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domingo, 15 de septiembre de 2019

Formación en revolución


José Javier León

Este sábado 14 de septiembre tuve la oportunidad de participar en un proceso que reviste una gran significación. El PSUV está en proceso de formación y las universidades, docentes e investigadores hemos sido convocados. Se trata de acompañar un diplomado dirigido a todos los que tienen cargos de gobierno y dirección, independientemente de pertenecer o no al partido. El asunto emociona por muchas razones, trataré de mencionar algunas y, de paso, reseñar mi participación, en mi caso con el grupo de legisladores y legisladoras del Consejo Legislativo del Estado Zulia.
En primer lugar, resalto la importancia de asumir la formación como política, como práctica. Todos sabemos que no es común que la clase política participe en procesos formativos porque se ha extendido que el político “sabe de todo” o hace -o habla- como quien sabe. De modo que participar y no sólo eso, convocar a un proceso masivo de formación resulta aleccionador. Anuncia que existe interés por profundizar y reflexionar sobre procesos en extremo complejos. En consecuencia, la decisión desde mi punto de vista, reviste humildad. En efecto, si creo que sé no me interesa formarme; pero si busco formación, es porque entiendo que la realidad amerita el concurso de la reflexión y nada mejor que hacerla en colectivo, con los colegas y partidarios y con la participación de aquellos y aquellas que se han dedicado, por formación profesional, a educar.
Asistí pues, a la convocatoria nacional y como se hizo ver y advertimos emocionados, miles y miles de venezolanos y venezolanas nos encontramos ese día en un inmenso, variado, crítico y emocionante salón de clases. Yo tuve la suerte de entrar por primera vez al Palacio Legislativo, hermoso por cierto, remozado, bañado por una luz cenital que revestía la blanca arquitectura clásica propia de las casas más antiguas del centro histórico de Maracaibo.
Y allí, entre viejos amigos de la universidad, legisladores de larga experiencia, jóvenes, mujeres e indígenas, como si se dijera el pueblo todo representado, trabajamos el tema que correspondía: los Logros de la Revolución Bolivariana. Evidentemente, ya era un logro que estuviéramos ahí, en un palacio en las manos del pueblo, de los excluidos e invisibilizados de siempre, precisamente un espacio donde se dictaron leyes para encubrirlo y borrarlo de la historia y para legislar su dependencia y dominación. Pues ahí, y desde adentro, tratamos de reflexionar sobre las vueltas y los vuelcos de la historia.
Y a la pregunta sobre los Logros, siguió la consabida lista inagotable de logros en salud, vivienda, educación, con acento en los tiempos marcados por la presencia relampagueante y muy honda de Chávez. Sí, ciertamente con él los logros fueron muchos, pero también es cierto que el imperio norteamericano trabajó lentamente la manera de destruir la revolución intentando destruirlo. Físicamente, inoculándole un cáncer; simbólicamente, tratando de una y mil maneras articular aquella frase que quiso ser demoledora: Maduro no es Chávez. Sobre esta base, y sobre la tristeza que arrasaba al pueblo chavista quisieron montar la desmoralización y derrotar electoralmente la revolución como lo hicieron momentáneamente en diciembre de 2015. Pero, para asombro de propios y extraños, el presidente Maduro se sobrepuso a la aplastante derrota y desde entonces, poco a poco ha ido construyendo con una serenidad y una valentía a toda prueba una senda de victorias que tuvo su clímax en la Constituyente del 30 de julio de 2017 cuando el pueblo masivamente dijo sí a la paz y venció al terrorismo, parando en seco y como si se tratara de un milagro lo que se proyectaba como cruento y prolongado baño de sangre.
Después de un balance crítico concluimos que bien podíamos hablar de cuatro grandes logros: una Constitución que se hizo pueblo, conciencia revolucionaria del pueblo venezolano, unión cívico-militar y un marco de relaciones y poderosas alianzas internacionales.
No siempre se comprende el nivel del asedio imperial y cómo este afecta la estabilidad de la república. Los que hablan de la crisis moral y ética no siempre advierten como el capitalismo ha naturalizado la avaricia, la codicia y las bajas pasiones, canibalizando las relaciones sociales. Llenar de necesidades a la población, cortarle el acceso a los recursos, persigue crear las condiciones para la guerra civil, para la “pelea de perros”. Han creído los tanques de pensamiento norteamericanos que en la oscuridad y en la incertidumbre provocados por apagones y continuos sabotajes a los servicios, se ha de cebar la violencia callejera y prender el desencanto atroz, el derrumbe de la paz social. No han podido lograrlo y la respuesta popular ha sido expresada contundentemente: alegría, movilización y organización. Este diplomado, sin duda, forma parte de ese despliegue estratégico para alcanzar mayor conciencia y mirar con mayor amplitud el horizonte que se abre al socialismo.
Sin los logros mencionados, la revolución habría sido derrotada no electoralmente sino por la violencia, por el golpe de Estado. En ese sentido, la importancia de iniciar un proceso de formación para reflexionar sobre lo hecho y mejorar lo que debe hacerse, es de una importancia sustantiva y demuestra no sólo la comprensión de la crisis sino la sabiduría para hacerle frente. Recordemos aquello de Walter Benjamin, cuando dice, reflexionando sobre la historia…: “Articular históricamente lo pasado no significa conocerlo «tal y como verdaderamente ha sido». Significa adueñarse de un recuerdo tal y como relumbra en el instante de un peligro.” Pues bien, creo que, modestamente, eso hicimos.
Gracias por invitarme.





viernes, 6 de noviembre de 2015

Apoyo institucional por parte del CENAF recibe el proyecto de Maestría en Fotografía de la UBV

Nicanor Cifuentes Gil
ncifuentes@gmail.com

Con una grata bienvenida el día miércoles 14 de octubre del año en curso en la sede de la Fundación Centro Nacional de la Fotografía (CENAF) en el Foro Libertador de la ciudad de Caracas, los docentes Nicanor Cifuentes Gil y Carmelo Raydan (actualmente docentes junto a Jenny Farías Suárez, del diplomado de Fotografía de la UBV Zulia) fueron recibidos para de manera contundente contar con un apoyo institucional que estimula y compromete grandemente el avance para lograr concretar en nuestra casa de estudios a nivel nacional la opción de la fotografía desde estudios de cuarto nivel. 

El actual director del Centro Nacional de Fotografía Orlando Monteleone, así como la compañera Omaira Aponte expresaron su agrado sobre la información que en torno a la propuesta del posgrado en fotografía se ha logrado ensamblar desde el hacer que, ya en siete cohortes del Diplomado en fotografía y dos experiencias de formación para docentes en Bolívar y Falcón, ha permitido madurar una necesaria opción conducente a grado. Luego de una amena conversa que permitió reforzar vínculos humanos e institucionales desde y por el hecho fotográfico militante, el presidente Monteleone hizo entrega de cinco importantes cartas dirigidas a las autoridades rectorales Maryann Hanson en calidad de Rectora, Luis Bigott como Vicerrector Académico, Maritza Capote como Directora de Investigación y de Estudios Avanzados así como al coordinador de la UBV sede Zulia David Morillo y a Luz Marina Rivas, coordinadora del Centro de Estudios de la Comunicación Social (CECSO), donde ponen al servicio de la maestría en fotografía el Centro de Documentación Fotográfico, el Espacio Experimental para la Imagen, los Espacios Expositivos, los Servicios de Pasantías, Labor Social y Experiencia Profesional. 

El respaldo al proyecto que la Fundación CENAF considera “tan necesario en la difusión de nuestros referentes fotográficos” nos permite creer en lo vital de estos abrazos institucionales que solo en revolución emancipada y emergente podemos llevar a la praxis y que en lo comunicacional libertario, desde la imagen nos permite ahora y en lo sucesivo, con desafíos cada vez más dignos, creer en la fotografía como dimensión cultural descolonizadora.