Ma. Verónica Meléndez.
Docente del PFG Comunicación Social.
@Fetichica
El género de las
palabras es un tema que sigue planteado interrogantes y es un tema tan
interesante y además fecundo que nos ha ocupado en esta oportunidad.
Para entenderlo es
fundamental tener claro que: en lo que concierne al español los seres vivos
tenemos sexo; las palabras, género. Esto quiere decir que el sexo biológico no
tiene nada que ver con la clasificación genérica que reciben (arbitrariamente)
los sustantivos, así como adjetivos, pronombres y artículos.
Contamos con un género
neutro, el cual se manifiesta en algunas funciones gramaticales, como es el
caso del artículo (lo) que usamos con los adjetivos (lo bueno, lo malo,
lo feo). También en los pronombres tanto personales en tercera persona del
singular (ello, lo), así como en los demostrativos (esto, eso,
aquello).
En estos tiempos de periódica actividad
legislativa, a muchos les placería que el español contara con varios
sustantivos neutros y así poder “votar” por una conocida ley: la de la economía
expresiva, que consiste en acudir a sustantivos colectivos cuando nos queremos
referir a un grupo que incluye tanto a hombres como a mujeres y así poder
simplificar enunciados en donde haya mucha gente, sobre todo si esta gente es
profesional (médico/médica, químico/química y así).
El tema de la
igualdad de géneros es uno bastante complejo y con no pocos estudios y teorías
a cuestas. La corrección lingüística y la política nos ha llevado por rumbos en
los que aún en este siglo nos podríamos
perder, como si se tratase de un laberinto. La relación lenguaje- poder ha
creado toda una estructura no solo lingüística pero también de pensamiento, en
la que el sexo masculino históricamente se ha impuesto como es el sujeto
central.
Obviamente el
lenguaje, como expresión de la actividad humana, refleja esas relaciones y
estructuras, y en la gramática encontramos en este sentido que el género
masculino es la forma no marcada o inclusiva. Esto quiere decir que si
expresamos: "los policías de la ciudad" nos referimos a los de sexo masculino y femenino. Por su
lado, la forma marcada es la da el
género gramatical femenino, que se caracteriza por ser la excluyente, ya que si
decimos si "las policías de la
ciudad" ya sabemos a quienes estamos dejando por fuera. Pobres, ¿no?
Así que estamos
entre dos terrenos: el del lenguaje sexista (aunque hay quienes objetan esta
idea, argumentando que el lenguaje no es sexista sino el usuario de una lengua)
y la extrema corrección política-lingüística, en la que se abusa en el uso del
género femenino, incluso haciendo usos
de términos inexistentes.
Celebramos los logros que se alcancen en el tema de la
igualdad, así como lo hacemos cuando alcanzamos convenciones que procuren el
entendimiento entre los hablantes y usuarios de un idioma, sobre todo cuando a
través de ello definimos nuestra identidad. De modo que trabajemos por
propiciar espacios en los que podamos discutir estas cuestiones.