del PFG en Comunicación Social, 
UBV Eje Geopolítico Cacique Mara.



Mi amiga Andreina Alcántara me pidió que publicara en Facebook las portadas de los libros que han sido significativos en mi vida, para entre otras cosas, incentivar la lectura en estos tiempos de confinamiento por la Pandemia del Coronavirus 19.  Pero creo que esta solicitud merece una introducción. Aquí vamos con ella. El primer texto que marcó mi vida fue el libro Coquito: con él aprendí a leer y escribir en la Escuela Silvestre Sánchez del sector El Curarire en La Concepción. La generación anterior de venezolanos aprendió a leer en las escuelas con el libro Mantilla. En ese tiempo era un reto para los niños de la escuela primaria aprender a leer y escribir en primer grado, quien no lo hiciera era considerado un bruto. Los niños que no pasaban el examen de lectura con el severo maestro “Ochoa” desaparecían de la escuela y tenían que dedicarse a las faenas del campo o al trabajo con sus padres en las granjas de pollos y gallinas de la zona.


Formo parte de una numerosa familia wayuu. Mis padres eran de escasa formación académica formal, pero a sus once hijos los estimularon a estudiar y trabajar en las faenas del campo, como lo propuso Simón Rodríguez en su tiempo. Mi madre por decisión personal nunca quiso aprender a leer y escribir, pensaba que ello no era necesario para su vida y tenía razón. Mi padre sí sabía leer y escribir. Y, por sus habilidades, destrezas y conocimientos ha podido recibir varios doctorados Honoris Causa en varias ramas de la ciencia: atendía partos, trajo al mundo a dos de mis hermanas; operaba lesiones simples de las faenas del campo (recuerdo que una vez suturó la rótula de un primo que se la había cortado de un machetazo cortando monte), aplicaba inyecciones, extraía muelas, esterilizaba diversos animales y fue excelente administrador.


Mi padre administraba una granja y una estación de gasolina en los años 60 y 70. Allí llegaban los periódicos: El Nacional, El Universal, Panorama y Crítica, además de las revistas Cosmopolitan, Vanidades y Selecciones. Allí me enamoré rabiosamente de la lectura y los periódicos. Fue a través de la prensa que, seguía con zozobra las desventuras de los chilenos por el Golpe contra Salvador Allende, creo que en ese momento escuchando las conversaciones de papá y mi tío Bartolo tomé conciencia política. Por eso cuando los venezolanos comenzaron a migrar a Chile, los imaginaba masacrados en el Estadio Nacional, donde mataron a Víctor Jara, y me decía: esa gente no sabe nada de historia. Por un trágico evento en la familia, tuvimos que migrar del campo a la ciudad de Maracaibo.  Nuestra vida dio un vuelco muy profundo y los libros no eran prioridad en ese momento. A pesar de ello, continué mis estudios en varias escuelas de la ciudad y me gradué de primaria en el Colegio Atanasio Girardot de la Avenida Los Haticos. Recuerdo que allí una maestra nos enseñaba a cantar con la canción de la Federación: ¡Oligarcas Temblad, Viva la libertad! Inicié el bachillerato en el Liceo José Antonio Rincón, pero el olor y sabor profundo de la lectura volvió a mi vida en cuarto año con “Cien Años de Soledad”, estudiaba en ese momento en el Liceo Udon Pérez. Disfruté ese libro, me sabía de memoria varias páginas y las podía recitar. A partir este momento los libros, la lectura y escritura han marcado mi camino o viceversa.


 A finales de los años 80 entré a la Universidad del Zulia. Primero a la Escuela de Educación y después a la Escuela de Comunicación Social. Por un error ortográfico en un ejercicio de redacción con el profesor José “Cheo” González, comencé a visitar a la biblioteca de la Facultad de Humanidades y Educación. Allí entré al mundo de la literatura norteamericana, francesa, inglesa y latinoamericana. Creo que fui el lector más fiel de la biblioteca Raúl Osorio durante mi formación como periodista, todos los fines de semana y en las vacaciones me llevaba libros para leer en casa o en nuestra residencia del campo en El Curarire. Soy fanático de Truman Capote, comparto su opinión de que hay que leer de todo: “hasta las etiquetas de los productos”, como señaló en una famosa entrevista. Con mi amigo Oscar José Antepaz, compartíamos lecturas y comprábamos libros a un señor que los vendía en la plazoleta de la Biblioteca de Humanidades y Educación. Mi amigo Oscar, era de Cabimas, por eso se quedaba todo el día en la Universidad y yo le acompañaba. Fueron momentos gratos de compartir libros y lecturas. Además, no se puede concebir la lectura sino acompañada de amor, de poesía, o intentos de ella. Otra persona que influyó en mis gustos literarios de esa época fue la profesora Milagros Socorro. Igualmente mi abuela materna Ana Alcira Fuenmayor, quien era de cultura oral, y nunca la vi con un libro en la mano, pero contaba historias tremendas en las madrugadas. Ella fue una wayuu pionera, fue la primera persona de la zona de El Curarire que tenía en su casa: radio, televisor y picó (reproductor de sonido), pienso que eso ayudó a mi formación personal. En su casa, los fines de semana se escuchaba a Benny Moré, La Sonora Matancera y Aníbal Velásquez. En la Televisión, veíamos a el Tarzán de Jhony Weismuller y la lucha libre. En Navidad y fin de año sus fiestas eran monumentales, venía gente de todos lados a bailar, beber y comer sus dulces y sancochos.


Finalmente, puedo decir que el periodismo, quizás hasta la vida, no se concibe sin lectura, así que continúo leyendo, ahora que es más fácil y accesible leer, escribir y publicar, antes comprar un libro era una odisea para muchos. Creo que un buen lector, es un buen melómano, un buen cinéfilo, en fin, una buena persona. La lectura nos lleva a muchos caminos, a otras vidas, y a mirarnos a nosotros mismos y como decía el poeta Antonio Machado: “caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Siempre recuerdo en mis clases que algunos presidentes destruyen bibliotecas y libros, pero hay otros que crean universidades y regalan libros: el bien y el mal siempre andan juntos, pero no revueltos.








lunes, 15 de junio de 2020

La Curva de Molina para vivir


Por José Javier León

• Allí donde estaba una estación de servicios, vivía un señor poderoso de apellido Molina, dueño de una ferretería en cuyo frente no permitía el asentamiento de vendedores informales.
El negocio de Molina daría el nombre a todo el sector, pues los habitantes y visitantes se referían a la Curva “de” Molina, marcando así la extensión física pero esencialmente simbólica de su propiedad.
• Está en marcha la recuperación de este espacio vital del oeste de Maracaibo. El Plan Curva 2020 va más allá de la construcción de plazas, mercados, terminal de pasajeros y la recuperación de los servicios públicos. Los trabajos fueron iniciados por la Alcaldía Bolivariana de Maracaibo con el apoyo de la Misión Venezuela Bella y de la Gobernación del estado Zulia.
• En este ensayo José Javier León explica por qué este punto reúne tanto dinamismo y se convierte en símbolo del intento por transformar la ciudad.
Lo periférico alude a lo que es marginal de los muchos centros de las ciudades, lo que incluye hasta los centros comerciales. Pero lo que nos importa anotar es que centro y periferia están en permanente desplazamiento. No sólo el centro en su sentido físico. Como el centro de la ciudad, que se corre permanentemente, sino el centro como centro de poder o centralidad ideológica.”
Armando Silva (2006) 
Imaginarios urbanos. Nomos. Colombia
La Curva se encuentra en el oeste de Maracaibo y funciona como un nudo límite. Desde el punto de vista social y comercial es el punto más dinámico de este sector, y es adonde confluyen, derivan o escurren las rías de actividad de este lado de la ciudad.
En La Curva se consolidó un mercado que abastece una amplia gama de necesidades de las barriadas y poblaciones vecinas. Hacia La Concepción y especialmente cuando nos internamos por las carreteras que empalman con esta vía, hacia La Concepción y La Rinconada, percibimos grandes extensiones de tierra dedicadas a la siembra, amén de los restos (casas y nombres de algunos barrios, Ancón Bajo, Ancón Alto...) y la ya clásica presencia de los llamados hatos. Curiosamente, hay barrios que lleva este nombre "Ancón", palabra que tiene entre sus significados "puerto pequeño". El nombre debe apelar al pasado lacustre y de humedales, propio de esa región geográficamente muy cercana al Lago.
La actividad agropecuaria debió depender de un mercado cercano, puesto que el centro de Maracaibo se encuentra alejado. La Curva pues (o lo que luego se llamaría así), debió albergar desde entonces esta actividad.
Lo decimos también, porque las rutas que conducen a Cachirí, y en general a los municipios indígenas de Mara y Páez, pasaban (como lo siguen haciendo hoy) por este lugar, permitiendo el abastecimiento y la compra de diversos productos. Esta tesis la confirma el hecho de que en La Curva actualmente se consiguen alimentos a granel, en saco, para animales y consumo humano. Años atrás es probable que sólo se vendiera y comprara al “mayor” para suplir necesidades de fincas, haciendas y comunidades campesinas que avanzaban en caravanas de recuas hasta el mercado, para conseguir también productos agropecuarios y pesqueros de la Concepción, Mara y Páez, y probablemente, los que provenían del sur de Maracaibo y de otras partes del Zulia.
La Curva en sus inicios sería pues un lugar de aprovisionamiento para las comunidades y poblaciones cercanas, a las que en todo caso les resultaba mejor acercarse hasta aquí en lugar de continuar hasta el Centro de Maracaibo.
Decimos La Curva pero ciertamente este nombre proviene de la historia más reciente de este lugar. Estamos hablando de mediados del siglo XX, cuando según los testimonios de habitantes y comerciantes del sector, justo donde se encuentra hoy una estación de servicios, vivía un señor poderoso apellidado Molina, quien poseedor de una ferretería (negocio estable) celaba la ocupación de su “frente” y no permitía el asentamiento de vendedores ambulantes, hoy buhoneros o vendedores informales. El prestigio del señor Molina daría por extensión el nombre a todo el sector, cuando los habitantes y asiduos se refirieran a la Curva “de” Molina, marcando así la extensión física pero esencialmente simbólica de su propiedad. En cualquier caso, lo relatado hasta aquí son versiones recogidas a través de comerciantes y vecinos, algunas de las cuales mencionan la calidad humana del personaje.
En 1964 se funda uno de los barrios cercanos a La Curva, Raúl Leoni. Los habitantes ocupan un terreno destinado por la municipalidad a ser un cementerio. Cuando esto ocurre, ya el mercado estaba allí, amén de otros barrios. Es probable que la actividad comercial que (se) generaba (en) este cruce de vías actuara como un imán para grandes contingentes humanos que comenzaron a conformar la periferia de esta parte de la ciudad.
La Curva periférica
Por lo que llevamos dicho el de La Curva es un mercado periférico, surgido del cruce de importantes vías de comunicación que conectan la ciudad de Maracaibo con la Concepción y el municipio Mara. Es un mercado para la compra venta de alimentos a granel, al mayor y al detal, de donde se surten las poblaciones cercanas, las inmediatas que han ido creciendo a sus márgenes, o las más lejanas. Se puede afirmar que en La Curva se consigue “de todo”, como testimonian sus usuarios, ahorrándose el trayecto hasta el Centro o al interior de la ciudad.
Los negocios de La Curva van desde las tiendas por departamentos hasta las confiterías de los buhoneros, pasando por las tiendas de electrodomésticos y las mueblerías. Árabes, chinos, portugueses, colombianos, venezolanos y wayuu, comparten el espacio, cada grupo definiendo sus prácticas y sus productos de comercialización. Mas lo que aquí nos interesa observar es cómo el mercado de La Curva responde a una necesidad de aprovisionamiento de las poblaciones vecinas, de donde se deduce que es geográficamente necesario, esto es, que no puede existir en otro lugar sino aquí, donde las rutas mencionadas se encuentran (intentar mudarlo sería destruirlo, y si en ese caso las rutas no se modificaran no tardaría en reproducirse nuevamente.) Se trata pues, de un mercado que surge de la necesidad de sus usuarios y que ha ido creciendo de acuerdo a esta principal característica.
El de La Curva es también un mercado para usuarios en tránsito, que pasan por ahí para seguir a sus destinos, de habitación o de trabajo, que adquieren lo necesario y en cantidades que se pueden llevar en paquetes o bolsas. Muchas son las rutas de transporte público que llegan o salen de La Curva, porque está claro que no se trata de un lugar para “visitar”, para la permanencia, sino que existe exclusivamente como lugar de tránsito y aprovisionamiento.
Que no sea un lugar para permanecer lo hace antípoda de mercados del tipo mall, en los que se permanece y pasea como nuevos lugares de socialización. En La Curva la socialización es meramente comercial y mercantil, y no se generan encuentros salvo accidentalmente, que requieran de mayor tiempo y de espacios más adecuados. Por ejemplo, los lugares de comidas rápidas (si a lo lugares para comer añadimos encuentros interpersonales duraderos), son abundantes pero pequeños y con muy pocas mesas, y en algunos se consume simplemente de pie. Se come para seguir de largo o se elige comida para llevar, no para asegurar mayor tiempo de permanencia.
Un mercado como La Curva, que responde a prácticas sociales, marcadas por la necesidad tiende a transformarse, a ser dinámico, flexible, pero de un tipo de dinamismo que acuerda con las prácticas sociales que le dan existencia. Esto explica la versatilidad y el acomodo a las modas. Pero también, el impacto del contexto mediato e inmediato en su dinámica interior. En otras palabras, La Curva se vería afectada por transformaciones urbanas importantes como la que pudiera introducir un transporte masivo como el Metro.
La Curva depende del flujo de personas que viajan en transporte público, en carros por puesto, microbuses y buses; es más, son muy pocos los autos particulares estacionados para efectuar compras o hacer diligencias en La Curva, porque de hecho y naturalmente no tiene estacionamiento, exceptuando el frente de algunos comercios. Lo más frecuente es que los autos particulares decidan estacionarse donde mejor lo consigan. La policía municipal hace con frecuencia operativos de orden público para asegurar la afluencia del tránsito despejando estos estacionamientos improvisados y controlando el acceso en las paradas de los “carritos” por puesto.
El mercado de La Curva es el efecto de la aglomeración de comercios menores y mayores en las márgenes de las vías que ahí se encuentran, aprovechando precisamente el flujo, el tránsito diario. Su naturaleza es rizomática y observando con atención se descubre un ritmo, una lógica. En efecto, en la ruta que lleva al municipio Mara se encuentran las ventas de carne, pescado, granos y comida para animales por sacos y a granel, verduras y plátanos, fundamentalmente. En dirección al Mamón venden ropa, CD y DVD, reparan zapatos, relojes. También se consiguen supermercados y tiendas por departamentos, pequeñas ventas de comida, un par de panaderías e igual número de carnicerías. Las verduras y las fruterías se mantienen, aunque no en igual número. Del lado de la avenida La Limpia, lo abigarrado comienza a despejarse, se encuentran tarantines con ropas y zapatos, algunas peluquerías y ventas de ropa formales o de local permanente, pero también ventorrillos y asaderos de carne. Vía la Concepción, las ventas de ropa desaparecen y quedan los vendedores de electrodomésticos, DVD y televisores, equipos de música portátiles, ventiladores y algunas ventas de comida. Se observa con claridad que los negocios y el abigarramiento, la cantidad y variedad de ofertas, se orientan en dirección a los populosos barrios cercanos, Raúl Leoni, el Marite, Pinto Salinas, 12 de Marzo.
La Curva real
El mercado de La Curva es esencial para los barrios aledaños, en tanto que los abastece de todo lo necesario. Para los que vienen o van a La Concepción es un lugar de paso, tanto como para los muchos que van o vienen por La Limpia. Una imagen aérea nos descubriría que en dirección a las barriadas el mercado ofrece una gran variedad de tiendas, en filas que culebrean al borde de la carretera, creando angostos pasillos.
Un mercado como La Curva sufre desde leves metamorfosis cotidianas, cuya novedad puede pasar inadvertida, como un tenderete nuevo, una mesita con teléfonos, una venta provisional de pasteles, hasta otras no tan leves, en todo caso se trata de movimientos regidos por leyes internas, códigos controlados por poderes locales o municipales difusos. Resulta obvio que donde se crucen las rutas acontezca la mayor densidad de negocios, mas resulta interesante observar cómo la actividad comercial hacia el norte tiende a fortalecerse. Cerca del cruce, en la isla que divide las dos rutas, los negocios han aprovechado el mínimo espacio y prácticamente la mirada se consigue únicamente con negocios a pesar del intenso flujo de autos y buses, visión que contrasta con el horizonte despejado hacia La Limpia.
Por todo lo dicho, concluimos que un mercado como La Curva, hecho al ritmo de las necesidades, de acuerdo al tráfico de personas e intereses, integrado y constituido por los reflujos y reflujos de las comunidades y poblaciones que lo cruzan y allí se abastecen, genera dinámicas urbanas que replantean las ideas tradicionales de la ciudad de Maracaibo. Muchas personas de estos sectores, sobre todo los jóvenes, no “conocen” la ciudad de Maracaibo que aparece en la prensa o la televisión, la Maracaibo turística, la de las vallas, la de las postales, la ciudad que ofrece productos culturales y artísticos, etc. La periferia se torna suficiente y necesaria para sus ritmos y modos de vida. La Curva entonces deviene centro, toda vez que la ciudad tradicional se ha descentrado.
La Curva estuvo, está y por ahí se pasa, se cruza, se vive. La Curva hace rato que descentró a Maracaibo, como lo viene haciendo el Kilómetro 4, por ejemplo, al sur de la ciudad, o Los Plataneros.
En otro orden de ideas, la crítica sobre la ciudad contemporánea ha dado demasiada importancia al descentramiento. Descentramiento y red son naturales con respecto a los movimientos y flujos populares. Despegados del poder central, excluidos y desechados por la cultura dominante, han tendido redes de solidaridad y mercantiles resistentes al marginamiento de los poderes centralizados y despóticos. Los pobres han sobrevivido, y de electores esperanzados y una y otra vez engañados, pasaron al escenario político como los bárbaros en las ciudades cuadriculadas del imperio. El pensamiento elitista fabricador de gobiernos y Estados quiere devolver el golpe, cuando evalúa su profunda crisis y apela a las redes, a la horizontalidad, como si fuera una virtud y un desenlace de los flujos de capital virtual, financiero, acomodando dichas ideas y prácticas a la desregulación y la globalización. La semejanza no obstante es sólo aparente: las redes del pueblo son naturales porque no hay otra manera de vivir en sociedad a menos que se postule y se logre sobrevivir en el absoluto aislamiento.
Valga recordar que las comunidades periféricas, marginales, excluidas de las grandes ciudades, que habían luchado por la tierra y por los servicios básicos, que construyeron sus casas y aprendieron o pusieron en práctica, sobre la marcha, todos los oficios necesarios para el levantamiento de sus barrios, fueron en su momento sometidas a una sistemática desmovilización con la aparición de aparatos del Estado que enfrentaron su rebeldía y autosuficiencia. Estas figuras, las juntas promejoras, que luego derivaron en asociaciones de vecinos, languidecieron hasta desaparecer con los partidos políticos y el caduco Estado paternalista, desplazados en primer término por el neoliberalismo como etapa culminante del capitalismo y después por los pueblos indignados contra sus políticas de ajuste.
Un producto cultural como el mercado de La Curva generado por las prácticas sociales y comerciales de poblaciones específicas, hace tiempo hizo posible no sólo el descentramiento sino la articulación en redes y nudos que hoy son el salvavidas o la panacea (en lo que a la gente respecta sólo teóricas, puro divertimento intelectual, justificadoras entre otras muchas cosas del nuevo trabajo a destajo, freelance, sin seguridad social y caníbal) de las sociedades capitalistas, apegadas al pensamiento cibernético.
El viejo y populoso centro en la periferia, que es La Curva, está formado en definitiva, por el ir y venir de la gente.
Por José Javier LeónOficina de Comunicación e InformaciónAlcaldía Bolivariana de Maracaibo