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viernes, 10 de abril de 2015

Las tecnologías como herramientas de fortalecimiento social

Gabriel García
gabogarciad@yahoo.es


Desde la filosofía que dio impulso a la Universidad Bolivariana de Venezuela, el perfil del egresado en Comunicación Social se redimensiona para formar un analista crítico del contexto nacional en revolución bolivariana, haciendo una lectura sistemática de los acontecimientos que afectan el entorno local, regional, nacional y hasta mundial. En este sentido, la formación crítico­reflexiva le permite al estudiante ubevista aprender a pensar por sí mismo, tener argumentos para la discusión sobre asuntos que afectan la soberanía y el desarrollo nacional, discernir sobre la procedencia ideológica de las noticias e informaciones, sin dejarse manipular por los laboratorios mediáticos que pretenden confundir y alienar, para crear una falsa conciencia en la población.

La formación permite fortalecer el sentido ético y político de un estudiante con conciencia del deber social en el desarrollo nacional, mucho más allá de las conocidas competencias profesionales de dominio técnico, habilidades interpersonales, creatividad, iniciativa, buena redacción, autoconfianza, criterio periodístico.

En el área de las Tecnologías de Información y Comunicación hay estudiantes que quieren aprender sobre el dominio técnico de programas informáticos, manejo de cámaras, producción y edición de imágenes, videos, sonidos, textos. Pero la cuestión es, qué sentido le van a encontrar al uso de estas herramientas, con qué criterios, valores, contenidos, intereses y expectativas podrán desarrollarlas, a quiénes beneficiarán con sus aportes.

Desde la oferta curricular de Tecnologías de Información y Comunicación (TIC I, TIC II y TIC II), la Universidad Bolivariana de Venezuela rompe con la hegemónica visión instrumental de las tecnologías para prácticas profesionales de corte mercantilista, al orientar sus contenidos en la comprensión de las políticas públicas nacionales y sus alcances para garantizar el acceso de estas herramientas a la mayoría de la población venezolana, históricamente excluida por desigualdades sociales, económicas y educativas, además de considerar que las personas con discapacidad visual y auditiva ya pueden disponer del acceso y uso de las tecnologías.

Por otro lado, están también las discusiones que se fomentan sobre los logros revolucionarios en materia de soberanía tecnológica, desde los avances en materia de las telecomunicaciones, telemedicina, observaciones terrestres satelitales, gestión informática de proyectos locales en las comunidades a partir de un plan de alfabetización tecnológica. En fin, estas experiencias enriquecen la visión de los estudiantes sobre la realidad de su entorno.

Por los objetivos que comprenden las unidades curriculares de TIC, deben predominar los saberes críticorreflexivos. Los productivos (profesionales) van más orientados a las unidades curriculares que requieren prácticas de laboratorio, tales como: Producción y Edición de Medios Impresos y Electrónicos, Fotografía, Radio, Discurso Periodístico, Discurso Audiovisual, Cine Documental y Cine Experimental. Metodológicamente, en TIC se realizan exposiciones grupales de investigaciones sobre experiencias en acceso, uso y apropiación de las mismas, lecturas comentadas o mini videoforos que demuestran realidades contadas por sus propios protagonistas. Los estudiantes visitan un Infocentro, Centro Bolivariano de Informática y Telemática u otro centro de acceso para hacer su propio relato sobre lo observado en torno a la participación y los aportes del Estado en de la gestión de estas instituciones.

Las estrategias de evaluación de las unidades curriculares de TIC, surgen de actividades que propician la discusión, a través de exposiciones grupales, investigaciones de campo, lecturas comentadas y videoforos.

Al estudiante de TIC III, Kevin Gutiérrez, le gustan los aportes de las unidades curriculares de TIC “porque se conocen los aspectos teóricos con respecto a las nuevas tecnologías de información y telecomunicaciones en nuestro país (...) se da espacio a la alfabetización tecnológica tanto dentro de la universidad como fuera, bien sea en la comunidad, como en otros espacios”.

Por su parte, el estudiante de TIC II, Alexander Montiel, opina que “en esta universidad he visto una nueva perspectiva de lo que es la tecnología a nivel nacional, ya que este gobierno ha tratado de mantener políticas públicas, tratando de reducir la brecha digital, porque como bien conocemos las tecnologías han estado en dominio de grupos pequeños, de corporaciones que le han dado un uso comercial (...) De lo que se trata fundamentalmente es que las personas con menos recursos tengan más acceso a las tecnologías para que puedan formarse y generar productos que beneficien a las comunidades”.

Como la triada de las TIC tiene un componente teórico­reflexivo, al final de las evaluaciones se les plantea a los estudiantes analizar las necesidades informativas que tenga la comunidad donde desarrollan Proyecto, y con base en sus experiencias organizativas de comunicación justificar la propuesta de diseño de un blog informativo, afiches, periódico, documentales o un boletín impreso.

domingo, 1 de marzo de 2015

Ciencia y tecnología para caminar con pies propios



José Javier León
joseleon1 971@gmail.com
@joseleon1 971 _

La inversión en ciencia y tecnología ha aumentado exponencialmente en Venezuela. Un proyecto de país permite la planificación de políticas de largo aliento y la orientación estratégica de los recursos. Conocernos desde nuestras necesidades y buscar soluciones propias a los problemas estructurales son la única vía para la independencia y la soberanía.

Igual como existe un círculo de la pobreza que se convierte en cárcel para los pobres, pues para salir se necesitan los recursos de los que precisamente se carecen, igualmente la carencia de ciencia y tecnología pueden devenir círculo y cárcel. Se necesita un enorme esfuerzo y ganas de construir futuro para romper el ciclo perverso que nos ata a la dependencia y al subdesarrollo.
A ello se suma que los países que llevan la batuta en el concierto mundial, no están dispuestos a ceder su primacía ya crear mecanismos solidarios para liberar a los más débiles de la dependencia, claro está porque esta redunda en beneficios cada vez más altos toda vez que la ciencia y la tecnología son puntales de todo desarrollo en el marco de las relaciones que se dan hoy en el mundo.
De modo que nuevamente, se necesita un gran esfuerzo para plantarse con responsabilidad y seriedad ante el reto de comenzar a construir una ciencia y tecnología liberadoras, acordes a las necesidades del país y de su población. A esta dificultad nada pequeña, se suma que las necesidades de nuestros países no siempre son suyas verdaderamente, porque en el mundo hay necesidades creadas de acuerdo a intereses ajenos ya que que existe una universalización de los modos de vida modernos que hacen obligantes la ciencia y tecnología producidas en los centros desarrollados.
Rápidamente hemos mencionado una serie continua de dificultades pero, valga decir que se debe empezar por tener confianza en las universidades y en los centros de investigación; una política de financiamiento que haga conscientes a las empresas, a los sectores público y privados de que la investigación es una necesidad irrenunciable y que, una vez que exista la voluntad de inversión y los recursos, lo que sigue es investigar rigurosamente, con un sentido de país y de nación libre y soberana, que nos permita crecer humilde pero dignamente. A esto se han de sumar políticas de colaboración y transferencia tecnológica sobre la base de la comprensión de que sólo juntos podemos avanzar hacia un destino común, la preservación de la vida en el planeta.
La investigación, el desarrollo de la ciencia y la tecnología en la República Bolivariana de Venezuela, viene acompañada por un plan de país, por un proyecto nacional. Era eso lo que soñaba en la década de los ’70 el maestro argentino Oscar Varsavsky, cuando recorría América Latina convenciendo a los centros de investigación de la necesidad de mirar más de cerca nuestras propias realidades y actuar en consecuencia.
Tal vez siga siendo poco, pero cerca de 7 mil millones de bolívares han permitido financiar más de mil proyectos científicos y tecnológicos en áreas estratégicas para la Nación.
Del mismo modo, el Gobierno Bolivariano ha impulsado la investigación universitaria, con el financiamiento a proyectos y espacios, por casi 700 millones de bolívares.
Insisto, tal vez sea poco, pero del histórico 0,3 % de décadas anteriores hemos pasado a un 2,7 %, lo cual nos coloca entre los primeros países en inversiones en el área.
Con toda seguridad la cantidad afecte positivamente la calidad y un clima de fomento a la investigación propicienuevas aventuras.
El futuro es hoy y todo parece indicar que los venezolanos y venezolanas estamos dispuestos a construir una ciencia para el Buen Vivir.