Miguel Fuenmayor.
Docente
del PFG en Comunicación Social,
de la
UBV Eje Cacique Mara.
“La Nación que
hoy es Venezuela debió redefinir su identidad en varias circunstancias
críticas, y en casi todas ellas sectores dominantes foráneos o internos
impusieron al venezolano una autoimagen negativa. La primera de ellas ocurrió
con la invasión europea (1498-1810), cuando los conquistadores realizaron un
sostenido esfuerzo por la violencia y la catequesis, aculturando a las etnias
aborígenes y africanas para configurar una identidad que fuera remedo de las
instituciones ibéricas”. (Brito, 2017: 57). A 522 años de la conquista
española, hoy seguimos padeciendo la misma situación, con el imperialismo norteamericano
y sus seguidores europeos.

Este
12 de octubre, Día de la Resistencia Indígena en Venezuela, es bueno recordar
las cifras de la población indígena en Nuestramerica y en nuestro país, porque
siempre se tiende a invisibilizarnos e ignorarnos. En nuestro continente
coexisten más de 400 pueblos indígenas dentro de las fronteras nacionales, con
una población superior a los 38 millones de personas; mientras que en el resto
del planeta ascienden a más de 300 millones de indígenas, diseminados en más de
70 países. Según los resultados preliminares del Censo de Población y Vivienda
realizado por Instituto Nacional de Estadística en año 2011 en Venezuela
habitan 725.128 indígenas (2,7% de la población total). En el Zulia se
encuentra el 61 por ciento de la población indígena del país, representada por
los pueblos: Wayuu, Añú, Bari, Japreria y Yukpa.
Las
cifras hablan por sí solas, pero lo más
importante de esta situación nos lo señala Andrew Gray, quien refiere
que: “comparado con el número de culturas de Estados nacionales, las de los
pueblos indígenas constituyen entre el 90 y el 95% de la diversidad cultural
del mundo… Los pueblos indígenas del mundo representan por lo tanto la
diversidad de la existencia humana, a pesar de que constituyen una minoría numérica”.
(Gray, 2010: 39). Y es esa diversidad la que la que le da a la humanidad un contraste de pensamiento y acción.
En
Brasil, mientras los indígenas son guardianes de la Amazonía, los
terratenientes agroindustriales arrasan con miles de kilómetros de selva con la
anuencia del gobierno actual. En Colombia, a pesar de la firma de los tratados
de paz, centenares de poblaciones indígenas son desplazadas de sus tierras por
un conflicto que parece no tener fin. En Bolivia, “la derecha” asaltó el poder
con una Biblia en la mano, imponiendo por la fuerza a una presidenta de facto,
desplazando del gobierno al primer Presidente indígena elegido por el voto
popular, en una nación de mayoría indígena. En Chile la población indígena
Mapuche es catalogada como terrorista y son cotidianamente asediados por las
fuerzas represivas de los carabineros. En resumen: el reconocimiento y garantías que en la década pasada habían
obtenido los pueblos indígenas y la población en general en nuestros países gracias
a los líderes populares como: Hugo Chávez, Evo Morales, Lula da Silva y
Fernando Lugo, han sido abruptamente eliminados por la revancha de la derecha
en el poder, quedará en la conciencia de nuestros pobladores dejar perder
totalmente los logros alcanzados. En la Venezuela asediada por los cuatro
costados, se verá en las elecciones parlamentarias del próximo 06 de diciembre si
la población ha aprendido a conocer quién es su enemigo.
SIGLO XXI: UN MUNDO OSCURO
La Pachamama, padece en estos primeros 20 años
del siglo XXI, la vorágine cultural y material del capitalismo. En este
escenario geopolítico mundial, Nuestramerica y, nuestros pueblos indígenas, en
particular, padecen las secuelas de la colonización y dominación que se inició
en 1498 y continúa por diversos frentes en estos días. Adicionalmente, fruto de
lo anterior, los pueblos indígenas viven conflictos intraétnicos que ponen en
tensión su supervivencia e identidad. El intelectual norteamericano Noam
Chomsky al caracterizar al mundo de hoy, señala que, “Se pueden discernir dos
trayectorias de la historia actual: una que apunta a la hegemonía y que actúa
racionalmente dentro de un demencial marco doctrinario, a la vez que pone en
riesgo la supervivencia; la otra, consagrada a la creencia de que es posible
otro mundo, en las palabras que animan al Foro Social Mundial, desafiando el
sistema ideológico imperante y buscando alternativas constructivas de
pensamiento, acción e instituciones. Nadie puede anticipar cuál de estas
trayectorias va a prevalecer. La dicotomía ha sido corriente a lo largo de la
historia: la diferencia crucial es que hoy hay mucho más en juego”. (Chomsky,
2004:335). Adicionalmente, a la situación descrita por el investigador
estadounidense, se presenta la pandemia del Covid 19, lo cual viene a enrarecer
el panorama del mundo y la población indígena no lleva la mejor parte.
En el contexto
venezolano actual de “Guerra Económica”, los pueblos indígenas y la población
venezolana en general se han adecuado y adaptado rápidamente a la crisis de
alimentos que vive Venezuela, los indígenas dan muestras de resistencia,
supervivencia y aportes con sus prácticas ancestrales de producción, consumo,
intercambio y tecnología. Se podría considerar que el consumo de yuca, auyama,
topocho, mango, entre otros alimentos (producidos por familias wayuu en la
periferia urbana de Maracaibo) en el segundo semestre del año 2017, salvó al
pueblo zuliano de una hambruna generalizada, cuando las grandes industrias
dejaron de producir harina precocida, elemento primordial de la dieta del
pueblo venezolano. Pero en contraposición, también se activaron prácticas
profundamente negativas entre los indígenas wayuu, asociadas al contrabando y al
llamado “bachaqueo”, que ha mutado a la sustracción de materiales estratégicos
del país hacia Colombia.
En consecuencia,
en este momento debe emerger y potenciarse el sentir y el pensar del mundo
indígena para liberarnos de la estructura colonial que se reproduce como la
hidra en la conciencia de los pueblos, impidiéndoles avanzar en pro de un mundo
mejor, donde impere el buen vivir entre otros modos de vida y pensar de nuestra
región. Hoy los pueblos indígenas se hibridan para reafirmarse
en su identidad, en el marco de este contexto resisten, recrean, y conviven con
sus semejantes y los otros como sujetos históricos diversos en permanente
transformación.
Finalmente, cabe destacar que
el Día de la Resistencia Indígena fue una idea del Presidente Hugo Chávez con
la intención de fortalecer la identidad étnica en nuestro país. Por su parte, desde
la Universidad Bolivariana de Venezuela es bueno recordar que esta universidad
contribuyó grandemente a saldar la enorme deuda educativa y social que tenía el
estado venezolano con su población indígena. Por consiguiente, se podría
considerar que la UBV es una Universidad Multiétnica y pluricultural.
Bibliografía
- Brito García. Luis. (2017) El verdadero Venezolano. Monte Ávila Editores
Latinoamericana. Caracas. Venezuela.
- Escobar, Arturo. 2007. La
invención del Tercer Mundo. Construcción y deconstrucción del desarrollo.
Fundación editorial El Perro y la Rana. Caracas,
Venezuela
- Gray, Andrew. Los pueblos
indígenas en las Naciones Unidad; en Mundo Indigena1995-1996; Copenhague,
Naciones Unidas.
- Estadística.
Disponible en www.ine.gov.ve/CENSO2011/ [Consulta: 11/07/2015)
- Mignolo, Walter. Entrevista. Tabula Rasa. Bogotá - Colombia, No.9: 285-310,
julio-diciembre 2008.
- Mignolo Walter.2005. La idea
de América Latina. La herida colonial y la opción decolonial. Editorial Gedisa.
Biblioteca Iberoamericana del Pensamiento.
Barcelona-España.
- Chomsky, Noam. (2003) Hegemonía o Supervivencia. Grupo
Editorial Norma. Colombia.
-
Fuenmayor, Miguel (2020). Proyecto de tesis doctoral.